• Caracas (Venezuela)

Emiro Rotundo Paúl

Al instante

Nuevo enfoque sobre el chavismo

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Como quien ajusta el lente de un instrumento óptico para ver mejor el objeto observado, este trabajo descubre, mediante un análisis más atento del chavismo, cualidades habitualmente no apreciadas del proceso. Se trata de efectos colaterales que se proyectan más allá de su existencia y que son beneficiosos para el país y para muchos venezolanos que hoy sufren exilio y persecución. El tema es importante y pertinente, porque existen señales claras de que el proceso chavista se aproxima a su fin o a una transformación profunda.

La base de sustentación del sistema de distribución en que el chavismo consiste ha sido siempre la factura petrolera cifrada en los cien dólares o más por barril de crudo, único producto generador de divisas del país. Ese precio se ha venido deteriorando en el mercado internacional sin perspectivas de una recuperación a corto plazo. Ese solo hecho, sin más, significa la muerte del chavismo, como lo significó igualmente para el sistema político anterior. Parece todo muy simple, pero es muy real.

El populismo chavista ha hecho uso dispendioso y clientelista de los inmensos recursos financieros que ha manejado, los mayores de toda la historia del país, calculados conservadoramente en 2 billones de dólares, es decir, 2 millones de millones de dólares. Eso le ha permitido resistir los embates de la oposición, los escollos de su enorme incapacidad para resolver de forma real y no aparente los grandes problemas nacionales y las contradicciones de su pensamiento político que ha ido siempre en sentido contrario al curso histórico de nuestro tiempo. Su agotamiento es evidente y el naufragio final del proyecto chavista está a la vista.

Pero siguiendo con la idea expuesta en el primer párrafo de este escrito, se pueden señalar, entre otros quizás, dos aspectos que habrán de condicionar positivamente nuestro futuro una vez finalizada esta larga y desafortunada etapa, próxima a cumplir diecisiete años de existencia, equivalente a tres y medio períodos presidenciales anteriores.  

1 - Para miles y miles de profesionales, técnicos, estudiantes, dirigentes políticos y sociales, empresarios, profesores, periodistas, artistas, etc. (una migración de alta calidad, apreciada en todo el mundo), que han abandonado el país obligados por las adversas condiciones creadas o permitidas por el régimen, esa difícil experiencia es, aunque no lo parezca hoy, un hecho positivo en sus vidas. Esos venezolanos están estudiando y trabajando en los países más desarrollados del mundo, en contacto con realidades sociales, económicas, políticas y culturales mucho más avanzadas que las nuestras, están forjando, para sí y para sus familias, una vida mejor. Para el país significa una gran pérdida, pero una evidente ganancia para quienes fueron forzados al exilio.  

Porque, ¿qué es más importante en términos de la existencia humana? ¿La genérica noción de patria usada y abusada por quienes nos han gobernado desatinadamente o la concreta realidad de una vida humana más segura, más feliz y más completa? Posiblemente, cuando las cosas cambien, algunos de esos exiliados regresen y se integren en un proceso de reconstrucción del país, aportando a ese fin una valiosa experiencia y mayores conocimientos.

2 - Para el pueblo llano, la masa, la gente humilde que durante todos estos años ha sufragado confiada y sostenidamente por el chavismo, la realidad le está imponiendo una nueva conciencia política que será muy necesaria y útil  para el futuro. La carestía, las colas interminables para adquirir lo indispensable, la imposición forzada de sistemas masivos de identificación con números, presentación de documentos y captación de huellas digitales, el establecimiento de días hábiles para comprar, el racionamiento de los artículos de primera necesidad, la inflación galopante, la inseguridad, la impunidad total frente al crimen cotidiano, el maltrato de las autoridades, los malos servicios públicos, etc., etc., le enseñarán a ese pueblo a no ser más ingenuo, a no aspirar siempre a lo gratuito y lo fácil, a no confiar en quienes vienen disfrazados de mesías o salvadores de la patria con proyectos revolucionarios y con épicas misiones destinadas a redimir a los desheredados de la tierra.  

 

*Profesor jubilado UCV