• Caracas (Venezuela)

Emilio Nouel V.

Al instante

¿Hacia dónde va el Mercosur después de 25 años?

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Continuar pensando en una posición en términos de divisiones fijas, como Norte-Sur, sólo puede conducir al error. Nuestro interés nacional requiere de una estrategia de geometría variable.”

Partido Social-Demócrata brasileño

 

Hace unos días cumplió 25 años el Mercosur, bloque comercial hijo de la democracia recuperada en el Cono Sur del continente americano.

Como se sabe, luego de la caída de las dictaduras militares que asolaron los cuatro países que lo fundaron, durante los años ochenta del siglo pasado revivió un viejo proyecto de integración que nunca había podido concretarse, a pesar de varios intentos.

El barón de Río Branco, creador de la afamada Cancillería brasileña, Itamaraty, quiso, a comienzos del siglo XX, unir al Cono Sur en lo que llamó la “ABC” (Argentina, Brasil y Chile) sin éxito. Otros intentos posteriores tampoco se alcanzaron hasta que en 1991 se firma el Tratado de Asunción, impulsado desde Argentina por Raúl Alfonsín y desde Brasil por José Sarney, entre otros.

La idea fue crear un mercado común entre sus países miembros sin llegar a constituir organismos supranacionales como la Unión Europea o la CAN, lo cual, si bien podía tener ciertas ventajas para los países tomados individualmente, conspiraba contra una institucionalidad comunitaria autónoma y fuerte que pudiera imponer políticas, normativas y una jurisdicción que disciplinaran a los países del bloque, como ocurre en el ámbito europeo. El soberanismo se imponía, los gobiernos de los países seguían siendo “los señores de los tratados”, lo cual iba a permitir que estos adoptaran conductas individualistas cuando de defender sus intereses particulares se tratara, todo en detrimento de la necesaria perspectiva comunitaria. Así, la institucionalidad sería, más bien, intergubernamental, por tanto, endeble, quebradiza e inconsistente.   

No obstante, en términos comerciales Mercosur obtuvo importantes logros e integró de manera intensa las economías participantes, aunque el país más grande (Brasil) estuvo y se mantuvo más integrado a la economía mundial que el resto de los mercosurianos. El intercambio mercantil de ese país con sus socios ha oscilado entre 15% y 20% del total de su comercio.

En cambio, Uruguay y Paraguay, los pequeños del bloque, dependen en la mayor parte de su comercio exterior, de los socios grandes.

En términos simbólicos y mediáticos, y sobre todo, por la presencia de Brasil y Argentina, Mercosur fue recibido y visto por la comunidad internacional como un nuevo actor a considerar a la hora de valorar las relaciones internacionales económicas y geopolíticas.

En los últimos lustros, y por la emergencia de gobiernos de izquierda y populistas en Suramérica, el rostro, el funcionamiento interno y la conducta de Mercosur sufrió cambios que han llamado la atención de los observadores, por lo negativos que fueron.

Los triunfos electorales de Lula da Silva, Néstor Kirchner, José Mujica y Fernando Lugo en Mercosur, aunados a los de Hugo Chávez, Evo Mujica y Rafael Correa, trastornaron el cuadro político suramericano.

Para Mercosur significó un cambio de orientaciones. Pesó más lo político-ideológico que lo económico, razón de ser fundamental del bloque. Las posturas antimercado, contrarias al libre comercio, se impusieron. El bloque, inspirado en políticas proteccionistas anacrónicas, se cerró sobre sí mismo, mientras a su alrededor comenzaban a desarrollarse otras dinámicas que ampliaban los horizontes económico-comerciales en el ámbito planetario.

En el Pacífico se abrían otras posibilidades de la que participaban otros países del hemisferio, y frente a Europa, el Mercosur no lograba un acuerdo negociado por tres lustros infructuosos.

Esto ha llevado a una situación de inercia, de parálisis, del bloque, que de no revertirse puede dar al traste con el esquema establecido en los próximos años.

El nuevo gobierno argentino ha manifestado preocupación al respecto y desea revitalizar Mercosur y abrirlo al mundo. Uruguay está en la misma tesitura. Brasil anda metido en sus graves problemas y no se sabe en qué va a parar su crisis presente, aunque habría allí también una intención de relanzar el bloque.

El gobierno de Venezuela, lamentablemente, no pinta nada en todo esto, es un cero a la izquierda. Entró allí por razones políticas exclusivamente, y poco o nada tiene que decir.

¿Hacia dónde va Mercosur? ¿Hará los necesarios cambios conceptuales e institucionales que lo fortalezcan hacia al futuro? ¿Languidecerá por inercia hasta desaparecer? ¿Se abrirá, al fin, ante el mundo para no morir? ¿Se atreverá a pensar en términos hemisféricos y/o globales y actuar en consecuencia?