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Un golpe al silencio

Un golpe al silencio | Archivo

Un golpe al silencio | Archivo

La violencia de género afecta a casi 70% de las mujeres en el mundo y callar sigue siendo la respuesta más común. Aunque seas parte de la afortunada minoría, no ignores el sufrimiento de tus congéneres ni te creas inmune… en cualquier momento podrías convertirte en víctima

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“Lo has superado antes, podrás hacerlo ahora”, se dijo a sí misma muchas veces. Se enorgullecía –o se consolaba– al pensar que podía hacer que su familia resistiera todo: una ironía, un grito, un empujón e incluso... “Lo importante era que seguíamos juntos. Me decía que no lo volvería a hacer, que me amaba. Perdí la cuenta de las veces en que me convenció con eso”, confiesa.

 

Esta mujer tardó 9 años en comprender que lo que le sucedía no era normal. Como muchas, justificó mucho, compró enormes lentes de sol y bufandas, culpó a estantes atravesados y a su torpeza de sus heridas, calló y confió en un amor de vaivenes. “La mirada aterrada de mi hija me hizo reaccionar. Ella trató de intervenir y el grito de él debió escucharse en la calle. Temí que mi niña tuviera que sentir en carne propia mi dolor y mi vergüenza. Yo era responsable de su seguridad”.

 

Afortunadamente esta madre se salvó de una de las situaciones más letales que enfrentan las mujeres. Y no es exageración, pues el Instituto Panos demostró que mundialmente la violencia de género causa más muertes y discapacidades en mujeres entre 15 y 44 años que el cáncer, la malaria, los accidentes de tránsito o la guerra.

 

A pesar de esto hay mucho silencio, demasiada aceptación. Muchas tradiciones y creencias sociales han llevado a las mujeres a pensar que son inferiores, que deben ser guiadas por hombres, que es natural que estos las “corrijan”, que las obliguen a tener sexo, que les paguen menos por su trabajo, entre muchas otras aberraciones. Luchar es difícil, pero no estás sola.

 

Una terrible herencia

Culturalmente, a cada género se le asocia un rol y no es un secreto para nadie que en la repartición la mujer ha salido desfavorecida. “Si has aprendido que ser mujer implica ser ama de casa, atender a los hijos y al esposo y aguantar cualquier cosa por mantener la familia, la violencia puede llegar a ser natural para ti”, explica Joximar Pacheco, coordinadora de la unidad de psicología de la Asociación Civil de Planificación Familiar (Plafam).

 

Lo que se vive en el hogar determina muchísimo la fortaleza o debilidad que tendrá cada mujer al afrontar una agresión. Joximar lo deja claro: “la sumisión es una conducta aprendida”. Hay que desaprender entonces. Y rápido, porque la violencia es un ciclo vicioso del que es complicado salir.

 

Es prácticamente imposible ayudar a una víctima que no se percata de su problema. Ofelia Álvarez, directora de Fundamujer, aclara que “solo aceptando ayuda psicológica especializada, la mujer maltratada puede romper con sus falsas creencias, pues piensa que es culpable de lo que sucede, a veces hasta su entorno familiar se lo dice, y su autoestima es tan baja que no se atreve a cuestionar nada”.

 

El miedo es natural y libre. Si eres víctima, tal vez temes represalias o te has enfrentado a la ignorancia institucional. “Sé de mujeres que han ido a denunciar a sus parejas y los funcionarios les dicen que seguramente lo merecían”, apunta Ofelia. Sin embargo, no puedes darte el lujo de callar. Existen instituciones, como Plafam y Fundamujer, que se encargan de atender casos de violencia en forma integral: ayuda médica, psicológica y legal están a la mano.

 

Habla. Infórmate. Las expertas coinciden en que la violencia de género se combate con educación.

 

Sutilezas peligrosas

La violencia basada en género puede llegar a ser en extremo sutil. No se limita a una humillación o un golpe y la tendencia a la sumisión de las mujeres dificulta la activación de mecanismos de ayuda. “Si un hombre se rehúsa a usar preservativos u otra clase de protección durante el coito aunque su pareja lo haya pedido, se considera violencia, pues esto pone en riesgo la salud de la mujer, que puede contraer una enfermedad o tener un embarazo no deseado. Saliendo del ámbito íntimo, darle un salario menor a una mujer que a un hombre, aunque haga la misma labor, o no contratar a una trabajadora calificada porque esté embarazada también es violencia”, advierte Joximar Pacheco.

 

Activar el radar

Fundamujer y Plafam ofrecen talleres a funcionarios, profesionales y empresas, para capacitarlos en la detección y erradicación de la violencia de género. “Pocas mujeres maltratadas hablan voluntariamente, por eso hay aprender a identificar el problema como punto inicial para su solución, sobre todo el personal del sector salud que tiene contacto directo con muchas víctimas”, dice Joximar. Ingresa a los sitios web de estas ONG para más información.

 

Ejemplo solo en papel

La Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2007) es citada internacionalmente como un buen referente legal, pues identifica claramente 19 formas distintas de violencia. Pero, esto es insuficiente, pues 96% de los casos de violencia presentados al Ministerio Público quedan impunes, según el Informe sobre Violencia contra las Mujeres del Observatorio Venezolano de los Derechos Humanos de las Mujeres 2007-2010.

 

Ofelia Álvarez explica que “El Instituto Nacional de la Mujer no tiene un plan de atención y prevención. Estamos viviendo una ausencia de medidas gubernamentales”.

 

Un ciclo sin fin

El maltrato doméstico no se da de un día para otro y si lo conoces bien sus etapas tendrás más oportunidades de evitarlo. Joximar Pachecho identifica el fenómeno como el ciclo de la violencia. “Todo empieza con la acumulación de tensión: el hombre humilla, grita e incluso puede lanzar objetos. Luego viene la explosión y desata toda su furia que se puede manifestar física o verbalmente. Por último llega la falsa luna de miel en la que el agresor hace promesas de amor y respeto para luego volver al inicio del ciclo”.

 

Nadie se salva

Muchas creen que la violencia de género afecta solo a mujeres con poca educación o escasos recursos. Nada más lejano de la realidad. Basta con ser mujer para ser una potencial víctima y, si no lo crees, busca los casos de Rihanna, Whitney Houston, la India y Natalia Streignard solo para empezar. El dinero, la fama y el poder se hicieron polvo ante el maltrato de sus parejas. “La violencia de género sucede en todos los niveles. El deseo de control y poder del hombre sobre la mujer no distingue clase social”, aclara Ofelia. Solo las que dicen “basta” y actúan en consecuencia recuperan su integridad.

 

FUENTES:

Ofelia Álvarez, directora general de Fundamujer.

Telf.: (0416) 607 1273.

fundamujervenezuela@gmail.com.

 

Joximar Pacheco, coordinadora de la unidad de psicología de PLAFAM.

Telf.: (0212) 424 2703.

 

SEÑAS:

www.fundamujer.org.ve.

www.plafam.org.ve.

www.observatorioddhhmujeres.org.

www.paho.org.