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Libérate de la culpa: Se vale aceptarte

Nadie se salva. Nos la pasamos dándonos golpes de pecho por no cuidarnos tanto, porque quisiéramos ser súper mujeres o por aquello que no logramos hacer en el pasado. Para dejar la sufridera y dormir con nuestra conciencia tranquila dos expertas nos asesoran

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Años atrás muchas mujeres vivían al servicio exclusivo de su familia. En sus casas todo brillaba, se mantenían bellas y, por si fuera poco, eran dóciles al mejor estilo de la película Las mujeres perfectas. Sí, es verdad, el mundo cambió y esto parece ser cosa del pasado, sin embargo, según la coach Maritza Corrales estos estereotipos obsoletos son responsables de que las mujeres modernas se sientan culpables por no cumplir con las antiguas responsabilidades y las actuales.

Las razones para culparse son infinitas, como pasar todo el día en el trabajo y no dedicarles el tiempo que quisieran a sus hijos; haber ganado unos kilitos y no hacer nada por bajar de peso; dejar de hacer mil cosas divertidas por un novio que al fin y al cabo se fue o no poder comprar un apartamento propio a los 40.

Maritza explica que debes darle un ultimátum a esa sufridera y dejar de tratar de ser perfecta, pues estos conflictos internos solo se transforman en una pérdida de energía. “Hay que evitar emociones que nos limiten, ya que nos paralizan y son incapacitantes”.

Para la coach lo primordial es conocer tus limitaciones y los recursos con que cuentas para resolverlas. “La gente que vive con remordimiento no genera soluciones, si lo hiciera se liberaría”. En este sentido, debes entender que si no estás bien contigo misma no te podrás ayudar ni a ti ni a los demás. Siempre es mejor “hacer lo mejor que puedes con lo que tienes”.

Por otra parte, Maritza dice que debes responsabilizarte por tus actos, aprender de tus errores, buscar opciones para darle solución a tus problemas, ser más flexible contigo misma y saber que tienes derecho a ser feliz.

 

Cuestión de arrogancia

La raíz de la culpa también podría ser la arrogancia, según Jazmín Sambrano, doctora en psicología del aprendizaje. “Las personas se creen omnipotentes, todo lo que pasa es su responsabilidad. Si no están presentes en su trabajo o en la casa sienten que el mundo se acaba. Eso es absolutamente falso porque cuando tú no estás el mundo sigue igualito”.

La especialista sugiere que en lugar de darte golpes de pecho seas un poco más humilde aceptando que hay cosas que no puedes cambiar aunque te empeñes y, en caso de que sí, “sintiéndote culpable no es la manera de lograrlo”. Coincide con Maritza en que la culpa te roba una enorme cantidad de energía que podrías utilizar para construir en lugar de autodestruirte.

Entre otras cosas afirma que los remordimientos por aquello que no hiciste te anclan al pasado. “No vives el presente ni tienes herramientas para el futuro. Te retrasa. Tienes que ver hacia delante, sino siempre vas a estar rezagada”.

Jazmín advierte que este sentimiento perjudica tu salud emocional y física, pues merma tu creatividad, capacidad de comunicación, perturba la relación contigo misma e incluso podría enfermarte. “La culpa lo que hace es darle vueltas a una herida”.

 

Sacúdete

Sambrano aconseja quererte cómo eres con esos kilitos demás o con tu celulitis. Si quieres cambiar, hazlo poco a poco, sin embargo, en el caso de que no haya solución vive tranquilamente con eso. “Hay personas que tienen problemas más graves que tú”.

Para aprender a sobrellevar tus dificultades puedes apalancarte en tus fortalezas. “Así tolerarás tus debilidades”. No obstante, si sientes que no tienes herramientas para salir adelante, recomienda que te apoyes en un ser querido y, si la culpa te mata, consultes un especialista.

También puedes aplicar la técnica del encuadre: “¿Tu marido te dejó y te sientes responsable? Vele el lado positivo, sacúdete la culpa y proponte salir adelante”.

¿Te atormentas por no destinar buena parte de tu salario o tu tiempo a la humanidad? Jerarquiza tus prioridades. “Tienes que hacer cosas por ti y también por otros, pero la persona más importante en tu vida eres tú: todos los demás pasan”.

Sin embargo, tampoco puedes ser egoísta o desconsiderada. “Comprar una cartera cara cuando debes pagar la hospitalización de tu mamá muestra que tu balanza está desequilibrada”. Mantén en orden las prioridades.

Finalmente, cree que lo más importante para liberarte es perdonarte, aprender de las situaciones negativas para sacar lo mejor de lo peor. No lo olvides: la época de las mujeres mártires quedó atrás.

 

Testimonio

“El sentimiento de culpa me persigue luego de que mi entrenadora personal renunció. Han pasado dos años y no hago prácticamente nada de ejercicios, son pocas las veces que he ido a un gimnasio o levantado una pesa. Y después de los 40 mantenerse cuesta mucho más. Siempre me viene la inquietud: si no es ahora, ¿cuándo? No me puedo dar el lujo de seguir inactiva, el cuerpo te pasa factura”, Gladys Rodríguez.

 

Situaciones culposas

Jazmín Sambrano ofrece consejos a nuestras lectoras.

María Alicia Rodríguez: Tengo 30 años. Trabajé desde jovencita y gasté el dinero que ganaba porque no tenía responsabilidades. De tanto trabajo solo me quedó la experiencia.

JS: Pensar en si hubieses hecho esto o aquello no resuelve nada. Mejor analiza cómo puedes actuar de ahora en adelante sin reprocharte. La gente está viviendo hasta los 80 ó 85 activamente, te quedan 50 años para trabajar.

Verónica Finol: Resuelvo cosas que otros deberían, pero, si no ¿quién lo va a hacer?

JS: Eso es arrogancia. A veces pecamos de entrometidos. Deja que esas personas resuelvan sus problemas. A lo mejor puedes salvar a alguien, pero no te metas a salvadora del mundo... ¿quién te salva a ti?

Estefanía Bracho: Me siento mal porque tengo una relación muy fría con mi papá.

JS: Analízate un poco, saca lo que sientes por él. Escríbele una carta y si tienes oportunidad, llámalo.

Leticia Hernández:  No puedo dedicarles el tiempo que quisiera a mis hijos por estar en el trabajo.

JS: No se trata de cuánto tiempo estás con tus hijos, sino de la calidad del tiempo que les dedicas. Jessica Pizzo: Dejé a un lado mi vida por mi ex: familia, fiestas, viajes e igual terminé con él.

JS: Eso es maravilloso, porque puedes empezar a hacer todo lo que no hiciste.

 

Fuentes:

Maritza Corrales, coach personal y organizacional.

maritzacorralesr@gmail.com.

 

Jazmín Sambrano, doctora en psicología del aprendizaje. Twitter: @jazmin2525.

jazminsambrano@gmail.com.