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Ana Fernández cree en el amor cuarenta y veinte

La protagonista española de Cuidado con lo que sueñas asegura que en Caracas, llena de pintura, rodó la mejor escena erótica de su carrera

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Las instituciones que rigen el cine venezolano deberían velar por casos como el de Cuidado con lo que sueñas, ópera prima de Geyka Urdaneta. Los espectadores deberían haberse deleitado hace mucho tiempo con una actuación memorable de víctima del mal de Alzheimer como la de Norma Aleandro, la protagonista de la película argentina La historia oficial (1985), o como la de la española Ana Fernández, ganadora del premio Goya por Solas (1999). Por una u otra razón, el estreno de la comedia se postergó y se postergó hasta que finalmente ocurrirá el viernes: Rosmel Bustamante, un niño revelación que tenía 6 años de edad durante el rodaje, ayer se presentó ante la prensa con 13 años.

Fernández, en teleconferencia desde Madrid, aseguró que la mejor escena erótica de su carrera ocurrió en Cuidado con lo que sueñas: una en la que su personaje, una peluquera llamada Candela que está preocupada por el desalojo de su local, es embadurnada de pintura por un guapo taxista y artista plástico, Alejandro (Alexander Leterni). “De la película de Geyka me gustó que muestra a una mujer mayor y un hombre joven de manera realista, pero esperanzadora: nosotras sí podemos tener un romance así, sin que sea un drama”, alabó Fernández, cuya mamá en la ficción, Lola, es interpretada por una magistral Aleandro.

Uno de los aspectos que toca Cuidado con lo que sueñas es el culto a Bolívar, a través de un niño de la calle que le reza cual santo. Desde su perspectiva de observadora extranjera, Fernández advirtió: “Sobre todo para los niños, es especial que Bolívar sea una metáfora de no perder la esperanza y luchar por los sueños. Pero hay que tener espacio para la crítica: los líderes no son perfectos, y con frecuencia son figuras en las que se escudan los que no son tan buenos. Las agarran para desvirtuarlas”.