• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

“Adoración me ha tocado la fibra como madre”

La actriz Flor Elena González / Archivo

La actriz Flor Elena González / Archivo

La actriz Flor Elena González encarna a una mamá problemática en Dulce amargo. Luego de cuatro décadas dedicadas al teatro y la TV, la intérprete lamenta que los actores del país no se organicen para lograr más beneficios laborales

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

De ascendencia portuguesa, Flor Elena González prepara sus hallacas con bacalao. “Son buenísimas. Es la mezcla perfecta entre ambas tradiciones”, dice. Nacida en Ocumare del Tuy, disfruta estos días navideños en la playa. El sonido de las olas al otro lado del teléfono lo confirma. En un país que parece ofrecer escasas oportunidades para la actuación, la mujer de teatro y televisión es de las pocas afortunadas del medio que se dio el lujo de trabajar durante todo el año: participó en las telenovelas de Venevisión Natalia del mar y Mi ex me tiene ganas, produjo y protagonizó la pieza Yo soy Carlos Marx, forma parte del elenco de la obra La ratonera e interpreta en Dulce amargo a Adoración, una madre que ha regresado para aclarar los conflictos emocionales de su hija y remediar el caos que es su matrimonio.

—Después de haber participado en tres telenovelas y dos obras de teatro, ¿cómo evalúa su año 2012?

—Primero que nada estoy agradecida con Dios por la oportunidad que me ha dado de hacer lo que me gusta desde hace 40 años. Los logros son el resultado de la experiencia. Este año he trabajado con elencos extraordinarios, con gente que produjo telenovelas por muchos años en Radio Caracas y hemos abierto horarios para talento nacional, como el caso de Natalia del mar, que se transmitió al mediodía. Para mí ha sido un año de mucho trabajo y, afortunadamente, de producciones muy exitosas.

—En materia teatral, no sólo protagonizó sino que produjo Yo soy Carlos Marx. ¿Qué le dejó la doble experiencia?

—La producción siempre me ha gustado porque me parece que es un trabajo en el que tienes que tomar en cuenta una gran cantidad de cosas. Es estupendo, porque te das cuenta de la gente que te aprecia cuando vas a buscar recursos, salas. Te abren las puertas. En el teatro todos estamos comercializados, porque antes existían grupos financiados por el Gobierno, pero ahora tienes que invertir para recuperar. Buscamos hacer las cosas siempre mejor. Tengo planes para el próximo año de volver a producir, tanto en el país como en el exterior.

—En cuanto a la televisión, ¿tiene pensado actuar en producciones en el exterior?

—Sí. Quiero hacer una telenovela en Miami. Pero todos estamos en manos de Dios, será lo que él decida.

—Sobre su participación en Dulce amargo, ¿cómo la enriquece profesionalmente trabajar con actores de otras nacionalidades?

—Intercambiamos información que nos permitido conocer cuán favorecidos estamos los actores venezolanos. Por ejemplo, ellos tienen más privilegios en el tema gremial. Nosotros estamos un poco desabastecidos, huérfanos. Los artistas necesitamos agruparnos para conseguir más beneficios personales y profesionales. También hay intercambios intelectuales. Como hacemos una telenovela internacional, tenemos una neutralidad de acentos y términos. Hay una integración.

—¿Cómo conectó su experiencia como madre y abuela con la que vive su personaje, Adoración, en la historia?

—Este ha sido un personaje muy enriquecedor, estoy fascinada con él. Debo agradecer a Iris Dubs porque lo que escribe me ha tocado la fibra como madre. Los padres siempre decimos que no tenemos manuales para criar a los hijos, cosa que ahora digo es mentira, porque hay libros y psicólogos que nos enseñan. Adoración, con su hijo enfermo, descuidó un poco a Mariana cuando eran pequeños. Uno como padre debe atender la salud física, pero también la espiritual y emocional. Mi personaje ahora está metido en el matrimonio de su hija tratando de salvarlo. Las madres siempre deben estar ahí para proteger y Adoración es una madraza, como dicen en México.