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Soltera con orgullo

Las personas pueden manejar su soltería de varias formas / Ricardo Robles

Las personas pueden manejar su soltería de varias formas / Ricardo Robles

Si estás soltera, no dejes que este San Valentín te abrume, diviértete y permanece alerta, tal vez Cupido te esté acechando

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“El juego de ser soltero. Congreso de Solteros” se leía en un pendón en una esquina de la sala. Unas piezas de ajedrez ilustraban el nombre del evento como recordatorio de lo que todos fueron a hacer: jugar, evaluar estrategias, practicar y, si hay suerte, ganar. Pusimos una pieza en este tablero para observar desde adentro las inquietudes que viven los solteros.

Y ahí estaba yo, viendo el inicio de todo. Las personas tomaban la actitud de usuarios Metro: solo se sentaban unos al lado de otros si no había alternativa. Las mujeres empezaron a formar grupos –algunas de ellas habían ido juntas– y los hombres hablaban de cualquier cosa como tratando de ignorar la razón por la que estaban allí. Miradas fallidamente disimuladas cruzaban la sala. “Empezó la cacería”, pensé.

–¿Qué haces aquí?– me preguntó una voz masculina de repente.

Con cierto temor levanté la mirada. Una sensación de alivio me inundó al notar que no lo conocía y que su mirada era de genuina curiosidad. Debía tener unos 40 años, no era muy alto y estaba un poco pasadito de peso. Vociferaba. No tenía problemas en reír a máximo volumen y llamar la atención. De hecho, dudo que alguien saliera del congreso sin reconocer perfectamente a Ernesto.

–Lo mismo que tú– contesté.

–¡No creo!– exclamó entre risas.

En cinco minutos Ernesto me contó la historia de sus tres matrimonios y divorcios. “¡Y vengo por el cuarto! Estar enamorado es maravilloso y no me voy a rendir” afirmó. Su confianza y buen humor atrajeron a un grupo de personas a la conversación.

La sala se llenó. La organizadora, Liliam Bensayán, tomó su lugar al frente de los oyentes para dar la bienvenida y aclarar que los asistentes serían los mismos ponentes en esta experiencia destinada al disfrute y al aprendizaje.

Bien. La sola idea de que esto se convirtiera en un evento de citas rápidas me había torturado. De inmediato, dividieron a los 52 presentes en grupos por rango de edad. “Será poco probable ver un 40 y 20”, pensé.

Liliam contaría después que hubo algunos que hubieran querido compartir con gente más joven y viceversa, pero ella prefería la armonía. Incluso se aseguró de que hubiera el mismo número de hombres y mujeres. “De nada iba a servir un evento de solteros con tres hombres nada más”. Por las limitaciones de espacio, cientos de mujeres no pudieron asistir al evento. Una lástima, pues el encuentro realmente estuvo lleno de catarsis y epifanías que harían a la soltera más sufrida asumir este San Valentín con más entusiasmo.


El rosa masculino

–Estamos de acuerdo en que nos gusta la libertad que nos da la soltería: podemos hacer lo que queramos, cuando y como queramos. Pero, no creo que eso se tenga que terminar por tener pareja– opinó Vicente, un participante de mi grupo conformado por siete personas.

–¡Exacto! Nuestra vida no tiene que cambiar. Debemos seguir haciendo lo que deseamos solo que con una buena compañía– respondió Gabriela.

–Yo solo quiero una mujer con la que pueda ser romántico, una que me permita tomarle la mano en el cine y con la que pueda ser yo. Ninguna mujer me ha permitido eso antes– dijo tímidamente Humberto.

Tuve que convencerme a mí misma de que había escuchado bien. Obviamente las preguntas de mis compañeras no se hicieron esperar. “¿Era eso verdad?”, “¿Cómo era posible?”

Mi sorpresa aumentó cuando los otros hombres del grupo le dieron la razón como si fuera un problema común: “Muchos de nosotros tenemos nuestro lado rosa también. Pero hay mujeres que lo creen ridículo y, a cuenta de que son súper independientes, les parece casi un abuso que uno quiera ser atento con ellas. Entonces se nos quitan las ganas”.

“Hay que aprender a valorar la galantería de los hombres para que les provoque ser caballerosos. Háganles notar que les gusta ser atendidas y también sean detallistas con ellos, si no pensarán que no vale la pena el esfuerzo”, explicó Liliam, la experta. Las miradas de varias mujeres apuntaron al suelo.


Voluntad, paciencia e inteligencia

Las personas pueden manejar su soltería de varias formas. Muchos la satanizan, otros la sufren y algunos la asumen con dignidad. Pero sin importar la forma en que cada quien la maneje, siempre llega el momento en que a los solitarios se les escapa un suspiro y se les instala un deseo en la mente: “quiero amar... quiero que me amen”. Este era el punto en el cual los asistentes al congreso parecían estar. Y noten que se trata de amor: “Si quisiera sexo solo tendría que meterme en un local”, convinieron muchos.

El problema es que, a partir de ese deseo, la desesperación o la resignación pueden tomar el control. “Es muy poco probable que estas emociones ayuden a atraer a la persona de tus sueños”, explicó Liliam, autora del libro Solo ámame. Lo máximo que conseguirás con cualquiera de estos sentimientos son alucinaciones en las que puedes convertir en príncipe al primer prospecto que te invite un perro caliente. Y, ojo, estos “amores” no son siempre tan sabrosos como los perros ni perduran lo suficiente como para evolucionar a una cena con velitas.

Es por eso que muchos acuden a eventos como este en un intento por comprender por qué siguen solteros. Después de seis horas de conversación acerca del tema parece que el principal obstáculo para encontrar pareja es, precisamente, desearla demasiado.

Los seres humanos son los eternos inconformes. Si son niños, anhelan la adultez; si su cabello es liso, mueren por unas ondas… si son solteros, desean una pareja. Ya muchos han dicho que hay que deshacerse de esos complejos para lograr lo que queremos y parece que, en el caso de los solteros, esta es la más grande de las verdades.

–Una mujer que no necesita a nadie para ser feliz es muy atractiva. Si ella logra disfrutar de sí misma a uno le dan ganas de compartir con ella– afirma con sabiduría Santiago, un participante.

Entonces hay que relajarse y adoptar la filosofía de uno de los más famosos personajes de la escritora Mónica Montañez, Gladis López, de la telenovela Voltea pa’ que te enamores: “la vida es una gozadera”. La soltería hay que disfrutarla y aprovecharla... y es muy probable que en medio de esa gozadera aparezca alguien con quien compartir la  felicidad.


¿Funciona?

Muchos piensan que estos eventos de solteros son una pérdida de tiempo, pero hay ciertas victorias que no se pueden negar. El extrovertido Ernesto encontró allí un nuevo amor con quien ya está comprometido para casarse en junio de este año. Los demás hemos encontrado un buen grupo de amigos... por ahora.


Segunda edición

Liliam Bensayán y su equipo planean hacer un nuevo congreso el próximo junio. Para más información ingresa a www.congresodesolteros.blogspot.com.


Consejos de solteros

En el congreso surgieron varios tips que pueden ayudarte a manejar mejor una de las situaciones que más terror genera en los solteros: la primera cita.

∆ Escenario ideal. Aprovecha para conocer a la persona e interactuar de verdad. Por eso debes evitar el cine: ¿en qué momento vas a establecer una conexión mientras ves una película?

∆ Evita las expectativas. Que tengas una cita no significa que estás obligada a entablar una relación. Ve dispuesta a divertirte y a nutrirte de lo que te pueda ofrecer el otro. A veces la simple experiencia de conocer a alguien nuevo vale la pena.

∆ No trates de impresionar. Está bien que muestres tus mejores cualidades para agradar, pero no finjas. Si tu objetivo es conseguir amor o amistad, quieres que la otra persona aprecie a la verdadera tú, ¿o no?

∆ No te encadenes ni enmudezcas. Presta atención a lo que te están diciendo para que puedas contestar y mantener una charla fluida. Si te encierras en tu mente torturándote por lo que tu cita pueda estar pensando de ti, disfrutarás del silencio más incómodo de tu vida. Pero tampoco te emociones: no estás en un talk show autobiográfico.

∆ Demasiada información. Ser espontánea y honesta no implica exponer todos tus defectos. Tampoco hables ni preguntes acerca de relaciones anteriores.

∆ Ni política ni religión. ¡Es la primera cita! Ya habrá tiempo para hacer tertulias intensas acerca de problemas trascendentales. Acúsanos de superficiales si quieres, pero un análisis de la secesión de Sudán no te llevará a una segunda cita.

∆ ¡Queremos caballeros! Señores, por favor, abrirnos la puerta del carro, pagar la cuenta o ayudarnos a cargar algo pesado no los va a matar. ¡La galantería no ha pasado de moda!


Comer con los ojos

Liliam Bensayán opina que muchas mujeres no tienen noción de qué es apropiado, en términos de imagen, para atraer a un hombre. “Para algunas es difícil encontrar el feliz intermedio entre verse vulgar y parecer una monja. Hay que saber explotar nuestra sensualidad sin mandar un mensaje equivocado”. Lo recomendable es buscar el equilibro entre exposición y recato, pues el verdadero sex appeal se encuentra justo entre ellos.

“Hay mujeres para todo y la apariencia dice mucho al respecto. Entre la actitud y la forma de vestir uno puede ver si se trata de una chica atrevida o tímida. Hay ocasiones en las que la ropa te puede decir ‘tómame’ o ‘ni te me acerques’. Esos dos tipos de mujeres pueden llegar a intimidarnos, sobre todo a quienes ya deseamos tener relaciones serias”, comentó Santiago.