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“Debemos aprender a ser tolerantes”

“El teatro es una puerta hacia la vida. Es un mundo irreal que puede llegar a ser tan verdad como la realidad que vivimos”, dice el artista | Foto Ernesto Morgado

“El teatro es una puerta hacia la vida. Es un mundo irreal que puede llegar a ser tan verdad como la realidad que vivimos”, dice el artista | Foto Ernesto Morgado

El actor Carlos Márquez participó en el ping Pong de El nacional

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—¿Un género para Venezuela?

—Drama, porque hay una crisis, un conflicto.

—¿Qué pasó con los actores de carácter?

—Le están dando prioridad a la gente joven: una equivocación, pues la solución a los problemas está en la gente madura y experimentada.

—¿Y con los gobiernos de carácter?

—¿Cómo es eso?

–Por ejemplo, el de Betancourt fue un gobierno con carácter...

—También Chávez fue un hombre de carácter, pues se atrevió a hacer cambios en el país.

—¿Y el sucesor?

—También tiene carácter. Ha continuado las realizaciones de Chávez. Si no tuviera una oposición como esta pudiera hacer más.

—¿No es necesaria una oposición? Por ejemplo, ¿tiene la culpa de esta inseguridad sin precedentes?

—Me estás enredando en una situación política en la que no quiero involucrarme… Aunque ya me estás haciendo hablar claramente.

—Precisamente, Chávez hizo que el soberano participara en política…

—¡Claro, claro!.. él empapó al país de bolivarianismo y desenterró la historia nacional.

—¿Un consejo bolivariano a la MUD?

—No tengo que recomendarle nada a nadie porque carezco de formación política. Uno da consejos y la gente no los acepta, y hace lo que le da la gana.

—¿Un presidente reivindicado?

—Aunque en su gobierno hubo mucha corrupción, Luis Herrera fue un hombre excelente.

—Y hoy, ¿hay menos corrupción?

—¡Cómo no!, hay un poco de gente presa.

—La relación entre los crecientes ingresos petroleros y la pobreza de siempre pareciera indicar que el flagelo aumentó…

—Bueno, ahora hay más gente, más dinero. Es un mal que se ha generalizado en el mundo, hasta en el Vaticano.

—Ahora que ha hecho monólogos, ¿qué le parecen los de la vagina?

—No podíamos seguir con el mismo teatro de siempre.

—¿Un monólogo político inolvidable?

—Los de Caldera, un gran orador… Y Chávez, que podía hablar cinco horas y no se cansaba.

—Sobre todo en televisión, donde el tiempo es oro...

—Bueno (risas).

—¿Lloró por RCTV?

—No. Vi normal la no prórroga de la concesión. Fui actor de RCTV desde la primera hasta la última novela. No pertenecí al mundo de los ejecutivos. Eso fue un problema de ellos.

—¿Y cuando Chávez murió?

—Sí lloré.

—¿Un amor inolvidable?

—Juana Sujo y mi actual esposa, Dolores Beltrán.

—¿Un potencial perdido?

—Todo el siglo XX.

—¿Por qué tanta delincuencia?

—Bueno, antes se robaban una gallina; luego vinieron los carteristas y los arrebatones de prendas. Ahora hay más gente. Hubo una inmigración muy mala que contagió a los perversos de aquí.

—¿Por qué usted es rosacruz?

—Es una búsqueda y un encuentro para superar las pasiones.

—¿Imagina un mandatario rosacruz?

—Buscaría la armonía y la preparación, con un sentido místico y filosófico. Te insisto, no soy vocero político.

—¿Una travesura de juventud?

—Fueron tantas… Echar un carro en una arepera o colearme en las fiestas.

—¿Otra actual?

—Haberme atrevido a estrenar una obra de teatro a los 87 años. Creo que ningún actor lo ha hecho.

—¿Una ideología?

—Pertenezco a la izquierda porque estoy al lado de la gente humilde y de su superación. Eso no quiere decir que no trate a la oposición. Viví y conozco la vida de pobreza. No es posible que un grupito de gente se coja el dinero y deje poquito para el resto de la población. Nunca pertenecí a ningún partido.

—¿Votó por AD o por Copei?

—Por Copei. Incluso ayudé mucho a Luis Herrera en su campaña.

—¿Le haría campaña a la revolución?

—No me interesa la política, no quiero participar.

—¿Comparte la expropiación de empresas?

—Imagino que serán empresas que esconden los artículos o no producen lo que prometieron.

—Pero el desabastecimiento es inédito…

—Por las importaciones puedo intuir que hay acaparamiento.

—Con todo y “un gobierno con carácter...”.

—Está haciendo todo lo necesario… Oye, me estás metiendo en un enredo político (risas).

—¿De qué se arrepiente?

—De no haber aprovechado mejor mis años jóvenes. Los perdí en parrandas y malas compañías, aunque también fue una experiencia aleccionadora.

—¿Quiénes son mejores actores: los políticos o los actores?

—Bueno, ellos son actores políticos y nosotros en un escenario. También están los actores periodistas (risas).

—¿Ha perdido el país público internacional?

—Están viniendo más turistas, pero no te puedo precisar cuántos.

—¿Cómo preferiría el último mutis?

—En amor y armonía con toda la gente.

—¿Cuál de los dos elencos debe ceder?

—Tal vez la oposición.

—Por principio, un gobierno democrático es el llamado a conciliar, solo por el hecho de ser gobierno; pero el país lleva quince años dividido…

—La oposición tendría que pensar en la gente humilde. Eso no quiere decir que no haya gente del pueblo con la oposición, gracias a los medios.

—¿Qué pasaría en Venezuela si Miraflores fuese un estudio de TV?

—Sería un gran espectáculo, con el mismo drama… Espero que la gente que lea esta entrevista, aun sabiendo que soy partidario del gobierno, no deje de saludarme; que aprendamos a ser tolerantes.

—¿Es tolerante el gobierno?

—No sigas, que me agarraste fuera de base con el tema de la política.