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Diseño venezolano en la gran manzana

Diseño venezolano en la gran manzana / EME

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Cuatro jóvenes y talentosas diseñadoras criollas –Mónica Sordo, Susana Colina, Eugenia Gamero y Jessie Dib– todas con firmas propias, apenas comienzan, pero apuestan a más

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EUGENIA GAMERO
LA OSADÍA COSMOPOLITA
La audacia hay que defenderla a toda piel. El atrevimiento exige mucha testarudez si se está en la pesquisa de aquello que se ambiciona. Así, la diseñadora venezolana Eugenia Gamero, formada en el Istituto Europeo di Design y el Istituto Marangoni en Milán, ahora con Nueva York como base, se retó a trabajar el cuero tipo buckskin, fuerte y poco dócil, y logró dominarlo para imaginar su propia propuesta. Una marca de marroquinería, robusta y elegante, elaborada en cortes artesanales, sin ninguna costura, todo ensamblado con remaches y hecho en Venezuela. “Quise crear piezas con mucha fuerza y presencia, con siluetas simples, bien estudiadas y que representen mucho”, asoma su convicción Gamero. La de ella es una propuesta que suma carteras, clutchs, porta tabletas y cinturones en tonos azabache, pistacho y caramelo en un estilo moderno y cosmopolita.

En su curiosidad, se ha obligado a desafiar las formas en la gesta de los conceptos de cada uno de sus diseños. “Para mí la simplicidad es la clave y la necesidad de innovar en la construcción de mis carteras”, suelta la diseñadora, quien ya tiene su propio showroom en Brooklyn, ha logrado reseñas en el website de Glamour España y ha hecho sus propios pop up store en Williamsburg. “En Nueva York se promueve mucho la diversidad, lo que es bueno para diseñadores emergentes locales y extranjeros. Acá siempre hay la necesidad de encontrar algo nuevo y diferente, pero tiene que ser de calidad”. El reto en la Gran Manzana apenas comienza.

SEÑAS:
www.eugeniagamero.com. eg@eugeniagamero.com
Showroom en Venezuela: Calle Gloria, Qta. 15, El Bosque, Caracas.

MÓNICA SORDO
EL LUJO REBELDE
Un discurso poderoso y sexy en joyas fetiche en plata, bronce y oro para una mujer que apuesta al glamour con desacato. Desde un lenguaje irreverente y elegante, la diseñadora Mónica Sordo, formada en el Istituto Marangoni en Milán, el Istituto Europeo di Design en Madrid y el Gemological Institute of America en Nueva York –ciudad que junto a Caracas y Lima se han vuelto sus tres ejes de operaciones– se ha propuesto crear una firma seductora y con temperamento.

“Mis piezas son escultóricas, geométricas, arquitectónicas. Me gustan los maxi formatos por el tamaño, peso y espesor de las piezas”, da cuentas Sordo de sus premisas en el diseño. Esas de las que se ha valido para hacer bocetos que exploran la opulencia con dosis de rebeldía. Su firma cuenta ya con menciones en las páginas de Elle Magazine, Harper`s Bazaar y se consigue en vitrinas en Nueva York, Madrid y Caracas. “Mi visión viene de algo que he alimentando desde hace muchos años y por las experiencias en las ciudades donde he vivido. Nueva York es interesante para una marca pequeña: el hecho de no ser fácil de encontrar le da atractivo. Es un proceso temporal que cambia cuando vas creciendo”. Una evolución que llega con la certeza clara de un estilo fuerte.

SEÑAS:
www.monicasordo.com.

Puntos de venta en Venezuela:
Galería Slabon, C.C. Paseo El Hatillo. Telf.: (0212) 211 5505.
Manos que hablan, Cuadra Gastronómica, Los Palos Grandes. Telf.: (0212) 285 4993.

SUSANA COLINA
LA ORGÁNICA SIMPLICIDAD
Desde esa pureza de los cortes y la austeridad por las formas se bastea un tratado personal de la sencillez. “Para mí la simplicidad tiene que ser interesante. Son ángulos y curvas que hacen que las cosas sencillas cobren vida. Mis líneas siempre están en la búsqueda de ese balance entre la forma, el color y la funcionalidad”, suelta como un manifiesto Susana Colina, diseñadora de moda. Quizás esa simpleza parte de una convencida elección, así como de una forma de enfrentamiento con una urbe sobresaturada. “El minimalismo que a mí tanto me gusta es también como una respuesta tranquila y personal a esa Nueva York de millones de personas e imágenes”. Lo simple como reacción al caos. Y en la vorágine de esa metrópoli su propuesta parte de una filosofía sustentable desde textiles orgánicos teñidos naturalmente. “El hecho de que las telas estén libres de pesticidas, hormonas y fertilizantes las hace mucho más sensibles a nuestro cuerpo que absorbe todo lo que le rodea”, da señas Colina de su preocupación por crear una marca ética, leal y noble con la naturaleza. “Acá en Nueva York la moda está llena de personas de tantos lugares, es casi una comunidad global en donde tiene mucho más peso tu trabajo que tu lugar de origen. Entre tanto talento en un mercado competitivo, como diseñador tienes el reto de definir muy bien esa propuesta diferente que tienes para ofrecer”. Y desde esa intención, ella se esfuerza por un diseño elegante, moderno y sencillo, pero siempre honesto con la mujer y su planeta.

SEÑAS:
www.susanacolina.com.
Para envíos a Venezuela:
info@susanacolina.com

JESSIE DIB
EL MODERNISMO ARITMÉTICO
El reto de una modernidad simple que explora las líneas básicas y formas geométricas desde el bronce, el cobre, la plata, el acrílico y la madera. Una apuesta experimental de joyas que se vale de la suspensión de los volúmenes y la composición de las figuras en el espacio. “Me interesa el minimalismo y el modernismo y busco traducirlo en diseños sencillos algunos en patrones cortados a láser y otros cortados artesanalmente”, sustenta Jessie Dib, diseñadora venezolana que cuenta con lauros en moda en Savannah College of Art and Design. “Me gustan los materiales que la gente usualmente descarta en el mundo de las joyas y los integro en el diseño. Me fascina el cobre, por ejemplo, y cómo el tiempo, la química del cuerpo y del ambiente cambian su color”.

Una visión lúdica y vanguardista que examina la simpleza desde una geometría audaz, en siluetas con carácter imaginadas en una paleta cromática que se fundamenta en los tonos neutros y algunos pocos gestos de color. Una firma de joyas de autor que se origina en el trazo a lápiz, que luego se va a la tinta, después al boceto en computadora hasta que consigue la idea del diseño final que expone en algún trunk show en Manhattan o hace llegar a Barcelona, Buenos Aires, Sydney o Caracas. “El desafío en Nueva York es que hay muchísima competencia y la oportunidad es la posibilidad de ser reconocido más rápido como diseñador a escala mundial”, da cuentas Dib. La idea de un estilo que busca conquistar el mundo desde la Gran Manzana.