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Afrontar el divorcio

Hay divorcios tan traumáticos que es recomendable buscar orientación profesional

Hay divorcios tan traumáticos que es recomendable buscar orientación profesional

Algunas mujeres se divorcian queriendo a su pareja y otras detestándola

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Soñamos con casarnos, construir un hogar, tener unos hijos sanos y preciosos, vivir juntos y felices, hasta que, después de una larga vida uno al lado del otro, la muerte nos separe. Así no esté al principio en nuestros planes, cuando nos percatamos de que estamos ante una relación de pareja disfuncional, compleja y problemática, en la que las diferencias son irreconciliables, comenzamos a considerar el divorcio como una solución. Al principio estamos confundidas, nos preguntamos qué hacer y por dónde comenzar, a quién pedirle ayuda, cómo anunciarlo a la pareja, a los hijos, a la familia, cómo resolver tantos asuntos que se nos vienen encima.

Así no quede otra salida, sea una solución y seamos nosotras quienes lo planteamos, el divorcio significa un revés importante en nuestra vida y debemos considerar que nos abre un proceso de duelo que requiere tiempo y dedicación para superar. Son muchas las emociones que pueden embargarnos mientras transitamos por él: dudas, confusión, incertidumbre, rabia, tristeza, miedo, añoranza, culpa, hasta que llega el momento en el que aceptamos el hecho, asumimos la nueva situación y reorganizamos nuestra vida.

Algunas mujeres se divorcian queriendo a su pareja y otras detestándola. Unas lo hacen tras soportar por largos años problemas graves, mientras que otras resuelven no perder tiempo y deciden pronto. Hay quienes tienen que acceder al divorcio porque es la pareja quien pide la separación. Es importante concientizar que cada proceso de divorcio obedece a circunstancias particulares y lo recomendable es decidir cómo podemos asumirlo de modo personal y adaptarlo a cómo nos sentimos.

Hay quienes resuelven hacer caso omiso a sus sentimientos y evitan pasar por la transición necesaria del duelo. No es raro observar a quienes así lo deciden arrastrando por mucho tiempo la desazón del divorcio y teniendo dificultades para retomar sus vidas. Otras temen quedarse solas, se casan de inmediato y en muchos casos repiten los errores de su matrimonio anterior.

Hay divorcios tan traumáticos que es recomendable buscar orientación profesional para fortalecer los recursos emocionales y abordar los problemas que aparezcan de manera más asertiva. El terapeuta no tomará ninguna decisión por nosotras, solo servirá de espejo para que veamos aquellos aspectos que la ceguera emocional del momento nos impide ver y nos orientará al respecto.

Cuando hay hijos es importante manejar el divorcio con inteligencia y sensibilidad para no perturbarlos más de lo necesario ni exponerlos a situaciones que dejen en ellos dolorosas huellas emocionales. Contar con el apoyo familiar es importante, así como con la presencia de amistades cercanas dispuestas a escuchar y acompañarnos en los momentos más duros que demanden desahogo.

El divorcio debe ser visto como una oportunidad para reflexionar sobre los motivos que nos condujeron a él y para aprender de qué modo podemos evitar repetirlos con una futura pareja.