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Ají picante, irreverencia en una época de oro en la TV

Hubo un momento en el que fue muy difícil manejar el temperamento de cada uno de los conductores / Manuel Sardá

Hubo un momento en el que fue muy difícil manejar el temperamento de cada uno de los conductores / Manuel Sardá

Sus animadores consideran que vivieron el final de los mejores momentos de la televisión. La vida nocturna y la abundancia de anunciantes dieron carta blanca a la producción original de Rita Núñez

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Luis Olavarrieta ("El ácido") fue el último animador en entrar a Ají picante , pero es el primero en llegar al reencuentro que se logró organizar después de dos semanas de conversaciones por un grupo de Whatssapp, "Ají Picante: 15 años", que tuvo mayor actividad el día de la sesión de fotos. 

"¿Cómo nos vestimos?", "¿como nuestros personajes?", "hazte las colitas, Marisol, no vayas a ir elegante". Risas, emoticones y notas de voz; la nostalgia de todos se colaba en la pantalla del celular. 

Marisol Rodríguez ("La pisapasitos") no cumplió con la solicitud de sus compañeros. 

Llegó al lugar mostrando su esbelta figura enfundada en un vestido negro, que lució mientras esperaba al resto del equipo. 

Andreína Álvarez ("La mordaz") llegó escoltada por su maquillador. Su elocuencia sigue intacta. En su cartera carga el pasamontañas y la chupeta con la que se dio a conocer en el programa pionero de la televisión de variedades. 

Arturo de los Ríos ("El besucón") y Josemith Bermúdez ("La fashion") coincidieron en su llegada. Ambos completaron el quinteto que armó una algarabía en la oficina cedida para la entrevista. Consideraban esos 30 minutos juntos como un "momento histórico". 

La grabadora no se había encendido cuando comenzaron a soltar anécdotas en las que mencionaron a dos de sus compañeras que están fuera del país: Michelle Sapene ("La bueeeneesema") y Wendy Bermejo ("La política"), quien desde Bogotá hizo un montaje improvisado para incorporarse a la foto del reencuentro. 

"¿Y a ustedes les pagan por eso?", era la pregunta recurrente que le hacían al equipo que reclutó la productora Rita Núñez, luego de un casting en el que definió los personajes del programa según los rasgos de cada uno, para que dieran cobertura a la movida nocturna y el acontecer del país de una manera irreverente. 

Andreína Álvarez considera que el programa fue la universidad que los graduó como profesionales de la comunicación. 

"Yo no sé qué hice estudiando en la Universidad Central de Venezuela. Acá lo aprendimos todo. Nos metíamos en la sala de edición y producíamos nuestros propios micros. Pertenecíamos al departamento de prensa y compartimos con los grandes", recuerda la actriz que participa en la obra teatral Despedida de casada


El dinero y la fama. "Yo ganaba más que mi mamá que era gerente en el Banco Central de Venezuela", recuerda Luis Olavarrieta, quien asegura que la primera camada de animadores de Ají Picante vivió la última etapa de la época dorada de la televisión venezolana. "Entramos en un momento en el que la pantalla estaba exigiendo nuevos formatos. Antes en los programas todo era perfecto, complaciente, y se nos pidió que fuésemos nosotros mismos; mientras más osados, mejor", recuerda el ahora conductor de Detrás de las cámaras .Muchos de ellos, jóvenes entre 17 y 22 años de edad, facturaban mucho más que otros animadores de RCTV, pues, además de la exagerada cantidad de anunciantes que manejaban, realizaban giras por el interior del país. "Animábamos eventos a los que asistían entre 7.000 y 10.000 personas que iban solo para vernos. Vivimos nuestra época de Menudo", cuenta Marisol Rodríguez. 

Arturo de los Ríos se registraba en una habitación de hotel y se quedaba en otra para evitar que sus fanáticas subieran hasta su cuarto. "Muchas me ofrecían su virginidad o dinero para estar con ellas. Era una locura", recuerda el seductor del grupo, que les robó besos a figugrupo, que les robó besos a figu ras como Amanda Gutiérrez, Chelo Rodríguez y Alejandra Guzmán, cantante que le siguió el juego. 

Había momentos en los que Josemith Bermúdez no podía entrar a RCTV por la cantidad de gente que la esperaba en la puerta del canal. 

"Salíamos escoltados. Nunca me preocupé por el dinero. 

Había una movida nocturna, venían artistas internacionales. No puede volver Ají Picante si la situación de Venezuela no cambia", afirma la ahora animadora de La Bomba 
Los políticos oficialistas todavía eran accesibles en esa época, recuerda Wendy Bermejo, quien en más de una oportunidad bromeaba preguntándole al actual presidente de la República, Nicolás Maduro, cuándo se casaría con Cilia Flores. 

"Las cosas cambiaron luego de una cadena en la que Chávez decía que los medios de comunicación no decían la verdad. 

Después de eso no me dejaron entrar más a la Asamblea". 

El programa cumplió su ciclo. Josemith Bermúdez quiso seguir su carrera de actriz y los roces entre el equipo fueron desgastando las cosas. "Yo era insoportable, tenía problemas de conducta que fui mejorando con el tiempo", admite Olavarrieta. 

"No era fácil manejar los temperamentos de todos", recuerda el productor Luis Pasarella, que considera que el tiempo fue el remedio para los dolores de cabeza que causaron en el pasado. "Actualmente son muy buenos compañeros y todos tienen carreras exitosas".

Lo que vino

Ají dulce fue la versión soft del programa que vino luego de la puesta en vigencia de la Ley Resorte en 2004. La poca audiencia que tuvo el espacio conducido por animadores como Kerly Ruiz y Héctor Peña lo llevó a su cancelación. 

Luego del cierre de RCTV y la salida al aire de RCTV Internacional se estrenó Ají, edición en la que el regreso de Luis Olavarrieta mejoró los números de rating. 

Wendy Bermejo se encuentra en Bogotá. La animadora tiene proyectos en teatro y televisión


Venevisión emuló el estilo de Ají Picante con Sálvese quien pueda . "Los noticieros y las páginas web empezaron a hacer coberturas de una manera más desenfadada", comenta Pasarella, quien actualmente produce El avispero, programa del mismo corte irreverente, pero de menos impacto, dadas las condiciones de la industria.