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Antoni Tàpies llevó sus símbolos al grabado

Tàpies limitó su paleta al blanco, el negro, el gris y el rojo / Valentina Villa

Tàpies limitó su paleta al blanco, el negro, el gris y el rojo / Valentina Villa

Una selección de la obra gráfica del artista español se exhibe en el Museo de Bellas Artes, a poco más de un año de su muerte

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Antoni Tàpies fue mucho más que un pintor. El español destacó como dibujante, escultor, teórico del arte y grabadista. Esta última faceta de su obra es recordada en el Museo de Bellas Artes con una muestra de gráficas que pertenecen a la colección permanente de la institución.

La exhibición titulada Antoni Tàpies, el gesto y la materia es un tributo a uno de los artistas contemporáneos más influyentes, de cuyo fallecimiento ha transcurrido un año y dos meses, indica la curadora María Lina Gallac.

El aguafuerte sobre papel guarro fue la técnica que escogió el creador de formación autodidacta para desarrollar el conjunto de 12 obras sin fecha adquiridas por el museo en 1982. Adicionalmente, la sala exhibe Relieve sin color, que data de 1958. “Esta pieza, elaborada con polvo de mármol con aglutinante, es considerada una  obra única, precursora de la técnica con la que se hicieron el resto de los grabados”, señala la investigadora.

Las obras, inscritas en la corriente informalista que Tàpies cultivó a partir de mediados de los cincuenta,  fueron compradas a una galería neoyorquina como parte de la política de adquisiciones que tenían los museos venezolanos en esa época, y que fue retomada el año pasado. Gallac destaca el tratamiento de relieve profundo, las texturas y la ausencia de correcciones en las piezas, que revelan parte de la energía del artista cuando aplica la pintura al soporte.

El trabajo de Tàpies está a medio camino entre la figuración y la abstracción. En sus creaciones predominan las manchas y los cortes por encima de las formas. “Sustituí la pincelada por el rasguño”, dice el artista desde un monitor colocado en la sala, en el que se proyecta un documental bajado de Youtube. Para el catalán, la tela y el papel rasgados eran elementos de expresión tan fuertes como la línea dibujada.

El artista también empleaba números y letras en sus cuadros, así como huellas de manos y pies, tijeras y trozos de tela. Tàpies fue un estudioso del lenguaje de los símbolos, que siempre estuvieron presentes en sus composiciones.

En la mayor parte de los grabados aparece la cruz como elemento recurrente. El artista expresa desde la pantalla que ésta no es sólo un símbolo occidental. “Viene de lejísimo. Los chinos la usaron miles de años antes de Jesucristo y los filósofos socráticos la asociaban con la contradicción de las cosas de la vida. La cruz ha sido un símbolo de lo que es la vida”.

Uno de los elementos más singulares de las obras expuestas es el tratamiento que Tàpies le dio al cromatismo. A diferencia de muchos artistas de su tiempo, prefirió limitarse a una paleta apagada de blancos, negros, grises y rojos. “En los cincuenta los abstracto-geométricos usaban los colores puros. Eso me provocó una cierta alergia y comencé a buscar colores distintos”. Ir contracorriente era su sello.

La exhibición es complementada por un documental de una hora de duración sobre la técnica del aguafuerte. La cinta producida por el TAGA refleja el proceso de grabar en tiempo real.

Antoni Tàpies, el gesto y la materia

Museo de Bellas Artes, sala 14

Horario: martes a viernes de 9:00 am a 5:00 pm. Sábados y domingos de 10:00 am a 5:00 pm

Entrada libre