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Alirio Rodríguez: “Soy un hombre que cree en la noción de lo permanente”

“Una vez que salgo de procesos intensos de trabajo plástico voy hacia la palabra”, dice el creador | Foto: Manuel Sardá

“Una vez que salgo de procesos intensos de trabajo plástico voy hacia la palabra”, dice el creador | Foto: Manuel Sardá

El artista realizó una segunda versión de Carta a nadie, editada por la Editorial La Puerta del Libro. La obra reúne conferencias, artículos de prensa, fotografías y reflexiones en torno a la realidad y el ser humano

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La palabra de Alirio Rodríguez ha vuelto al papel. A la contundencia de lo escrito. El artista, maestro de muchos, cuenta que sintió la necesidad de hacer una segunda versión de Carta a nadie. Porque durante su vida ha reflexionado en torno al hecho plástico y sus resultados. “La problemática de mi trabajo me ha exigido estar en ese barco de permanente insistir. Soy un pintor de posición tomada; y esa posición es el hombre como eje. Comunicarme con el otro es la motivación de mi acontecer pictórico.

Alirio Rodríguez. De su pintura y su letra, editado en España por la Editorial La Puerta del Libro, será bautizado hoy en la tarde en la Galería D’Museo. Además de sus cartas a nadie, incluye conferencias dadas por el artista, artículos de prensa, fotografías y reflexiones en torno a la realidad, lo contemporáneo, el hombre y la tecnología.   

—A partir de la revisión de Carta a nadie, ¿han variado los postulados que plasmó en aquellos textos de los años sesenta?

—Se reafirmaron. Carta a nadie significó una voz solitaria, ciertamente, que dijo que no a la imposición de unos códigos plásticos. Si en algo he colaborado con la nueva figuración en mi país ha sido que Carta a nadie significó el primer escrito en libro, no en declaraciones. Porque cuando declaras aquello se evapora. Ahí es donde creo que estriba su valor; y en mi reafirmación como hombre, como pintor, como pensador.

—¿Cuál es esa relación que se genera entre la pintura y la palabra escrita?

—Ninguna. Y toda. Porque no existe el propósito de escribir, existe la necesidad de hacerlo. Una vez que salgo de procesos intensos de trabajo plástico voy hacia la palabra. Así cada respuesta plástica que he encontrado en el hacer pictórico me ha llevado a la reflexión escrita, pero nunca lo contrario; porque si no seríamos ilustradores de una época.

—¿Qué procesos implica teorizar sobre el arte?

—El proceso es el todo, donde juzgas, haces autocrítica y equivalencias que te permiten confirmar o no si el rumbo de la obra es el que te has trazado desde el primer momento. Soy un hombre que cree en la noción de lo permanente, aunque es cierto que en mi pintura muchas veces te encuentras con esa versión del hombre tránsfuga, un rostro que pasa. Es porque quiero plasmar ese momento que está dentro de la historia del gesto, cuando la forma nace. 

—En una entrevista, que reproduce el libro, hablaba de la polémica entre el cinetismo y la nueva figuración, ¿aún tiene validez?

—Existió y existe. Pero no es para alarmarse. Es la obvia y natural supervivencia de las corrientes que tratan de imponer sus propios códigos en los que se fundamentan. En los años sesenta había una penetración tal del cinetismo que no se hablaba ni se pintaba sino bajo los códigos de sus pontífices. Pero el cinetismo nunca ha sido pintura, ni ha pretendido serlo. Es en el campo de las interpretaciones que se ha caído en esa equivocación.

—En su reafirmación de postulados, ¿cómo se erige su visión sobre lo poético de lo real?

—La realidad puede convertir en cualquier cosa nuestra pintura. Y para mí ha sido cierto.  La realidad puede subvertir, desacomodar y reordenar ideas, vivencias en un todo. Es una capacidad del ser humano: reinventarnos. Y en ello entran las preguntas cotidianas que hay que hacerse: quiénes somos y para qué pintamos. Porque de lo contrario no habría nada, solo una suerte de calma perfecta, de horizonte plano donde no hay los altibajos propios de la vida.

 

FICHA:

Alirio Rodríguez. De su pintura y su letra

Galería D’Museo, Centro de Arte Los Galpones

Bautizo: hoy, 4:30 pm

Entrada libre