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Lo que mi mamá me enseñó

Martha Palma Troconis y su madre América / Daniel Hernández

Martha Palma Troconis y su madre América / Daniel Hernández

Ellas modificaron el refrán y pueden decir que detrás de una famosa hay una gran mamá que les enseñó disciplina, organización y las colmó de cariño. Hoy la cineasta Andrea Herrera Catalá, la periodista Martha Palma Troconis y las mediáticas gemelas Alexandra y Karina Braun nos cuentan sobre las lecciones que les inculcaron sus madres para afrontar la vida y catapultarse

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Realidad al celuloide
Es probable que ya hayas visto el trailer de la película Nena, salúdame al Diego. Un dato curioso de esta comedia es que su directora, Andrea Herrera Catalá, y la productora, Delfina Catalá, son hija y madre y le imprimieron matices de su relación al guión de Valentina Martínez.

“Nos parecemos a las protagonistas en las contradicciones típicas de madre e hija. La mamá es productora de televisión y quiere que la hija trabaje con ella”, dice Andrea, sin embargo, aclara: “no es que Isabel sea igual a mi madre”.

En la vida real, a Andrea se le despertó su pasión por el cine cuando pisó por primera vez un set a los 12 años, mientras Delfina producía el filme Un domingo feliz. Desde entonces, ella es su heroína. “Delfina es muy querida en el medio y ser como ella es una meta casi inalcanzable”. En la intimidad su relación es polifacética: actúan como compañeras de trabajo y amigas, hasta se llaman por su nombre, pero de sus miradas brota el cariño fraterno.

Andrea dice que lo aprendió todo de su mamá, desde cómo enfrentar la vida hasta cómo hacer cine. “Empecé a trabajar con ella a los 15 años. Me enseñó a ser generosa, disciplinada y perfeccionista. Observándola aprendí a negociar y a ser estratega”.

Delfina también le inculcó el valor del estudio: le exigió que obtuviera su título de cineasta en la Universidad Arcis en Chile. “Es distinto hacer una película habiendo estudiado y teniendo experiencia”.

Andrea y Delfina son una dupla poderosa. Han trabajado durante 10 años en la producción de programas de televisión, como Túkiti, crecí de una (RCTV) y ¿Sucede en serio? (Sony Entertainment Television). “Le debo la dirección de mi primera película”, dice Andrea y es que Delfina, además de haber producido Nena, salúdame al Diego, fue quien aprobó el guión para darle luz verde al proyecto.

Ahora trabajan en la producción de su segunda película, una comedia en la que un pueblo playero está a la expectativa por la visita de la famosa actriz Catherine Fulop.

“Le enseñé a Andrea a aprender, a estar alerta y a abrirse al mundo, pero ahora ella me enseña mucho más a mi que yo a ella”, Delfina Catalá.

Compenetración total
Compartir con ellas es contagiarse de calor de hogar. La periodista Martha Palma Troconis y su mamá América son de esas cómplices que se cuentan todo y mantienen una relación tan cercana como las de las amigas. Por si fuera poco, ahora comparten el afecto de Héctor José, de tres años, y Juan José, de seis, los hijos de Martha.

América es maestra de profesión y para Martha ha sido la mejor educadora, pues dice que le dio la estructura y el cariño necesario para que todo marchara bien en su vida a pesar de las dificultades. “Me siento plena en mi familia y en mi trabajo”, afirma.

La conductora del programa Saber vivir de Globovisión comenta que gracias a esta estructura es perseverante y disciplinada. “Me enseñó a ser mamá y mujer. Es una buena referencia”. Además comenta que su mamá la ha apoyado siempre en su carrera y en lo personal. Hasta tuvo el tino de decirle “ese es el tipo” cuando conoció a su actual esposo, José Valentín González. “Después de 10 años de matrimonio sigo creyendo que es ‘el tipo’ y lo será hasta que me muera”.

América es también la mejor aliada de Martha, quien dice que su mamá es el Disneylandia de sus hijos, pues está entregada a su crianza. “Mi mamá es el centro de mi vida, yo no puedo trabajar si ella no me ayuda con mis hijos y ellos tienen una niñez plena porque tienen unos abuelos maravillosos”.

Para Martha lo mejor que le ha dado su mamá es su buen ejemplo. “Cuando eres bueno en la vida lo puedes lograr todo de una manera casi mágica y es lo que les transmito a mis hijos”. Y el legado que le dejó para vivir con bienestar es ser positiva y valorar lo que tiene. “Pienso que esa es la clave para ser feliz”.

“Me concentré en hacer de mis hijos hombres y mujeres de bien para que pudieran afrontar la vida con la valentía con que lo están haciendo ahora”, América Troconis.

Tres para tres
“Una de las cosas que más admiro de mi mamá es que salió adelante sola con nosotras, siempre con humildad, sin importar lo que dijera la gente”, así se refiere Karina Braun a su mamá Ilse Braun, quien fue madre y padre para ella y su hermana Alexandra. Según ellas cuentan, su madre trabajó doble turno como enfermera por 16 años para mantenerlas.

Las animadoras revelan que su mamá les enseñó el valor del trabajo, de hecho han trabajado desde los 15 años. “Nos decía que tratáramos de ser independientes y no depender de un hombre”, comenta Alexandra, quien explica que su mamá les permitió ser ellas mismas y las apoyó desde que decidieron incursionar en el modelaje. “Ella nos aconsejaba hacer lo que nos hiciera felices”.

Otro valor que Ilse les inculcó a las locutoras del programa Dos para las dos transmitido por Play FM 95.5 FM fue ser humildes, algo que caracteriza a la enfermera quien es una mujer sencilla y cariñosa. También las ha apoyado en la evolución de sus carreras. “Siempre nos ayuda, nos da ideas de cómo hacer nuevos accesorios e interviene para confeccionarlos. Hasta nos enseñó bordar en punto de cruz. Tiene unas manos habilidosas”, dice Karina.

De las gemelas, la que heredó el carácter de Ilse fue Karina: “somos muy sentimentales. Vemos una película y lloramos”. Lo que sí heredaron ambas es la habilidad para las manualidades y este don les ha servido para crear su propia marca de accesorios DiBraun que tiene una tienda en el Centro Sambil de Caracas.

La señora Braun también les enseñó a ser organizadas, disciplinadas y muy puntuales: “algo que nos caracteriza”, comenta Karina. Y las gemelas agradecen su dedicación consintiéndola. “Vivo maquillándola, le pinto el cabello y se lo corto”, dice Alexandra. Y es que es evidente que son una para todas y todas para una.

“Creo que mi legado para ellas fue la superación, hacerlas creer en ellas mismas y en el trabajo bien hecho. Siento que todo el esfuerzo valió la pena. son mi orgullo y mi tesoro”,