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Son muchas las mujeres que lideran proyectos de emprendimiento social / Ricardo Robles

Son muchas las mujeres que lideran proyectos de emprendimiento social / Ricardo Robles

Son muchas las mujeres que lideran proyectos de emprendimiento social, con el fin de ayudar a su comunidad. Aquí, en el marco del Día Internacional de la Mujer, reunimos a tres de ellas para que nos cuenten en qué consisten sus proyectos

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Rescatando talentos

Aunque Mary está en esa etapa en que no se le puede calcular la edad, puede intuirse que es joven todavía. Ella vive en la calle y es adicta a las drogas. Pero no está sola. Hay una organización liderada por una mujer que aunque es extremadamente dulce, se expresa con una convicción capaz de sugestionar al más rebelde. Se trata de María Carolina Nelson, quien preside la Fundación Techo Baruta.

Siempre se sintió fascinada por el trabajo social y hoy en día, tras estudiar Salud Pública, se pasea por las callecitas arboladas del casco de Baruta saludando a todo el mundo: desde el empleado de la Alcaldía, su principal aliada, hasta el indigente que le tira besos de lejos.

Comenzó su labor en la Fundación Techo Chacao, donde se formó para extender el proyecto a su municipio. “El objetivo de la fundación, que ya tiene una sede en Las Minas de Baruta, es llevar calidad de vida mediante un programa de atención a la comunidad que permite sensibilizar a los vecinos. Gran parte del trabajo que realizamos es ayudar a los demás a ayudar, pues darle dinero a un indigente solo perpetúa su situación”.

La Fundación Techo Baruta cuenta con el apoyo de empresas como Automercados Plaza’s que no solo organiza actividades que generan dividendos, sino que ofrece oportunidades empleo a los hombres y mujeres recuperados. “La motivación es la clave del programa porque no solo se trata de invitar al indigente a dar el paso, sino también de convertirlo en un educador de la calle que ayude a otros con su testimonio”.

El proceso que viven los que se acercan a la sede presenta muchos retos que van desde dormir en la fundación hasta afrontar la abstinencia en una comunidad terapéutica. Pero cada esfuerzo vale la pena, no solo porque se logra la reinserción social del atendido, sino por la gran satisfacción que recibe el equipo de trabajo. “Luchamos para salvar talentos y restituir derechos. Creemos profundamente que son personas muy capaces y, al hacérselos ver, los impulsas a seguir adelante. A cambio recibimos de ellos grandes enseñanzas”.

¿Quieres colaborar?

Facebook: Fundación Techo Baruta.

Twitter: @TechoBaruta.


Produciendo ciudadanos para el mañana

El amanecer se rompe cada mañana con la algarabía de 900 niños de La Vega que tienen un gran privilegio: una educación integral y gratuita impartida en unas instalaciones que provocan. Canchas deportivas, salones de estudio, patios espaciosos y, sobre todo, compromiso y dedicación, es lo que ofrecen los dos colegios que desde hace más de 40 años sustenta la Fundación Carlos Delfino.

A excepción de Carlos Delfino, quien preside la organización, el equipo de trabajo está conformado por mujeres, tal vez extendiendo el legado de su fundadora, Josefa Delfino. Su objetivo era brindar educación gratuita a los hijos de los empleados de la C.A. Fábrica Nacional de Cementos, la empresa familiar. Pero en 1994 la fundación se separó y continuó sus operaciones de manera independiente.

“Afortunadamente mi tía, Josefa Delfino, dispuso los fondos que a lo largo del tiempo han mantenido este sueño, pero ha llegado el momento de involucrar a la comunidad con nuestro trabajo. Ahora necesitamos del apoyo de empresas y personas para poder seguir brindando educación gratuita y de calidad a estos niños”, afirma Elena Delfino, gerente general de la fundación.

“Estamos pasando de ser una organización filantrópica a ser una ONG que hace inversión social en donde hacen falta este tipo de cambios. La educación es una de las mayores necesidades de nuestro país y estamos trabajando por fomentarla”, afirma la psicóloga Michelle Carpio, asesora de fortalecimiento institucional. Si bien este cambio en el funcionamiento de la organización responde a la situación económica, ven que el apoyo externo representa un gran valor, por lo que estas mujeres lo asumen como todo un desafío.

Música, arte, inglés, informática, religión, valores humanos son algunas de las materias que complementan la educación básica que reciben estos niños de bajos recursos, becados tras un estudio sociológico que determina quiénes son los que más lo necesitan. “Nuestra intención no es solo formar a un niño, sino generar un impacto en sus familias para que vean que es posible mejorar su calidad de vida y así toda la comunidad tenga la posibilidad de vivir un futuro distinto”, puntualiza Elena.

¿Quieres colaborar?

Facebook: Fundación Carlos Delfino.

Twitter: @FundaCDelfino.


Invirtiendo en la mujer

Ileana La Rosa derrocha empeño y energía al contar cuánto ha crecido su obra, la asociación civil Aliadas en Cadena, cuyo objetivo es trabajar por la erradicación de la pobreza, la promoción de los derechos humanos de las mujeres y su empoderamiento a través de cinco programas educativos con énfasis en la tecnología. Estos programas comprenden cursos gratuitos e incluso ofrecen uno con el cual la estudiante obtiene un título de técnico medio como Asistente Tecnológico Integral.

“Al iniciar este proyecto descubrimos que debía estar orientado a la capacitación, porque queríamos no solo fortalecer a la mujer sino también a la familia. Cuando se comparan los países desarrollados con los subdesarrollados, se encuentra que la gran diferencia reposa en las oportunidades que tienen las mujeres. Mientras más oportunidades y más acceso a los puestos de trabajo tienen, más desarrollado es el país. Invertir en la mujer es invertir en la familia y, por ende, en la sociedad”.

Para Ileana, el más mínimo cambio que hace la mujer contribuye a que ella se convierta en agente de cambio para el entorno. “Aquí no se les da solo conocimiento, sino valores para la vida”. La Rosa define este modelo de funcionamiento como una experiencia social replicable. “Nuestra organización vive de donaciones y de un servicio que llamamos Consultora Social, con el cual se ofrece asesoría y capacitación de personal a empresas privadas”.

4700 mujeres han sido formadas en los seis años de creación de esta organización que ya cuenta con cuatro núcleos abiertos a la comunidad en Caracas, Barquisimeto y Maracaibo y pronto tendrán una en Valencia.

¿Quieres colaborar?

www.aliadasencadena.org.

Facebook: Aliadas en cadena.

Twitter: @AliadasenCadena.