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Alejo Felipe se despidió a sala llena

Alejo Felipe llegó a Venezuela en 1950. Vivió entre Caracas y Margarita | Foto Archivo El Nacional

Alejo Felipe llegó a Venezuela en 1950. Vivió entre Caracas y Margarita | Foto Archivo El Nacional

El actor de 71 años de edad dijo adiós al público el 23 de mayo, durante la representación de la obra TOC TOC

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Alejo Felipe no bebía agua. Prefería el sabor de las infusiones que preparaba antes de salir a escena. Compartía los brebajes con sus compañeros, que podían pasar horas escuchando sus cuentos antes de empezar los ensayos. El miércoles, sin embargo, se fue silente como el último suspiro. Un paro respiratorio fue la causa de la muerte del actor, que padecía cáncer de pulmón.

El 23 de mayo el artista supo que había llegado la hora de decirle adiós al escenario. Ese día le comentó a sus compañeros de la obra teatral TOC TOC que haría su última función. “Ya estaba muy desgastado, se notaba en su respiración. A veces no podía pararse de la silla, pero él seguía su interpretación. Eso demostraba su compromiso como actor”, recuerda la actriz María Antonieta Duque.

Allí, en Teatrex de El Bosque, pisó por última vez las tablas. Esa noche, luego de recibir la ovación de pie del público y el abrazo de sus colegas, Alejo Felipe pidió al elenco que lo dejara un momento solo.

Frente a las butacas vacías, las que esa noche vio fijamente con los ojos llorosos, recordó quizás los momentos que vivió en montajes como El Americano Ilustrado de José Ignacio Cabrujas, Esperando a Godot de Samuel Beckett o Copenhague de Michael Frayn.

TOC TOC fue la pieza a la que le dedicó más tiempo en toda su trayectoria. Cinco años estuvo interpretando el papel de un hombre con síndrome de Tourette. Con este personaje el actor de 71 años de edad exageraba muchos de los tics nerviosos que en realidad tenía.

Felipe, que nació en el 17 de julio de 1943 en Santa Cruz de la Palma, en Islas Canarias, llevaba su gentilicio en la sazón para cocinar. “Los mejores tomates secos que me he comido en la vida los hacía él. Prendía la fiesta en el camerino. Detrás de esa coraza de gruñón había un hombre maravilloso”, dice Duque.

Tania Sarabia recuerda los pepinillos y la tortilla española. Ambos se encontraron por última vez en Los hombros de América de Fausto Verdial, obra en la que iba a volver actuar este año con el Grupo Actoral 80. “Alejo tenía una valentía para decir las cosas por todo el cañón. Lo que pensaba lo expresaba. Era un hombre genuino”, cuenta la actriz, con quien también compartió elenco en la telenovela Aunque mal paguen.

Sus papeles más recientes los representó en ¿Vieja yo?, Mi ex me tiene ganas y Nora. La pantalla grande también lo recuerda en Er relajo der loro, Cenizas eternas y Secreto de confesión.

Su voz era inconfundible y versátil. Como actor de doblaje en español fue la oruga de Alicia en el país de las maravillas y participó en series animadas como Las aventuras de Tintín.

El artista siempre dejó clara su posición política. En 2009, cuando el edificio del Ateneo de Caracas fue cedido a la Universidad de las Artes, dio un discurso en el que criticaba la medida del gobierno. “Todo aquel que muestre la capacidad de poder pensar por sí mismo ofende al presidente (Hugo Chávez). Sus ministros se aprenden cuatro datos y los repiten como guacamayas”.

Venezuela lo recibió en 1950. Felipe hizo vida entre Caracas y Margarita, isla en la que fundó el grupo teatral Vertical, con el que dio sus primeros pasos en la actuación.

En el Pedagógico de Caracas estudió docencia —profesión a la que se dedicó durante 33 años— y fundó otro colectivo, el primero de la institución, junto con Levy Rossell.