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Alejandro Toro: “Me duele mucho ver a Venezuela pasando hambre”

Las arepas del venezolano han sido elogiadas por los jueces | Foto Cortesía Facebook Alejandro Toro

Las arepas del venezolano han sido elogiadas por los jueces | Foto Cortesía Facebook Alejandro Toro

El cocinero venezolano participa en la séptima temporada de Master Chef. Afirma que su origen es lo que lo ha hecho destacar en la competencia en la que el afamado chef Gordon Ramsey es uno de los jueces

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En el quinto capítulo de la séptima temporada de Master Chef, los jueces Gordon Ramsey y Christina Tosi, junto con el cocinero invitado Aaron Sánchez, probaron arepas. Estaban hechas con semillas de calabazas. Una estuvo rellena de mariscos; otra de caraotas negras, queso blanco y aguacate; y la última de bistec de falda con salsa de mango.

“Me encantó la manera en la que tomaste un plato que los venezolanos comen diariamente y lo hiciste tuyo”, dijo Tosi. “La sacaste de jonrón”, aseguró Sánchez. Esos elogios estuvieron dirigidos al venezolano Alejandro Toro, quien compite en la versión estadounidense del prestigioso reality de cocina.

Master Chef es una competencia para cocineros amateurs. Y Toro, de 27 años de edad, lo es. También es fotógrafo, actor y locutor. Pero dice que, como la mayoría de los venezolanos, creció alrededor de la cocina: “Ese era el punto de encuentro de mi familia y es el lugar donde mejor me siento”.

Nació en Miami, de padre puertorriqueño y madre venezolana, pero fue criado en Venezuela. En 2011 volvió a Estados Unidos. Ese fue un punto de inflexión en su vida. Hasta ese momento el joven había trabajado en el restaurante de su madre, aunque en la parte administrativa. “De todero”, especifica. La nostalgia lo hizo comenzar a recrear los platos de su infancia.

Las razones que llevaron a Toro a abandonar el país fueron las mismas que alejan a muchos venezolanos de su familia: la constante búsqueda de mejores oportunidades. “Era estudiante de Comunicación Social y sentí que mi campo laboral se reducía cada vez más. Siempre le tuve mucho miedo a la inseguridad jurídica. Vi cómo gente que llevaba años sacando su negocio adelante lo perdía, eso siempre me dio miedo. Entre esa gente mi madre. Por eso entendí que tenía que irme de Venezuela para lograr mis sueños”, cuenta por correo electrónico.

Cree que fue una buena decisión audicionar para Master Chef. Revela que la paciencia fue la clave en el proceso. Fueron 5 rondas –y miles de contendores– las que tuvo que superar para quedar entre los 40 seleccionados que comenzaron en el programa. Actualmente es uno de los 14 que continúan en la lucha por el título.

—¿Cómo fueron sus comienzos en Estados Unidos?
—Mis circunstancias no fueron tan desventajosas. Pude llegar a casa de mis abuelos maternos, quienes vivían en Florida y son como mis segundos padres. Por ser en parte estadounidense pude comenzar a trabajar de inmediato; sin embargo, por primera vez me sentí discriminado. Aquí no hay clasismo como en Venezuela; se siente el racismo, ese del cual solo había leído y escuchado, al menos yo lo sentí. Dudaba constantemente de mi decisión, me sentía solo y en el lugar equivocado, pero esa fue mi gasolina para crear mi propio destino. Hace aproximadamente seis años comencé a trabajar para lo que estoy haciendo ahora sin saberlo. Creo que estoy entendiendo cuál es mi verdadero rumbo.

—¿Cuáles considera que son las particularidades que harán que se destaque su presencia en el programa?
—Mi origen. En Master Chef buscan resaltar las diferencias culturales que nos hacen únicos, así que creo que esta vez le tocó a Venezuela y la arepa brillar. También mi compañerismo. Me siento triunfador en cualquier etapa de esta competencia, así que voy vivir la experiencia en armonía y muy agradecido. De cualquier manera me hará mejor. Si por mí fuera, que ganemos todos.

—¿En qué platos pensó?
—Uno de los retos más grandes para mí ha sido tener que estar sujeto a ciertos ingredientes y restricciones, pues en mente tenía varios platos: un asado negro, un chupe de mariscos, bienmesabe, cachapas, arepas. ¡Demasiados!

—¿Cómo es Gordon Ramsay? ¿Cómo se lleva con él?
—Gordon Ramsay es un gran empresario que ha sabido capitalizar la industria culinaria sin comprometer su integridad. Es un hombre familiar, educado y decente. Siento que esta competencia tiene un alto valor sentimental para él, por eso es exigente y con toda la razón. Siempre he tenido una relación distante pero respetuosa con él; pienso que me he ganado su respeto al ser firme y fiel a mis raíces. Creo que una de sus fortalezas es que sabe reconocer y sacar provecho de sus debilidades, y una de estas precisamente es el trabajo honesto.

—Desde afuera, ¿cómo ve lo que sucede en el país?
—Desde afuera solo sé lo que sucede a través de conversaciones con amigos o las noticias, que en su mayoría son negativas. Me duele mucho, a veces me siento culpable de no poder hacer más por mi país, pero sé que labrando mi futuro podré hacerlo. Como ahora. Me duele mucho ver a Venezuela pasando hambre.

—Si le piden preparar una receta con lo poco que se encuentra en el país, ¿qué cocinaría?
—Me gusta mucho cocinar para grupos grandes, así que el arroz y las sopas son mis preferidos. Haría un buen sofrito de vegetales junto con sardinas y cocinaría arroz en la misma olla para absorber todo el sabor. Con las verduras y algunos vegetales haría una sopa y si sobra algún huesito de algo, prepararía un caldo. Es difícil especular qué haría en esa situación, como aquí en la competencia, en momentos de desesperación o necesidad surgen ideas nuevas, a veces excelentes, otras no tanto.

—¿Regresaría a Venezuela?
—Absolutamente. Espero hacerlo y formar parte de una mejor Venezuela.