• Caracas (Venezuela)

Emiro Rotundo Paúl

Al instante

Trascendencia del referéndum revocatorio

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El referéndum revocatorio del mandato presidencial es un procedimiento idóneo, sabiamente previsto en la Constitución Nacional, para resolver pacíficamente los difíciles y peligrosos conflictos que se originan cuando se rompen los vínculos de confianza, respeto y lealtad entre la mayoría de los venezolanos y su gobierno. Gracias a esa disposición los ciudadanos tienen el derecho de revocar el mandato del presidente de la República y el órgano electoral del Estado, el Consejo Nacional Electoral (CNE), tiene la obligación de realizar la consulta en tiempo oportuno. Se trata de una disposición de alto contenido democrático, que es consecuente con el espíritu de la Constitución que proclama el carácter protagónico del pueblo venezolano, condición que ha sido reiteradamente enaltecida por el chavismo. No obstante, cuando el protagonismo del pueblo está a punto de ser puesto en práctica para dar salida a una situación explosiva, el chavismo trata de impedirlo o retardarlo con el propósito de conservar el poder un poco más de tiempo en contra del sentir popular. Se trata de una acción miserable que desprestigia aún más al régimen.

El referéndum revocatorio se ha convertido en el meollo del problema venezolano en todas sus facetas y dimensiones. Si los ciudadanos no podemos hacer valer esa disposición constitucional de la que depende la posibilidad de cambiar el sistema político vigente que ha conducido al país a la deplorable situación en que se encuentra e iniciar el rescate nacional mediante la eliminación de las restricciones creadas por el modelo económico, político y social del castro-comunismo chavista; repito, si ese propósito no se puede lograr pacíficamente mediante el revocatorio porque el gobierno se empeña en conservar el poder violando la Constitución, nada más queda por hacer. De nada valdrían el diálogo y la tolerancia y solo quedaría esperar que esto reviente en algún momento, o iniciar desde ahora una lucha más radical tratando en lo posible de evitar la violencia, sin que ese esfuerzo sea realmente una garantía, dada la desesperación que se aprecia en la población.

Si se diera un eventual proceso de diálogo con el gobierno, la Mesa de la Unidad Democrática tendría que presentar lo relativo al referéndum revocatorio no como un asunto más de la agenda, sino como un punto de orden previo mediante el cual el gobierno venezolano se comprometa ante los mediadores extranjeros a presentar el cronograma de ejecución del revocatorio en el curso del año 2016 y no más allá del mismo. Si los representantes oficiales se niegan, la MUD no tendría más nada que tratar con ellos, porque los demás asuntos que la preocupan, como lo relativo a los presos políticos, la Asamblea Nacional, la crisis económica, la represión, la corrupción, etc. dependen, en última instancia, del referéndum revocatorio para su solución. El gobierno no podría alegar que esta solicitud previa de la MUD es una imposición que impide el diálogo, porque exigir que se cumpla la Constitución como requisito indispensable para el diálogo no es imponer sino pedir respeto al derecho supuesto básico de cualquier parlamento. El gobierno ha estado cerrado a cualquier acuerdo con la oposición y solo ahora, por la inminencia del revocatorio, está dispuesto a dialogar para ganar tiempo. Estaría muy dispuesto también a canjear el referéndum revocatorio por una o más concesiones para mantener el poder, pero una vez pasado el peligro, iría nuevamente por sus fueros y ajustaría cuentas con la oposición apátrida, fascista y golpista que lo colocó en tales aprietos. De una u otra forma comenzaría a revertir los beneficios otorgados.

Los dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática tienen en sus manos una responsabilidad enorme. Estamos viviendo un momento decisivo de la historia nacional. El chavismo, que dentro de pocos meses cumplirá 18 años haciendo uso abusivo del poder, sometiendo a su arbitrio al resto de los poderes públicos, aniquilando el aparato productivo nacional, dividiendo y manipulando al pueblo venezolano, rindiendo la soberanía nacional a los cubanos, despilfarrando y robando la mayor riqueza petrolera de la historia, está en su punto más débil y hace enormes esfuerzos por sortear la crisis y mantenerse en el poder. Si se lo permitimos los resultados serán funestos, como los de la URSS, con 70 años de totalitarismo y millones de muertos, o como Cuba con 57 años de dictadura, pobreza, personalismo, persecuciones y éxodo de su población.