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Rumbo al Miss Universo

Irene Esser | Francisco Fernández

Irene Esser | Francisco Fernández

Conversamos con Irene Esser antes de partir al máximo concurso de belleza internacional y nos contó acerca de su preparación para el evento, su emoción por competir en Las Vegas y hasta la promesa que le hizo a la Virgen del Valle para que la acompañe en su desafío

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Está relajada y se expresa con naturalidad y sin pretensiones. Dice tener los nervios controlados ante el compromiso de llevar la banda de Miss Venezuela en el Miss Universo 2012, certamen que se celebrará el próximo 19 de diciembre en Las Vegas. Irene Esser se ha preparado por más de un año física y espiritualmente. Para calmar la ansiedad, confiesa haber practicado ejercicios de respiración y concentración.

Irene está muy emocionada porque el concurso se realizará en Las Vegas. “Nunca he estado allá. Soy adicta al espectáculo, es uno de mis vicios, y Las Vegas es una ciudad llena de luces, show y buena energía”.

Irene adelanta que contará con la compañía de sus familiares, quienes la estarán con ella en el hotel Planet Hollywood Resort & Casino, locación escogida para el evento. “Va mi gente más querida. ¡Me llena de tranquilidad saber que estarán allí! Mis abuelos viven en Estados Unidos y mis tíos en Inglaterra, así que la oportunidad es perfecta para reencontrarnos”.

Para esta lucha por llevarse el título de la mujer más bella del universo explica que sus mejores armas son su preparación e ímpetu. Compara esta justa con una competencia de surf y está dispuesta a mantenerse de pie en la cresta de la ola para obtener la corona.

Entrenamiento militar

El entrenamiento físico que realizó Irene consistió en una serie de ejercicios funcionales bajo la dirección de Eleazar Guzmán. “Si algo he aprendido durante este tiempo es a cuidarme. La idea no es pasar hambre, sino tener una alimentación balanceada. Estoy en contra de la anorexia y la bulimia”. El entrenamiento parece haber sido un éxito, pues confiesa que está un poco más delgada que cuando se coronó como Miss Venezuela 2011: la última vez que se midió sus proporciones eran 91-59-92.

Como parte de su rutina física, ha aprovechado el salón de baile de su gimnasio. “Ahí me meto con mis zapatillas de danza y bailo al menos 20 minutos diarios. Es una manera de desestresarme”. Inmediatamente surge la pregunta “¿Será buena bailarina?”. “A ver… Soy más o menos, me gustan varios estilos de baile: ballet clásico, salsa, pero lo que más me gusta es el tambor”. Ella ha combinado estos ejercicios con la práctica de yoga: “no soy una experta, pero soy muy flexible”.

Es una alumna aplicada sus clases de maquillaje con el estilista profesional Moncho Ramírez. Al hablar del asunto se emociona y menciona orgullosa sus avances pues, según ella, antes de concursar en el Miss Venezuela sus conocimientos eran nulos. “¡Sí, he aprendido! Antes no me echaba ni un polvito, solo manteca de cacao. No tenía ni idea. Ahora me gusta maquillarme e inventar peinados”.

Traje de chocolate

El traje típico de Irene tiene chocolate y fue confeccionado por el diseñador Alejandro Fajardo. Ella se muestra emocionada de que este sea el motivo de su atuendo, pues es algo inédito, sin embargo, confiesa su temor al respecto. “Mi mamá me dice que me va a gustar mucho, pero tengo miedo de que se derrita. Aunque ella me asegura que tiene controlada la parte química del chocolate y Alejandro la armadura”.

La miss explica que su mamá, Alida Quintero, elaboró el chocolate con el que se está confeccionando su traje típico en Chocolates Paria, la fábrica de chocolates de su familia en Sucre.

Otra de las sorpresas es el traje de gala que lucirá en el Miss Universo. “¡Ay, papá! Todavía no puedo decirlo, Osmel no me lo permite. Es confidencial, después me regaña. Él es como otro miembro más de mi familia: me da consejos, es demasiado cariñoso y he aprendido muchísimo de él”.

Irene reconoce que el Zar de la Belleza la reprende cuando la ocasión lo amerita, aunque enfatiza que no es frecuente. “Una vez me regañó muy fuerte por un morado que me hice después de haber surfeado. A pesar de eso, no he abandonado el deporte”.

Libre de retoques

La miss revela que no ha entrado al quirófano para hacerse ningún retoque para el Miss Universo. Sin embargo, reconoce que sí se hizo una cirugía del busto antes de entrar al Miss Venezuela. “De aquí en adelante envejeceré con mis arrugas y canitas. No estoy en contra de la cirugía, sin embargo, no lo volvería hacer. Somos perfectas como Dios no creó. No apoyaría a una hija mía para que se la hiciese”.

En cuanto al certamen, Irene adelanta que, aunque sabe hablar inglés y responderá sus preguntas en este idioma, ha pedido los servicios de un intérprete para prevenir que los nervios la traicionen.

Por ahora, se encomendó a la Virgen del Valle y a San Miguel Arcángel, patrono de Río Caribe, pueblo donde se crió. “Le hice una promesa a la Virgen, pero no para ganar,  es  solo para que me vaya bien. No puedo revelar más detalles. Mi abuela dice que las promesas no se divulgan”.

Plan B

Irene no se piensa dormir en los laureles de los certámenes de belleza y ya tiene planes a futuro. “En todas las competencias el plan B tiene que ser mejor que el A. Mi plan es meterme de lleno con la actuación. Me falta un tiempo para graduarme y tengo ganas de retomar mis estudios en Estados Unidos”. Asegura que le gustaría actuar en la gran pantalla y siente debilidad por las cintas de acción.

Corazón solitario

El rumor de que Irene tenía un romance con Jesús Alberto Miranda, mejor conocido como Chino –el de Nacho–, se propagó como la pólvora. Sin embargo, ella lo desmiente y al preguntarle sobre algún otro idilio se pone nerviosa y se sonroja. “Estoy concentrada en el concurso, no puedo abrir esa puerta al romance. No existe nada, ni formal ni informal, un amor platónico sí”. Ante la interrogante de si este amor platónico es un personaje mediático se ríe y explica: “No es del mundo de la farándula”.