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Entre orden y caos, Antonio López Ortega narra la vida

También desde la autoficción, López Ortega prepara una novela sobre la vida en los campos petroleros | Foto: Leonardo Guzmán

También desde la autoficción, López Ortega prepara una novela sobre la vida en los campos petroleros | Foto: Leonardo Guzmán

La autoficción y la sensación de una tragedia paralizadora construyen las anécdotas en los relatos

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El personaje central de los cuentos contenidos en Sombra inmóvil, la publicación más reciente de Antonio López Ortega, es el hombre con conciencia de escritor, aquel que desmenuza anécdotas cotidianas para convertirlas en motivos de la ficción.

Nelson Rivera lo llamó “el soñador ilustrado” durante la presentación del libro el miércoles y lo definió más bien como un contador de historias que aspira al mundo ordenado, pero al que siempre le pasa algo –casi siempre es algo tan etéreo como una memoria– y acaba distorsionado. Ana Teresa Torres, quien también estaba encargada de hablar del título editado por Seix Barral, señaló que los relatos se asoman a lo siniestro, con el ánimo de signarlo sin “disfrutar” del caos.

Narrador. Horas antes del bautizo, López Ortega señaló que la fuerte presencia del narrador también era una estrategia de la autoficción, método de la ficción que se construye a partir de un pacto ambiguo con lo vivido. “Me siento cómodo en este código, porque me muevo con soltura, libertad y seguridad”, expresó el autor para quien esta estrategia le permite reflexionar de forma permanente con la narración desde la posición del que está dentro de ella, pero también afuera, porque la observa desde un punto idóneo a medio camino entre estar involucrado y estar ajeno.

“Qué importa que la realidad sea aborrecible si tienes este mundo paralelo, que puedes alimentar a tu antojo, rellenándolo o saqueándolo en sintonía con tu espíritu. Las historias crecen si tu ánimo está en alza; las muertes sobrevienen si en el trabajo alguien te llama la atención sobre una tarea mal hecha. Pero de este lado nada estará mal hecho, porque nada importa, porque la libertad es absoluta, porque puedes matar o eternizar a tu real saber y entender”, escribe en el cuento “A tres palmos del”.

Caos. Sombra inmóvil concluye la etapa de relatos de larga extensión iniciada con Indio desnudo (2008) –quizá signada antes por algunas piezas de Fracturas y otros relatos (2006)–. “Este libro viene a cerrar un segundo momento en mi cuentística, después de la primera que fue de relatos breves”, indicó el autor refiriéndose a Naturalezas menores (1991) y Lunar (1996), ambos contenidos en la compilación Ríos de sangre (2005).

Como en su trabajo anterior, López Ortega reconoce que en éste la situación del país se le metía de costado en los relatos. “Sombra inmóvil es más sombrío que Indio desnudo, se acerca más a lo trágico y lo social se mete por las ventanas del libro”, afirmó el escritor para quien lo ominoso –que también Torres lo vio en la prosa– cubría todo como un manto mortuorio. “Para el personaje que narra estos cuentos la condición humana está viviendo en un callejón sin salida, por eso el título del libro se refiere a la muerte, que es el momento en el que nuestra sombra finalmente se inmoviliza”, señaló el también autor de los ensayos El camino de la alteridad (1995) y Discurso del subsuelo (2002).