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En busca de la carrera prometida

Carolina Guillén | EFRÉN HERNÁNDEZ

Carolina Guillén | EFRÉN HERNÁNDEZ

Las feministas pusieron la igualdad sobre la mesa, pero toda revolución debe contemplar otros ideales que a menudo perdemos de vista cuando el objetivo es el éxito profesional. Te ofrecemos recomendaciones para sortear obstáculos y alcanzar tus metas

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¡Sí podemos! Lo demostramos con creces en las últimas décadas. Y le estamos muy agradecidas al feminismo y a todos los que lucharon por acabar con la desigualdad y por conseguir derechos fundamentales, como el del sufragio, la libre sexualidad, trabajo y hasta el de ir por la vida sin sostén si así lo queremos. Aunque todavía quedan grandes batallas por librar, poco a poco hemos ganado terreno. Por ejemplo, en América Latina en la década del 2000, la brecha de escolaridad favoreció a las mujeres en casi todos los países, la participación laboral femenina aumentó y la fecundidad cayó notablemente.

Grandes poderes traen consigo grandes responsabilidades. La capacidad de decidir se transformó en un dolor de cabeza propio de esta vida tan “igualitaria”. Entre comillas porque todavía existe la disparidad de ingresos y de oportunidades, lo cual puede generar complejos y angustias.

El coach profesional Yannick Rivière, observa que aunque las mujeres están más preparadas que antes, manifiestan más inseguridades. “En una reunión, un hombre tomará la palabra más fácilmente, incluso sin preguntarse si su intervención es realmente necesaria. Las mujeres, no. Tienden a dudar de la validez de su aporte”.

Según el experto, a esta limitante se le suman los prejuicios de una sociedad patriarcal: la mujer es débil, inconstante, poco fiable y se vale de su “poder de seducción” para ocultar sus carencias. Son expresiones incongruentes con la realidad, pero persisten para explicar por qué no percibimos salarios iguales por el mismo trabajo. Esto no solo afecta el bolsillo sino también nuestra autoestima.

Una forma de compensar es prepararnos más. Rivière considera a la exigencia “un motor esencial, una potente motivación para superarse”, pero también discierne que ser mejor no necesariamente significa ser la mejor: la voluntad positiva de alcanzar la excelencia tiene que ver con nosotros mismos, no con los demás. “Tu vida siempre tiene que estar guiada por lo que te nutre, no en función de cómo puedes superar al otro”, aconseja.

Otro factor perjudicial suelen ser las percepciones, pues a menudo, estas son las que originan nuestras inquietudes profesionales. “Para bajar la tensión es importante comprobar lo que se cree, si no hay ninguna prueba de lo que percibes, entonces, no te preocupes”.

A veces los logros conllevan a renunciar a nuestro tiempo libre –libertad– y a la compañía de nuestros seres queridos –fraternidad–. De acuerdo con el coach, no debemos hacer nada que ponga en peligro nuestra vida personal. “Permanentemente negociamos con nosotros mismos lo que queremos y lo que se necesita. Hacer cada día más sacrificios porque mañana tu situación será mejor es una ilusión. El riesgo es quedar insatisfecha. Obviamente las consecuencias serán nuevos sacrificios. No hay que olvidar que la felicidad está en el camino. Cada día es una vida. Cada día que lo olvides es una vida perdida”.

En el equilibrio está la clave: el trabajo no debe ser únicamente un medio para obtener algo. Pero tampoco es un proyecto de vida en sí mismo. Lo profesional y lo personal deben tener su propio espacio y tiempo.

 

¿Más o mejor?

¿Qué significa rendir al máximo? ¿Producir más? ¿Tener más? Estados Unidos es uno de los países más consumistas, pero también uno con mayor nivel de uso de ansiolíticos. Tener más cosas no genera felicidad. No se trata de trabajar más, sino de hacerlo mejor. Esto significa estar en sincronía con lo que haces, con los valores de la empresa en la que estás y con los tuyos, para rendir lo necesario.

Si necesitas una mano con esto, Rivière y su equipo pueden ayudarte. Primero, a definir de manera precisa lo que deseas para pasar del deseo a un objetivo medible y alcanzable. Segundo, haciendo un análisis de tus recursos, se trata de determinar lo que depende de ti para generar el cambio. Luego se establece un plan de acción y es tu deber llevarlo a cabo.

Otro consejo que Yannick ofrece es preguntarte qué quieres alcanzar con tu meta. Por ejemplo, si pretendes montar un negocio para ganar más dinero y disfrutar con tu familia, tienes que tener claro que este nuevo proyecto consumirá energía y tiempo. Puede que te aleje de tu familia. El trabajo del lifecoach sirve para detectar las posibles contradicciones y definir tus prioridades.

 

Saber llegar

La periodista y comentarista deportiva Carolina Guillén, personifica la seguridad. En términos beisboleros, su especialidad, Carolina se fue de 1-1. Su currículum convencería en una semana a Meridiano Tv de abrirle la puerta a este mundo típicamente de hombres. Su desenvolvimiento, porte y estudios le valieron la oportunidad, mientras que su confianza, ética y humildad para preguntar lo que desconocía le merecieron el respeto del gremio. Pero fueron la constancia y el tesón las que la llevaron a alcanzar su sueño de trabajar para el canal de televisión ESPN, primero en Argentina y ahora en la sede principal en Estados Unidos, al frente de #Redes, un programa interactivo de discusión.

Carolina afirma que prefiere un trato justo antes que preferencial, pues para ella es más placentero poder hablar de “tú a tú” con un caballero experto en la materia. Aunque está consciente de que, estadísticamente hablando, los hombres ganan más, ha tenido la suerte de percibir lo justo: “En Meridiano Tv tenía sueldo de novata, pero a la hora de cobrar patrocinantes las reparticiones eran equitativas. Mis compañeros siempre fueron muy honestos y solidarios. Ahora en ESPN es indiferente el género, los honorarios van acorde a tus años en la empresa, crecimiento, exposición y oportunidades”.

Para ella el balance lo es todo y, aunque los sacrificios son necesarios, tiene presente que hay  que saber decir que no. Sin embargo, considera que –llegado el momento– podrá compaginar la maternidad con su carrera sin pausarla. “Mi canal es muy familiar, cuando salga en estado espero trabajar hasta el día antes de ir a la clínica. Además, con la tecnología tengo todo lo necesario en casa para hacer mi programa radial, aún en un potencial estado de reposo”, asegura.

 

Salvando las distancias

Las mujeres merecen ambientes laborales justos y equitativos, pero queda claro que las diferencias entre géneros van más allá de los cromosomas. Un estudio realizado en España demostró que “las mujeres son más responsables, están más abiertas al cambio y demuestran mayor orientación al éxito que sus compañeros hombres”. La investigación se llevó a cabo aplicando un test a una muestra de 500 profesionales de diferentes áreas y sectores económicos.

 

Fuente:

Yannick Rivière, coach profesional certificado y director de Caracas Coaching.

www.caracascoaching.com.

 

Carolina Guillén, periodista deportiva de ESPN.