• Caracas (Venezuela)

EME

Al instante

Pamela Rodríguez, hippy contemporánea

Pamela Rodríguez

Pamela Rodríguez

Ha surgido como una alternativa fresca en los escenarios locales y aunque su propuesta se preserva en el espíritu libre de la música independiente, una nominación a los premios Latin Grammy volcó la atención de las masas hacia su trabajo

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Con una muñeca en la mano y hablando chiquitico con Luana, su diminuta compañera, Pamela Rodríguez abre la puerta de su casa. La niña se queja de que Rapunzel está perdida y Pamela le asegura que más tarde la ayudará a buscarla. Entre risitas va soltando el papel de mamá para atender esta entrevista y deja ver que está derretida por su hija de tres años.

Llegó a Venezuela siendo una artista reconocida en Perú, pero aquí tuvo que volver a empezar de cero. En aquel entonces Pamela transformaba la música tradicional peruana en pop y la idea, surgida del empeño de buscar su identidad como latinoamericana, fue muy bien acogida. “Lo hice al salir de la universidad, sin pretensiones, sin planificación. Con este disco me di cuenta de que a través de la música podía llegar a mucha gente, pues estuvo 40 semanas en el top de los más vendidos”.

Pero la fama trajo consigo enseñanzas y vivencias muy intensas que dejaron como consecuencia un cambio radical en el trabajo de Pamela. “En el camino, ocurrieron muchas cosas, en el plano personal tuve una ruptura amorosa dolorosísima, más tarde llegó un nuevo amor que me trajo a vivir a otro país y eso no fue fácil porque aquí no tenía nada… Tuve que reinventarme. Me vine tras el amor, pero el amor venía acá a trabajar. Yo no conocía a nadie. Fue empezar de cero”.

Como siempre, es en estos momentos cuando ocurren cosas extraordinarias y para Pamela no hubo excepción, pues esta nueva forma de vida generó un nuevo disco, Reconocer, que es muy diferente a los anteriores, pero ha recibido el reconocimiento del público latino y una nueva nominación a los Grammy. “La soledad fue mi enemiga al comienzo. Estuve un año encerrada en un cuarto sin querer salir, pero luego tuve a mi hija, que es venezolana, y eso me hace sentir muy de acá. Me enamoré de Caracas y ahora no me quiero ir. Hay una raíz que se instaló acá y esos son lazos indestructibles. Todo lo volvería a hacer exactamente igual porque no hay nada más nutritivo que salir de tu zona de confort”.

-¿Qué generó el cambio tan radical entre el trabajo que te dio a conocer y lo que propones en Reconocer?

-El tener que volver a descubrirme. Me empecé a preguntar quién soy como mujer, como persona. Iba a ser mamá y no sabía nada de nada. Es por eso que este disco es muy femenino, muy emocional y así somos las mujeres. Soy inquieta, curiosa, artista, sabia, anciana, madre, niña que juega... así soy yo, no quería definir en una sola velocidad quién era.

-Entonces le hablas a las mujeres en la misma frecuencia…

-Sí. Las mujeres somos multiangulares. A la hora de representar a la mujer de hoy hay que hablar de toda esa gama de cosas que somos. Las madres que cuidamos, las que queremos vivir en pareja, las que tenemos una relación con nosotras mismas. Quería hablar sobre cómo me divierto y cuáles son los balaustres que existen aún hoy en torno a la mujer.

-Con tantas cosas por decir, ¿cómo es el proceso para hacer una canción?

-La canción es un oficio. Tal vez antes las composiciones surgían de una inspiración, pero fue aquí en Caracas cuando tuve tiempo de reconocer y descubrir mi oficio y soy fiel a él: esté donde esté me siento todos los días a escribir. Como decía Picasso, “si llega la inspiración que me encuentre trabajando”.

-¿Tienes el tema antes de componer?

-Sí tenía temas pendientes para tratar con urgencia, como hice con “Mantra”, que trata sobre la época difícil que vive la mujer. Tenemos libertad y autonomía con respecto a los hombres, pero hay paredes sólidas por destruir en relación a la estética, a lo que se ve bien o mal. Estoy en contra de que nos pongan la perfección como un canon de belleza, que sea una bandera mercantilista y que todas las mujeres debamos entrar en ese cuadro porque si no estás mal. Es triste para mí como mujer ver señoras que se están jalando la piel, obsesionadas por ser flacas y no tener arrugas. Que todas parezcan hijas del mismo padre. Por eso la canción dice “no necesito ser perfecta para ser extraordinaria”. Hoy en día no solo hay que ser perfectas, sino también ser y lucir felices, sin quejarse, contentas de no tener buen sexo después de 20 años de matrimonio… ¡Por favor! Hay que aprender a ser uno mismo, hay que relajarse un poco y aceptarse, quererse y querer también a la mujer de al lado. Es necesaria la cultura de la aceptación, de lo contrario seguirán muriendo adolescentes víctimas de la anorexia.

-Mucha gente te compara con Julieta Venegas o con Regina Spektor, ¿las escuchas?

-La verdad es que no escucho a Julieta Venegas, he empezado a escucharla desde que me han dicho que me parezco a ella. Igual me han dicho de Natalia Lafourcade, Francisca Valenzuela y Carla Morrison… Y me encanta, me identifico con lo que ellas hacen. Siento que somos de la misma tribu. Estaría terriblemente angustiada si me dijeran que me parezco a Gloria Trevi.

-Entonces, ¿cuáles artistas sientes que influyen en tu trabajo?

-Joni Mitchell encabezaría esa lista. Crecí escuchándola y a Joan Báez o a Janis Joplin. Pero escucho de todo. Si pongo mi iPod en orden aleatorio, parecerá el iPod de un esquizofrénico. Puede salir Willie Colón, o una ópera, The Clash, Rihanna, de todo.

-¿Cómo se llega a la palestra de los Grammy sin la maquinaria de una gran disquera?

-Sudando. Yo lo que hago es trabajar día y noche. El Latin Grammy te pone en un spotlight, pero eso no significa que deba cambiar mi perfil. No hago esto porque quiera ser famosa, no tengo una fórmula, ni tampoco creo que tengo que dar un mensaje, solo quiero mirar atrás y estar tranquila porque siempre fui fiel a mi misma. Mis amigos me dicen que estoy loca y bueno, sí, hay que estar un poco loca.

-Has sido telonera de artistas muy destacados como Jorge Drexler o El Cigala, ¿hay algún artista con quien te gustaría trabajar?

-¡Sí!, con Thom Yorke de Radiohead, pero creo que el no querría hacer nada de nada conmigo (risas). Es como cuando te gusta alguien, pero sabes que tú nunca le gustarás.

El perfil

Pamela Rodríguez tiene 29 años. Estudia música desde los 8. Define su género musical como pop orgánico. Cuenta con tres producciones discográficas independientes: Perú Blue (2005), En la orilla (2007) y Reconocer (2011). Ha sido nominada dos veces al Latin Grammy, la primera, en 2006, como Nuevo artista, y la segunda, este año, como Mejor disco pop vocal contemporáneo.