• Caracas (Venezuela)

Emilio Cárdenas

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Pobreza en Venezuela

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Investigadores pertenecientes a tres universidades venezolanas independientes, la Central de Venezuela, la Católica Andrés Bello y la Simón Bolívar dieron a conocer los resultados de una investigación realmente importante, sobre la evolución de la pobreza en su país, a lo largo de la devastadora gestión económica “bolivariana”.

Sus conclusiones son aleccionadoras y tienen un paralelo o correlato interesante con lo sucedido en nuestro país en la última década. El referido trabajo ha sido titulado Análisis de Condiciones de Vida de la Población Venezolana 2014.

La primera conclusión relevante del mismo es que la pobreza venezolana que en 1998 era de 45,8% de los hogares, hoy afecta nada menos que a 48,4% de los hogares. Esto es a unos 3.340.000 hogares venezolanos que están en la pobreza, de los cuales 1.700.000 está peor, en la categoría de pobreza extrema.

Queda bien claro que los bolivarianos, pese a su cansadora retórica, hicieron crecer la pobreza en su país, entonces. Lo que supone que, bajo el sofocante dirigismo intervencionista, Venezuela no sólo no ha logrado salir de su largo ciclo de pobreza, sino que ésta se ha extendido y profundizado.

La previsión es que, durante el año 2015 en curso, Venezuela alcanzará su nivel más alto de pobreza de las últimas tres décadas. De allí, la enorme disconformidad de su pueblo con la amarga situación en la que está sumergido.

La segunda conclusión de interés del referido trabajo es que, en los últimos dos años -esto es en cuanto desapareció el llamado "viento a favor" producto de los altos precios de las materias primas- la pobreza venezolana creció vertiginosamente: un alarmante 33,02%. Por efecto de la combinación letal de sumar una altísima inflación con la recesión, la escasez constante de los productos de primera necesidad y la dura caída de los precios internacionales del petróleo crudo.

También la Cepal acaba de confirmar que el país de la región en el que durante 2014 más ha crecido la pobreza es Venezuela, estimando el organismo regional que hoy hay 32,1% de los hogares venezolanos que están en la pobreza y 9,8% que viven en la indigencia.

Venezuela, con una tasa oficial de desocupación del 6,4%, es uno de los cuatro países de la región de mayor desocupación. Dos de cada cuatro jóvenes buscan trabajo sin éxito y viven en la frustración. Sin futuro. Hasta la matriculación para la educación primaria ha descendido.

Por todo esto, la conflictividad social venezolana ha inevitablemente aumentado. Sólo en el mes de enero que acaba de pasar se registraron unas 518 protestas (o sea unas 17 protestas sociales diarias, incluyendo feriados, sábados y domingos). Lo que supone un aumento del 19% respecto del mismo mes del año pasado.

La tendencia es claramente hacia la complicación y aumento de las tensiones sociales, si advertimos asimismo que, en 2014, esas protestas sociales fueron 111% más numerosas que en 2013.

El fuerte rechazo a la gestión de Nicolás Maduro es la constante que aparece en casi todas ellas, cual discurso de repudio constante. Los principales actores de las protestas suelen ser los jóvenes. Los más pobres, también en Venezuela, parecen sufrir en silencio, desde que rara vez participan masivamente en esas protestas. Presumiblemente por efecto de su propia postración y de la recurrencia a los mini subsidios con los que, desde el Estado, procura mantenerlos alejados de las calles.

Los resultados del intervencionismo extremo venezolano, de corte casi colectivista, están claramente a la vista. Ellos hablan esencialmente de cada vez más pobreza y postergación. Particularmente para quienes presuntamente deberían ser los beneficiarios de un relato oficial que pese a su insistencia -difundida por la enorme maquinaria oficial de propaganda- es claramente incapaz de disimular una triste realidad de la que indudablemente los bolivarianos son responsables. Aunque siguiendo el estilo autoritario encuentren sistemáticamente chivos emisarios a los que procuran endosar los que son sus propios errores y costosas equivocaciones.