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“Adolecemos de una institucionalización política sólida”

Para el autor, el trauma de la historia nacional es su marcado militarismo | FOTO Leonardo Guzmán

Para el autor, el trauma de la historia nacional es su marcado militarismo | FOTO Leonardo Guzmán

Venezuela: 1498-1728 Conquista y urbanización cierra una trilogía que recorre los caminos de la civilidad

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En el último lustro Rafael Arráiz Lucca se ha entregado de manera febril a la tarea de reconstruir el desarrollo de la civilidad nacional, al punto de haber completado seis publicaciones sobre historia que abarcan desde el momento en que Cristóbal Colón puso pie en las costas venezolanas hasta la revolución bolivariana.

A ese mismo impulso responde Venezuela: 1498-1728 Conquista y urbanización, presentado recientemente en Caracas. Con el libro, que estudia las primeras formas de organización política levantadas en el territorio nacional, cerró la trilogía que había iniciado con Venezuela: 1830 a nuestros días, volumen dedicado a la formación republicana y democrática del país, y Venezuela: 1728-1830. Guipuzcoana e Independencia (2012), que se refiere a cómo afectaron las reformas económicas impuestas por los Borbones a la clase dominante venezolana, los criollos.

Para el también individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua, es una necesidad estudiar la historia para entender el presente. “En la actualidad es evidente que adolecemos de una institucionalización política sólida, aquí no se ha consolidado la separación de los poderes públicos y el papel de los militares ha sido excesivo en la vida republicana. A esos datos (que se consiguen tanto en el siglo XIX como en el XX) se le suma la singularidad de la renta petrolera, que fortalece al Estado y, en consecuencia, al estamento militar. La totalidad de la riqueza en Venezuela está en manos del Estado, porque éste maneja la industria petrolera, y creo que eso explica lo que vivimos”, dice el autor de Historia de la poesía venezolana (2000).


De la Colonia a la democracia. Si Arráiz Lucca cree que la implementación de la Compañía Guipuzcoana –organización vasca creada en 1728 por Felipe V con el objetivo de administrar las exportaciones de productos venezolanos– es un hito en la historia colonial, porque sirvió para que los criollos se dieran cuenta de la necesidad de la autodeterminación política, el período entre 1945 y 1948, que analiza en El trienio adeco y las conquistas de la ciudadanía (2011), fue crucial para allanar el camino de la democracia, pues la Constitución de 1947 amplió los derechos civiles, entre ellos el voto de la mujer.

El autor, que pasó los últimos 3 años en Bogotá, dedicado a la escritura y a dar clases en la Universidad del Rosario, considera clave el estudio de las constituciones y por eso publicó un libro al respecto el año pasado. Le preocupa que Venezuela tiene el “lamentable récord” de haber promulgado 26 cartas magnas, más que cualquier otro país de la región. “Le siguen Ecuador y Bolivia. Esas 3 son las naciones que en los últimos 200 años han tenido mayor inestabilidad política”, expresa Arráiz Lucca, que ahora prepara un volumen sobre la historia de América Latina.

“En cuanto a nuestra formulación republicana, la gran y lamentable diferencia que tenemos con el resto de América Latina está en nuestro marcado militarismo, que fue un obstáculo para la institucionalidad civil durante el siglo XIX y que creo todavía estamos padeciendo”, señala el escritor, para quien los dos grandes mitos nacionales son la lucha entre la civilización y la barbarie y la dependencia de la renta petrolera.