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Prejuicios y autoayuda

En ocasiones he escuchado que hacen comentarios peyorativos cuando se refieren a los libros de autoayuda

En ocasiones he escuchado que hacen comentarios peyorativos cuando se refieren a los libros de autoayuda

Con los libros de autoayuda pasa lo mismo que con cualquier libro de otro género literario

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En ocasiones he escuchado que hacen comentarios peyorativos cuando se refieren a los libros de autoayuda y a quienes nos gusta leerlos. Algunas veces me ha parecido que esas opiniones carecen de fundamento, quizás porque el aire de burlona superioridad con la que critican estas publicaciones me lleva a considerar la posibilidad de que nunca se han dado el permiso para curiosear alguna o para leérsela completa, pues si las juzgan con tanto menosprecio cabe suponer que no les gustaría que les vieran hojeando una de ellas.

Con los libros de autoayuda pasa lo mismo que con cualquier libro de otro género literario: encontramos unos excelentes, que cumplen a cabalidad con su objetivo orientador y mueven a la reflexión, otros mediocres que no aportan nada nuevo y muchos que no valen ni el tiempo ni el dinero que gastaríamos en ellos porque ni siquiera disimulan el interés estrictamente comercial de su aparición.

Las críticas con las que estoy de acuerdo se refieren a ciertas interpretaciones que hacemos de lo que leemos en los libros de autoayuda. Hay quienes sacan conclusiones que rayan en lo descabellado, como esa que sugiere que con simplemente desear algo lo vamos a obtener así no hagamos nada en la vida real por conseguirlo; y otras ideas que son superficiales, como la que apunta a que nos sintamos culpables por el hecho de habernos enfermado.
Pero la responsabilidad de esas interpretaciones fantasiosas que hacemos los lectores no podemos endosárselas a los autores de los libros sino al poco criterio de quienes los leemos.
La cantidad de libros de autoayuda que se han publicado en los últimos años es impresionante, eso ya dice que hay un número importante de personas interesadas en leerlos y se me ocurren varios argumentos para entender tal interés con menos crítica prejuiciada y mayor comprensión.

El mundo en el que nos ha tocado vivir está cada día más convulsionado y cambiante, sentimos que no tenemos control alguno sobre las circunstancias imprevistas que surgen alrededor nuestro y que los marcos de referencia que teníamos ya no nos sirven para entender hacia dónde vamos. Nos sentimos vulnerables y carecemos de respuestas. Si le sumamos a esto las presiones que solemos soportar en la cotidianidad, concluimos que la vida que llevamos dista mucho de ser la que queremos tener.

Ante el malestar, surge la necesidad de buscarle solución. No siempre la persona busca orientación terapéutica, sea porque no tiene los recursos para pagar la consulta con un profesional, sea porque siente vergüenza de exponer su intimidad ante una persona extraña o porque tiene la falsa creencia de que solo los locos lo necesitan. El libro de autoayuda evita lidiar con esas inquietudes.

Si desean leerlos les recomiendo que hagan una selección cuidadosa del autor, que se valgan de estos libros como un recurso más, no como una panacea, y que acepten que ellos pueden orientar, pero nunca resolver conflictos del inconsciente, que son la raíz de casi todos nuestros problemas.