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La boda más espectacular

Los preparativos para festejar una boda son múltiples y complejos

Los preparativos para festejar una boda son múltiples y complejos

En las bodas de ahora cabe esperar cualquier cosa. Las parejas harán lo que sea para conseguir la deseada espectacularidad que se proponen vivir en esa fecha

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Mientras hojeo una revista encuentro una fotografía que retrata una escena peculiar. Me quedo viéndola, sintiendo una mezcla de curiosidad y asombro ante la imagen que capta un momento de la celebración. La pareja de felices recién casados, ambos muy elegantes en sus atuendos nupciales, aparecen suspendidos en el aire, con caras de disfrutar el vuelo, a poca distancia uno del otro y ambos a una altura considerable por encima de la cabeza de los invitados, quienes, aglutinados y con caras expectantes, los miran desde abajo.

Comienzo a especular sobre qué atajó a los recién casados en esa caída libre para evitarles lo que sería un aparatoso platanazo conyugal en la recién estrenada unión. Consideré si fueron atajados por los brazos de algunos de los convidados o si quizás aterrizaron sobre un enorme colchón inflable. Me pregunté si fueron lanzados al aire por un acuerdo espontáneo de los invitados más forzudos y entusiastas o si fue un acto planificado como una sorpresa para dar inicio de manera singular a la esperada “hora loca” que, según se acostumbra, es el clímax del festejo.

En las bodas de ahora cabe esperar cualquier cosa. Las parejas harán lo que sea para conseguir la deseada espectacularidad que se proponen vivir en esa fecha. Unas con más holgura económica y otras con menos, para lograr ese propósito las bodas de hoy se han convertido en unas superproducciones comparables con los mejores shows de la industria del espectáculo y por ese afán de sobresalir a costa de lo que sea, lo tradicional de la celebración quizás ha quedado un tanto rezagado.

Los preparativos para festejar una boda son múltiples y complejos. Lo recomendable es comenzar la planificación un año antes. Esta anticipación obedece a que para la fecha elegida tienen que encontrar que esté disponible la iglesia, el lugar de la celebración, la agencia de festejos que prestará el servicio y la banda musical que animará la ocasión. No es fácil porque son muchos los que se siguen casando. Hacerlo con tiempo evita lo que sería la primera frustración: no poder casarse en la fecha simbólica elegida porque no logran conciliar la disponibilidad de los elementos principales.

El período que abarca la preparación de la boda es difícil para la pareja. Ambos se ven confrontados con sus mutuas expectativas –algunas irreales– sobre la boda que desean, y al no poder complacerlas pueden sentirse frustrados. Es frecuente que aparezcan múltiples presiones, tanto económicas, ya sea porque sus padres o ellos mismos sufraguen los gastos; como familiares, por exigencias o imposiciones, opiniones encontradas, costumbres y gustos distintos; además de las que puedan sentir por los compromisos sociales que tienen y la necesidad u obligación que sienten de cumplir con ellos.

Por encima de las contrariedades no deben perder la ilusión ni olvidar que el motivo de todos esos preparativos es celebrar el amor que se tienen y el deseo de compartir la vida juntos.

¡Que vivan los novios!