• Caracas (Venezuela)

Emilio Nouel V.

Al instante

¡Hasta los guyaneses le hacen el fo!

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El gobierno de Venezuela –que no Venezuela, señores redactores de los diarios del mundo– se va quedando solo con sus pocos incondicionales y beneficiarios de la escena internacional. Su influencia ha ido mermando a la velocidad en que el precio del “excremento del diablo” se precipita en los mercados.

El petróleo ya no da para más compras o neutralización de conciencias, mucho menos para el despilfarro populista. Se acabó lo que se daba con largueza irresponsable, y ahora se anda mendigando aquí y allá recursos frescos, a costa, por supuesto, de una mayor carga para el país.

Se sigue fantaseando con la quimera de un barril a 200 dólares, como lo pronosticó el “Destructor eterno” en cierto momento, y se trata infructuosa y desesperadamente con algunos países productores de subir el valor a como dé lugar, en vista del default que se dibuja amenazador en un horizonte no muy lejano.  

Hoy recuerdo que el tirano decrépito Fidel, al referirse a la junta de beneficencia que es la ALBA, confesó, sin empacho alguno, que la idea de Chávez con esa organización era la “de compartir con sus hermanos caribeños los enormes recursos económicos con que la naturaleza había dotado a su patria de nacimiento”. (Mensaje de Fidel a Nicolás Maduro. 16 de marzo de 2015. http://www.cubadebate.cu).

¡Y cómo los compartió, asere! ¡A costa de todos los venezolanos!

Al punto de que nos ha dejado casi en la calle, con escasez de alimentos, productos de primera necesidad y medicinas.

Y henos entonces aquí, en este brete, con una Venezuela desacreditada por causa de un gobierno apocalípticamente calamitoso, que además de aislarse día a día de la comunidad internacional, particularmente, de los que le permitieron de forma indolente sus extravagancias y arbitrariedades por razones crematísticas y geopolíticas, viola los derechos humanos en una aventura militar desproporcionada, injustificada y xenofóbica, con indudables objetivos electorales. 

Sin embargo, sus socios mercosurianos empiezan a pensar mejor los avales automáticos que le extendían. No acompañaron al gobierno cabello-madurista en la reciente votación de la OEA sobre los graves acontecimientos de la frontera colombo-venezolana. Los de la ALBA, mire usted, se dividieron.

Y aun cuando el gobierno de Colombia no logró la aprobación de la reunión del Consejo de Seguridad de la OEA, quedó en evidencia que el venezolano solo contó con cuatro escuálidos voticos.

¡Qué distinta era la historia en la época de las vacas gordas! Entonces se contaba con más de 20 votos, y el Caribe iba por un solo tubo, encarriladito, y sin chistar, incluso Guyana, que hoy… ¡Ni de vaina!

La región anda preocupada con lo ocurrido en nuestra frontera. Los cancilleres de Brasil y Argentina quieren meter en el redil a los toscos bolivarianos, no vaya a ser que el patio se embochinche. Brasil quiere ejercer su liderazgo, a pesar de su delicado enredo nacional, y anduvo buscando a Maduro como palito de romero. Tabaré Vázquez se ofrece de mediador y Santos recoge el guante. Maduro y la señora Delcy demuestran su delicadeza diplomática, insultando y haciendo el ridículo internacional. Y para rematar, el embajador brasileño en Guyana dice que eso de las reclamaciones territoriales ya pasó de moda en el siglo XXI.

Lo cierto es que hasta los chavistas se lamentan de su propia torpeza en el asunto fronterizo. El gobernador Vielma Mora lo admite. Como es costumbre en el chavismo, la chapuza es su divisa.

Esta jugada le está resultando un búmeran. En lugar de corregirla, se hunden más, ampliando territorialmente el estado de excepción y no queriendo modificar el régimen económico causante de gran parte del problema. Tampoco se quiere resolver otros asuntos en los que ambos países tienen responsabilidad.

Los gobiernos del hemisferio, hasta ahora complacientes frente a sus desmanes, le dan la espalda.

O corre o se encarama. O sigue en su deriva lunática o se sienta a hablar con Colombia. O abre la frontera lo más pronto posible o quién sabe que pueda ocurrir.

Nuevos vientos empiezan a soplar, y no a favor de los que están destruyendo a Venezuela.

Cada día que pasa aumenta el rechazo y se derrumba una popularidad ya de por sí bastante magullada.

Que llegue pronto el 6-D. El castigo electoral es urgente. Los caminos se empiezan a abrir, para bien del país y de la democracia.

 

@ENouelV