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Albor Rodríguez: “A veces deseo que el libro sea solo literatura”

Albor Rodríguez | Cortesía

Albor Rodríguez | Cortesía

La periodista asegura haber encontrado en la escritura del libro una forma de mantener viva la memoria del niño y de ser parte de una comunidad de dolientes

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En agosto de 2012, cuando murió su hijo de poco más de 1 año de edad, Albor Rodríguez sintió miedo a olvidarlo, a perder cada detalle de los momentos compartidos con quien empezó a ver como su único acompañante en la vida. “Debemos aprender a andar solos los dos”, pensaba cuando lo involucraba en cada una de sus actividades.

“Temía que no pudiera atraparlo. Por eso, justo después del entierro empecé a escribir todo y recopilar todas sus fotografías”, dice la periodista sobre el proceso que terminó inicialmente en un libro de 30 ejemplares que solo entregó a familiares. “Me di cuenta de que hacerlo fue un propósito de vida. Hacía que me levantara cada día y me alimentara. Pensé que estaba bien y no descansé hasta que terminé”.

Esa labor derivó en lo que es actualmente Duelo (Oscar Todtmann Editores), libro que fue pensado para publicar. “La editorial se interesó dos años después de haberlo escrito. Tuve que volver a leerlo. El dolor había amainado, estaba más incorporada a la vida. Me preguntaba cómo pude recrear esas imágenes. Este libro es un seguro de vida. Tiene un sentido literario y profesional, pero también el cuidado de su memoria”.

Fue una época en la que le recetaron medicinas, pero ella se negó. “No quería sentirme bien, cuando no era así”, dice sobre la muerte de su hijo que había adoptado.

Incluso le recomendaron que escribiera, pero no sobre Juan Sebastián, el niño. “También leí mucho, literatura relacionada con la vida, textos que nunca estuvieron en mis intereses. Tuve que buscarlos para ver cómo otros afrontaban el duelo. La autoayuda nunca me sirvió. Hay gente que escribe sobre el tema, pero no lo ha experimentado”, afirma.

Rodríguez asegura que nunca buscó aliviar el dolor mediante la escritura. Solo hurgaba en sus adentros, esa mezcolanza de recuerdos en la que el tiempo se desdibuja. “Con la pérdida la cronología se distorsiona. Nunca busqué la superación de la tragedia, sino mantenerme en pie y ser parte de una comunidad de dolientes que obligadamente se replantea la vida”.

Entre esas reconsideraciones, la escritora menciona que ahora aprecia más su tiempo y la forma en que lo invierte. Si antes el trabajo era una totalidad, ahora hay preponderancias. “No hago nada que no me motive. Descubrí además en la escritura una posibilidad de reinvención que es la de ser narradora”, asegura sobre Duelo, libro que presentará el sábado.

Entre esos nuevos caminos, Rodríguez prepara otro libro. Esta vez sobre lo que fue el proceso de adopción de Juan Sebastián. “Al igual que la muerte, es un tema universal. La búsqueda de la maternidad de esa forma es mucho más común de lo que parece”.

También se ha fortalecido un acercamiento con su familia, de disfrutarlos. Dice quien vivió tantos años en Caracas, lejos de su Ciudad Bolívar natal.

“Realmente me importan pocas cosas de los sobresaltos que a cualquiera le ocurren. Fue como un parámetro sobre lo que es verdaderamente importante. A veces tengo el deseo de que el libro sea solo literatura y Juan Sebastián sea solo un personaje que pude construir. Para nada me perturba el hecho de que sea considerado así. No tengo la necesidad de que sea vinculado con mi experiencia de mi vida”, añade.

Duelo
Librería Kalathos. Centro de Arte Los Galpones
Sábado. 11:30 am