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Amigos y personajes de la cultura despidieron al Tío Simón

El féretro de Simón Díaz, quien estaba vestido de liquiliqui blanco, fue cubierto con el tricolor nacional | Andreína Martínez | Alexandra Blanco

El féretro de Simón Díaz, quien estaba vestido de liquiliqui blanco, fue cubierto con el tricolor nacional | Andreína Martínez | Alexandra Blanco

 Hoy a las 3:00 pm serán sepultados los restos del inolvidable maestro de las tonadas 

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Parecía cualquier día en el Cementerio del Este, pero no lo era: en la iglesia se estaban velando los restos de un venezolano único, un hombre que tenía escrito por todas partes el nombre de su país. Si las circunstancias hubiesen sido otras, a lo mejor no hubiera cabido un alma en esa montaña de La Guairita. Pero la capital amaneció –y había pasado la noche– convulsionada y muchos de los dolientes no pudieron asistir.

El cuerpo de Simón Díaz está en el centro del templo, vestido de liquiliqui blanco. Su ataúd, en el que será sepultado hoy a las 3:00 pm, cubierto por la bandera tricolor. “Está flaquito, pero lindo”, decía Bettsimar Díaz, quien se ha dedicado a trabajar para preservar su legado, más aún desde que el Alzheimer llegó a la vida del maestro de las tonadas.

Cuentan que su salud estaba muy deteriorada y su memoria lo traicionaba, pero que aún así siguió silbando melodías hasta los últimos días. Su hija dijo que falleció sonriente. Eso le declaraba a Venevisión: “Es un dolor despedir a un ser querido, pero también debemos honrar su memoria. Papa murió dormido, seguramente soñando con la Venezuela que tanto quiere”.

Bettsimar Díaz, conductora de los micros Todo sobre mi padre y el programa Cuando las ganas se juntan, transmitidos a través de la señal de Globovisión, invitó a todos a las exequias. “De nosotros depende que él siga vivo. Gracias, papá, por haber cantado, por lo que nos diste. No voy descansar para que tus canciones se las sepan los niños. El pueblo de Venezuela que quiera venir será bienvenido”.

El recinto estaba rodeado por coronas de todos los colores y tamaños. De EPA y de la Alcaldía de Chacao. De Gustavo Dudamel, José Antonio Abreu y Fundamusical Bolívar. De Globovisión, trabajadores de RCTV, Guillermo “Fantástico” González y hasta el Circo de los Valentinos. En el lugar confluyeron personajes de diferentes ámbitos e incluso de distintos bandos políticos. Por ejemplo, “el Tigre” Eduardo Fernández y Nelson Merentes, presidente del BCV.

“Simón unió a toda la nación a través de la música y la imagen. Fue un ejemplo de venezolanidad en una televisión que no creía en lo venezolano. Eso es algo muy poderoso”, decía Aquiles Báez, guitarrista, fiel creyente de lo tradicional y amigo de la familia Díaz. Compartía anécdotas de sus viajes por Nueva York y Chicago, donde el artista solía decirle al “Gordo” –como lo llamaba– que prefería tocar en San Sebastián de los Reyes (Aragua) o en Guasdualito (Apure), donde todos cantaban sus canciones.

La familia Díaz tuvo un difícil 2013. Perdió a Joselo, el gran comediante y hermano de Simón, el 5 enero; y a Juan Bautista, el hijo menor del ídolo, el 25 de febrero. Y ahí estaba Betty de Díaz, madre del joven y viuda del músico nacido en Barbacoas, conversando cerca del féretro de su compañero de vida.

Estaba presente el cantante Memo Morales, así como familiares de Alfredo Sadel y Morella Muñoz, representantes de Guataca Producciones y Sacven. Temprano había acudido Gustavo Aguado y el miércoles en la noche se había acercado Servando Primera, afligido por la pérdida. A mediodía, Simón Jr., el otro hijo del fallecido artista, aprovechó para hacer un llamado a la reconciliación nacional: “Todos cabemos aquí. Somos el país de los brazos abiertos... Él nos enseñó a quererlo”.