• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Anita Ekberg: la diosa de la Fontana de Trevi

Fue símbolo sexual de la década de 1950 y 1960 tras ser inmortalizada bañándose en la Fontana di Trevi  | Captura

Fue símbolo sexual de la década de 1950 y 1960 tras ser inmortalizada bañándose en la Fontana di Trevi | Captura

Nacida en Suecia, vivió entre Estados Unidos e Italia. Protagonizó uno de los momentos más memorables de la historia del cine en La Dolce Vita

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La legendaria actriz sueca Anita Ekberg, inmortalizada por Federico Fellini en La dolce vita pero caída en el olvido desde hace más de una década, falleció ayer a los 83 años de edad cerca de Roma. Según la edición electrónica del diario La Repubblica, la sensual actriz murió en una clínica en Rocca di Papa, en la provincia de Roma, donde estaba hospitalizada.

Aunque nació y creció en Suecia, Ekberg pasó gran parte de su vida adulta en el extranjero: primero, en Estados Unidos donde rápidamente se convirtió en una de las principales estrellas cinematográficas a partir de los años 1950, y luego en Italia, donde falleció ayer.

Kerstin Anita Marianne Ekberg, hija de un estibador, nació el 29 de septiembre 1931 en Malmoe. Fue la sexta de ocho hijos. Tanto su madre como sus amigos la animaron a participar en concursos de belleza. Así lo hizo y en 1950 fue elegida Miss Suecia y luego fue candidata a Miss Universo en Estados Unidos. A pesar de no ganar el concurso, rápidamente logró llamar la atención, entre otros, del director de cine Russ Meyer, del excéntrico millonario y productor Howard Hughes y del actor-productor John Wayne.

Luego de cinco años en Hollywood, Ekberg recibió el Globo de Oro en 1955 de la Mejor Actriz Revelación por su papel en Blood Alley, de William A. Wellman, y en 1956 participó en Guerra y Paz, de King Vidor. Además de aparecer en revistas como Confidential y Playboy, participó en series o comedias como Abbott and Costello Go to Mars (1953), Artists and Models (1955) y Hollywood or Bust (1956).

Anita Ekberg era físicamente tan espectacular que el cómico Bob Hope dijo en una ocasión que los padres de la actriz habrían merecido el Premio Nobel de Arquitectura. En 1960, Ekberg rompió la pantalla en la La Dolce Vita, de Federico Fellini, film en el que su baño con un vestido largo en la fuente romana de Trevi hipnotizó a Marcello Mastroianni y también a millones de espectadores.

La película de Fellini obtuvo la Palma de Oro del Festival de Cannes y la escena de la fuente permanecerá como uno de los momentos más memorables de la historia del cine.