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Una hazaña femenina

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Hace un año le prometí a Keiza publicar su bellísimo correo de reconocimiento al prodigioso esfuerzo de su hermana

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Escribir para Eme me ha permitido conocer a gente extraordinaria entre mis lectoras y he tenido experiencias muy hermosas. Hoy voy a compartir esta: “Hola Silvia, gusto en saludarte nuevamente. Soy Keiza, te comento que esta vez no voy a hablarte de mí. Quiero hablar de la perseverancia, la constancia, el amor propio y el querer y poder hacer las cosas porque hay una persona muy cercana a mí que tiene todas esas cualidades. Es mi hermosa y estupenda hermana.

Esa es ella, quien después de atenderse durante dos años con una especialista se quitó 43 kilos. No hubo operación, ni balón, ni nada quirúrgico, lo único que hubo y hay es amor propio, perseverancia, constancia, dedicación y una fuerza de voluntad inquebrantable. Ella pesaba 105 kilos cuando decidió rebajar y lo logró por pura fuerza de voluntad. “Toc-toc, ¿quién toca?” Una tentación. “Toc-toc, ¿quién toca?” La desesperación. “Toc-toc, ¿quién toca?” El diablito que te dice que comas y comas. En esos momentos ella cerró la puerta con llave, sin flaquear jamás, porque su propósito era uno solo: sentirse bien.

Pudo más ella y, por poder, perdió esos 43 kilos que, aunque suena contradictorio, son ganancia: para su estómago, sus rodillas, su espalda, su salud en general y su autoestima. Ahora camina, corre, se mete en cuanto maratón consigue, nos está enseñando a comer, a combinar la comida y a apreciar cada delicioso bocado. Ella viajó a Buenos Aires para hacer un posgrado y de paso hizo un curso de pastelería. Hace unos cupcakes y unas tortas artesanales deliciosas, como las quieras y, con todo y eso no, cayó en la tentación.

Hermana, este artículo es para ti, esta es mi manera de decirte que estoy orgullosísima de ti. Te quiero y todos los aplausos son para ti. Estás sana, hermosa y con el aprendizaje de saber comer. Silvia, mil gracias por dejarme expresar a través de tu columna. Esta es una manera de decir: Hermana, lo hiciste muy bien”. Keiza Rausseo.

Hace un año le prometí a Keiza publicar su bellísimo correo de reconocimiento al prodigioso esfuerzo de su hermana. Creí haberlo hecho, pero no fue así. Hace unos meses ella volvió a escribirme pidiéndome que le enviara esa columna porque no tuvo el chance de verla publicada. Busqué y rebusqué y no la encontré. Le escribí para decírselo. Ella me reenvió ese correo y ahora, después de casi un año, cumplo mi promesa.

En el evento de yoga que celebramos recientemente en la sede de El Nacional, conocí a la hermana de Keiza. Se me acercó al final de la clase y me dijo quién era. Estaba muy emocionada y yo también. Ha rebajado 49 kilos. Sigue firme en su propósito de mantenerse en el peso que le corresponde por su edad y estatura: pesa 56 kilos. Es una hermosa joven que emana una especial fuerza interior y su historia es admirable.

El tiempo de Dios es perfecto: ella tenía que aparecer en esta edición dedicada a las súper mujeres. ¡Kelvis Rausseo se lo merece, es una de ellas!