• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Alfredo Castro: “Rompemos los cánones del cine europeo y estadounidense”

Dos hermanos del actor chileno estuvieron exiliados en Caracas | Foto Archivo El Nacional

Dos hermanos del actor chileno estuvieron exiliados en Caracas | Foto Archivo El Nacional

Al actor chileno, que estuvo dos meses y medio en Venezuela para la filmación de Desde allá, le costó entender la realidad económica y social del país durante el rodaje

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Alfredo Castro tiene un viejo vínculo con Venezuela. Dos de sus hermanos vivieron en el país exiliados durante la dictadura en Chile de Augusto Pinochet. Nunca pudo venir a visitarlos, pero cuando viajó al país para rodar Desde allá, se encontró con el lugar del que tanto había escuchado.

“Siempre quise conocer ese lugar que fue tan generoso con el pueblo chileno. Me llamó la atención su espíritu, el bullicio y euforia. Tuve que comprender que este personaje es trabajado desde el silencio. Todo lo contrario a lo que es Caracas”, dice quien interpreta en el filme a Armando, un técnico dental que paga a jóvenes para que vayan a su casa, donde solo los contempla.

Desde Santiago de Chile, cuenta vía Skype cómo Lorenzo Vigas se interesó en su trabajo luego de ver las películas de Pablo Larraín en las que ha actuado. Fue el director de fotografía de Sergio Armstrong, que ha trabajado con ambos cineastas, el que sirvió de enlace para que se conocieran. “Me escribió un correo y me dijo que vendría. Fuimos al Museo de Bellas Artes, donde habría una exposición de Oswaldo Vigas. Ahí surgió una relación de afecto y respeto”, indica el actor del filme, ganador en Venecia del León de Oro y que desde ayer se exhibe en Estados Unidos como parte del AFI Fest 2015.

—¿Qué le llamó la atención del guión?
—Me llamó la atención el tema sobre las presencias y ausencias de un padre. Además, uno siempre tiene gente cercana que ha sufrido de abuso, incluso del crimen dentro y fuera del mundo gay. Además, me gustó mucho que fuera su primer largometraje. Había visto su cortometraje Los elefantes nunca olvidan y tuve la oportunidad de ver el documental sobre Oswaldo Vigas que aún no se ha estrenado.

—¿Cuál considera puede ser la reacción del público ajeno a los festivales?
—En Chile donde hay una sociedad supuestamente católica hay una muy buena recepción porque pone en el tapete una discusión. Desde allá toca un tema difícil, pero no podemos cerrar los ojos. En Venezuela hay películas que tratan el tema gay, como Pelo malo y Azul y no tan rosa. No sé como funciona el mundo homosexual en Caracas, pero si el cine lo muestra, es porque palpita entre las personas.

—Desde un punto de vista binario, ¿califica a Armando como un personaje malvado?
—No. Hace tiempo decidí escaparme de eso. No hago un juicio moral, sino establezco una mirada ética. Son personajes en los que hay una carencia de afecto, por lo que recurren a lo más próximo.

—Se dice que el cine latinoamericano está en su mejor momento. ¿Está de acuerdo?
—Sí. Rompemos los cánones del cine europeo y estadounidense. Somos un lugar abierto en realidades, incluso en la crueldad de vernos a nosotros mismos. No nos escondemos detrás de metáforas y supuestos héroes. Hemos sido capaces de enfrentar nuestras dificultades, dictaduras y diferencias sociales.

—¿Alguna diferencia entre la Caracas imaginada y la que encontró?
—Presencié un momento crítico. Estuve dos meses y medio. Vi colas para comprar pollo y harina pan. No es fácil entender que un carro se llenara con gasolina más barata que una botella de agua, pero que fuera difícil hallar en el supermercado papel higiénico o azúcar.