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Alberto Salcedo Ramos: “Las redes sociales nos llevan a decir estupideces”

El cronista no visitaba el país desde finales de 2012 | Foto William Dumont

El cronista no visitaba el país desde finales de 2012 | Foto William Dumont

El escritor colombiano participará esta noche en un conversatorio abierto al público en el Trasnocho Cultural. Dice que aunque ha habido una proliferación de la crónica, nota escasez en la profundidad de algunos textos

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No son pocas las invitaciones que recibe Alberto Salcedo Ramos para dictar talleres, compartir sus experiencias y dar entrevistas. Sin embargo, vive la paradoja de la dualidad del rol como escritor y las exigencias de promocionar su obra.

“Hablar sobre lo que uno hace nos lleva a asumir un papel de personaje público que es una invención, que nos saca de lo que verdaderamente somos. Escribo para no tener que improvisar, pero cuando me llevan a ferias y charlas hago lo contrario”, señala el autor colombiano que llegó esta semana a Venezuela para encabezar dos actividades. La primera fue el martes, un taller exclusivo para colaboradores de Prodavinci; y la segunda es hoy, a las 7:00 pm: un conversatorio abierto al público en el Espacio Plural del Trasnocho Cultural.

También se cuestiona cuando lee sus declaraciones a la prensa. “Héctor Abad Faciolince dice que al escribir uno debe controlar al mal autor que lo habita. Todos estamos habitados por un tonto que quiere contar las historias. Cuando hablamos parece que ese ser toma la palabra por nosotros sin poder controlarlo”.

Más allá de esas reflexiones, está preparado para preguntas de periodistas angustiados por un contexto que puede resultar desalentador debido al cierre de medios, casos de censura y agresiones.

Es firme en su apoyo a los colegas, no solo por solidaridad gremial, sino por el ideal del rol del comunicador en las sociedades. “La libertad en el periodismo es esencial para defender las democracias”, afirma.

Es de los que cree que, a pesar de los obstáculos, aún hay margen para la acción, independientemente del lugar en el que se labore. “Deben apostar a un proyecto personal. Estar en un medio es una opción respetable, válida y estupenda; pero también los periodistas deben fortalecer sus proyectos individuales. Hay que aprovechar las redes sociales, que dan la posibilidad de posicionarse como marca. Yo no hago periodismo por esas vías, pero sí hago visible mi trabajo”.

Aprovecha esos espacios, pero advierte que hay que tener cuidado para no caer en el exhibicionismo. “Las redes sociales nos llevan a decir estupideces. Nos hemos convertido en máquinas de decir tonterías por la necesidad insana de estarnos mostrando”.

También es reflexivo con respecto a la crónica. Cuando comenzaba en el oficio era un género poco común en el que no muchos se adentraban, ahora parece haber una masificación. “Tengo la sospecha ingrata de que se está volviendo una especie de deporte exótico, como cuando vas de cacería a matar animales raros. En América Latina pareciera que muchos están haciendo carrera con la idea infundada de que se trata de relatos que aspiran a cierta belleza estética, pero en los que no hay ningún fundamento serio. Es posible que los nuevos cultores se sientan atraídos porque piensan que los convertirán en profesionales de mejor familia dentro del parnaso periodístico”.

Queso telita. El lunes en la noche se reportó desde el aeropuerto El Dorado de Bogotá, desde donde escribió en Facebook que pronto estaría en el país e invitó a su charla de hoy. “Cónchale, vale, ya veré ese queso telita y esa reina pepiada”, remató en el texto.

Su relación con el país no solo es con sus platos, sino también con telenovelas como Esmeralda, según cuenta en su crónica “Días de telenovela”. “De grande descubrí que eran malas, pero me siguieron gustando. Era un placer retorcido que siempre he visto en las malas historias. Por algo morboso a uno le gusta leer una mala historia porque siente que alguien está fracasando”, acota.

Salcedo Ramos –que insiste en colocar siempre sus dos apellidos– nació hace 51 años en Barranquilla, la misma tierra de uno de los más importantes jugadores de beisbol de Colombia: Edgar Rentería. No es un deporte ajeno al escritor, quien sigue las hazañas de peloteros venezolanos.

“Me encanta la pelota y he amado a algunos grandes jugadores. Me parece que Omar Vizquel era un mago en el diamante. Él siempre me regalaba un milagro estético. Hay escritores que se quedan a medio camino hacia el hecho estético. También me gustaba ver al Gato Galarraga, que era lo contrario. Era un mastodonte que le pegaba a la pelota, pero me parecía un lord, un señor”.

Conversación sobre periodismo literario con Alberto Salcedo Ramos
Espacio Plural, Trasnocho Cultural
Hora: 7:00 pm
Entrada libre