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Ángel Zambrano impulsa una gestión cultural con sentido social

Zambrano anunció que pronto inaugurarán una ruta cultural entre la Hacienda La Trinidad y El Hatillo | FOTO MANUEL SARDÁ

Zambrano anunció que pronto inaugurarán una ruta cultural entre la Hacienda La Trinidad y El Hatillo | FOTO MANUEL SARDÁ

El director de Cultura El Hatillo afirma que, a pesar del escaso presupuesto, han logrado establecer una política que articula las manifestaciones de la zona

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La cultura como agente creador, el turismo y el deporte como promotores del patrimonio y la memoria, la ecología como sustentabilidad y la convivencia ciudadana como encuentro. Son estas algunas de las líneas estratégicas con las que El Hatillo elaboró el año pasado su plataforma Vive El Hatillo, bajo la coordinación de la alcaldía del municipio y la dirección de Cultura, encabezada por Ángel Zambrano.

Basados en experiencias como las de Santander en España o Jalisco en México, y con un presupuesto anual que apenas supera los 12 millones de bolívares, han logrado canalizar iniciativas como El Hatillo Jazz Festival y el Oktoberfest que atrajeron en 2014 un total de 14.000 espectadores.

—A más de un año de gestión, ¿qué balance hace de Vive El Hatillo?
—El municipio ya tenía una vida cultural y turística; sin embargo, todo estaba muy desarticulado. Había vida pero no una política cultural que lo integrara y le diera norte. Nosotros hicimos eso con el plan estratégico Vive El Hatillo, que elaboramos a partir de un proceso de participación ciudadana, mesas de trabajo y entrevistas personalizadas. Una de las conclusiones fue integrar cultura, turismo y deporte. Esta herramienta ha tenido una fuerza para generar encuentro ciudadano y revitalizar el espacio público. Y se ha desarrollado muy bien, de una manera muy orgánica.

—¿Cómo ejecutan los proyectos con el presupuesto que manejan?
—Lo principal son las alianzas. Nuestros recursos son muy limitados y se emplean para pagar nómina. De resto, generamos ingresos propios con el anfiteatro y las rutas patrimoniales. Pero es una situación que nos ha obligado a abrir la mente. Trabajamos de la mano de mucha gente para sacar adelante los proyectos. Nuestras alianzas son con universidades, institutos de investigación, fundaciones y la empresa privada. Hemos construido poco a poco las bases que quedarán una vez que no estemos en la alcaldía, porque ya los ciudadanos se adueñan de su parte de la programación.

—¿Cuál es la programación para el resto del año?
—Nos enorgullece y es parte de nuestras obsesiones que la oferta cultural sea tan diversa como lo es el municipio. Tendremos el Hatillo Jazz Festival, pero también hay joropo central, yoga y tai chi en la plaza. Viene otra edición del Oktoberfest, así como exposiciones en nuestra galería y sala de usos múltiples. Comenzaremos una ruta entre la Hacienda La Trinidad y El Hatillo que será muy interesante, Son del Calvario, que reúne agrupaciones musicales y artesanos de la zona. Además, recuperaremos tres murales –en la calle santa Rosalía, en Los Naranjos y en la Avenida Intercomunal– con la participación de la comunidad.

—¿Qué es lo más importante de hacer gestión cultural actualmente?
—Son momentos en los que hay que trascender la oferta cultural como se entiende tradicionalmente. Vivimos una época muy crítica y la cultura tiene que ser herramienta para que nos reencontremos, para tender puentes, para reconquistar el espacio público. Ese es el sentido social de la gestión cultural.