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ANNARELLA BONO: “No es un secreto la crisis que vive el país”

La animadora aseguró que aún es víctima de la polarización | Foto Omar Véliz

La animadora aseguró que aún es víctima de la polarización | Foto Omar Véliz

Animó el show Rosas y espinas hasta noviembre, cuando lo cancelaron. Víctima de la polarización política, asegura que en Venezuela hace falta tolerancia. Regresó a Televen para conducir Lo actual

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Annarella Bono nunca ha dejado de estar en la televisión. Ni siquiera en 2005, cuando contrajo matrimonio con Antonio Morales, un edecán del expresidente Hugo Chávez, algo por lo que fue severamente criticada por la oposición.

En ese momento era una de las caras más conocidas de la industria, además de imagen de varias marcas. Dice que todos le dieron la espalda y la señalaron, al punto de que canceló la boda eclesiástica.

Ahora, con nueve años de matrimonio y una hija de 2 años de edad y armada de valor y con una frescura que puede despertar la envidia de otras mujeres del medio, asumió la conducción de Lo actual, un espacio de media hora que es una extensión del segmento del Noticiero Televen.

“Ha sido complicado porque tenía mucho tiempo sin hacer un programa en vivo, sin tener una rutina de trabajo”, afirma.

—En la preventa del canal se dijo que animaría un espacio llamado Sobrevivientes.
—Sí, iba a arrancar en febrero, pero por la situación del país Televen decidió que no iba, por los momentos. En teoría estaría todo este año sin proyectos. Un día el señor Camero me preguntó que si estaba lista para volver, pero nunca pensé que sería con un programa en vivo. Cuando me dijo que iba a hacer Lo actual pensé que lo haría dentro de las emisiones del noticiero. Me explicó que el formato era de 30 minutos y que sería la conductora principal. La hora me pareció perfecta porque me daba tiempo de dejar a mi hija en el colegio y recogerla.

—Fue víctima de la polarización.
—Todavía lo soy.

—¿La han humillado en la calle recientemente?
—No. Aunque es cierto que el país está mucho más polarizado que antes, creo que la gente entendió. A mí no me ven en ningún lado político, tengo seguidores del oficialismo y de la oposición. He sido conductora de televisión desde hace 16 años, desde antes de la polarización. Venezuela era una familia y ahora estamos divididos, pero yo he dado el ejemplo y le he enseñado a mis seguidores que no deben humillar ni ofender a nadie. Todos tenemos que convivir en este país. Aunque nunca falta quien te diga algo.

—¿Cómo vivió esos momentos en los que fue señalada por casarse con un edecán del expresidente Chávez?
—Yo era una de las modelos favoritas de la prensa, de las marcas. Hoy veo todo lo que hice y pienso que gracias al apoyo que me dieron los medios tengo mi carrera. Me retiré de la Polar porque no me podía montar en una tarima pues me gritaban. ¿Pero cómo le dices a tu corazón a quién querer? En ese momento no deseaba ni que me entrevistaran. La gente me decía cosas horribles, me ofendía. Yo soy Annarella Bono desde antes de casarme. No he construido mi vida ni mi profesión en base a mi esposo. He tenido una carrera limpia, he estudiado, he tenido la suerte de mi lado y Televen me ha protegido.

—¿En algún momento se imaginó que tendría que dejar el trabajo que la lanzó al estrellato?
—Cuando conocí a mi esposo, como buena chama, no estaba pendiente de la política ni de cómo se manejaban las cosas. Además soy muy ligera para hablar y no pienso a la hora de decir las cosas porque yo soy como soy. Un día anuncié que me iba a casar con mi novio y comenzaron a atacarme, le sacaron el currículum y dijeron unas cosas de él que ni yo sabía. Tuve que recogerme y lamenté que todos los que me habían apoyado durante mi carrera me cerraran las puertas porque había encontrado al amor de mi vida. Y han pasado nueve años y lo sigue siendo, no importa que tal vez pensemos diferente o que no congeniemos en todo, pero eso es la pareja.

—¿Cómo ve la crisis de intolerancia que atraviesa el país? ¿Cómo la vive?
—Ahorita hay mucha intolerancia, odio. La gente de ambos lados ha aprendido a respetarme porque he sabido poner los límites, porque yo sí creo que el artista que se liga con la política está fregado pues hay que entretener a todo el mundo.

—Siempre la van a relacionar con política.
—Sí, porque aunque mi esposo no es político es militar. Él cree en lo que hace desde niño, desde que tiene 8 años está en una academia militar. Mucho antes de que este proceso político existiera. Mi esposo es un hombre correcto, de familia, de principios, y eso es lo que ha mantenido mi amor por él.

—Como ciudadana, ¿qué cree que hace falta para que se supere la intolerancia en Venezuela?
—Unirnos por encima de cualquier cosa. Necesitamos reconciliación. Hablar de eso me pone triste, porque salgo a la calle y veo demasiado odio de los dos lados. Tengo amigos del oficialismo y de la oposición, pero siempre tenemos una manera de sentarnos, de escuchar los cuentos, de reírnos, de preocuparnos. No es un secreto la crisis que vive el país. Pero como venezolanos necesitamos respetar al otro, reconciliarnos. Pienso que sí podemos convivir. Debemos reencontrarnos con nosotros mismos porque los gobiernos van a pasar, ¿pero quién se va a quedar aquí? ¡Los venezolanos!

—Mas el ejemplo debe venir desde arriba. ¿Cómo empezar una reconciliación nacional si los líderes no se respetan?
—A mí me afectaba ver la televisión, de un lado y de otro. Pero ya no porque no puedo salir a la calle escuchando odio, insultos. Es como cuando tus papás están divorciados y tú quedas en el medio. ¿No es preferible conciliar entre ellos para tratar de vivir feliz? ¿Pueden los líderes opositores y oficialistas afectar tu día a día, más allá de lo que vives? ¡No! Ya es suficiente con las carencias y la inseguridad que todos vivimos. A eso no podemos sumarle violencia, intolerancia. Yo no acepto eso, los políticos pueden hacer lo que sea pero no pueden vivir tu vida ni condicionarte a maltratar a los demás.

—¿Seguirá haciendo las campañas de concienciación del Estado?
—Depende de quién esté allí, porque no quiero que sea nada político. Debe ser un reparto balanceado porque si no te asocian, te acusan de chavista o de caprilista. Y siempre me he cuidado de eso, porque lo que yo pienso, las cosas en las que creo, las manifiesto con mi voto, que es secreto.