• Caracas (Venezuela)

Elsa Cardozo

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Elsa Cardozo

Se ha fortalecido la organización política

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El 14 de abril de 2013 ha sembrado otro hito en la historia reciente de Venezuela, uno especialmente visible que marca el crecimiento del impulso para que el país logre entrar con buen pie, finalmente, en el siglo XXI. Aunque por lo pronto el camino esté lleno de obstáculos, nadie debería perder eso de vista, comenzando por nosotros los venezolanos.

Una de las más altas participaciones electorales de nuestra historia y un electorado partido a la mitad no significan que estemos más fragmentados que nunca y condenados a la confrontación.

No es cierta ni sana la interpretación que quiere difundirse desde discursos y prácticas de gobierno que desconocen el pluralismo, alientan la intolerancia y criminalizan el ejercicio de derechos constitucionales.

En cambio, es mucho lo bueno, para todos los venezolanos, que hay que apreciar, proteger y multiplicar en estos días complejos, también para todos los venezolanos.

Lo bueno es que ahora tenemos más cerca la posibilidad de desmontar el mensaje que divide al país entre amigos y enemigos de un líder, de un proyecto o de la patria. Basta recordar los temas de fondo de las campañas que en octubre y ahora en abril engrosaron tan significativamente la votación lograda por la candidatura de Henrique Capriles Radonski. Lo de que "Venezuela somos todos" es mucho más que un lema. Es una aspiración compartida por al menos la mitad del país la de que, en efecto, nos reconozcamos, diversos como somos y ante grandes problemas comunes.

Eso debemos recordarlo y seguirlo propiciando.

Lo bueno es que ese discurso no es el de un líder con arrojos personalistas ni mesiánicos. Es un mensaje construido trabajosamente por una alianza heterogénea de organizaciones políticas que han ido alcanzando, entre divergencias y coincidencias, acuerdos fundamentales respecto a los gravísimos retos que hoy enfrenta Venezuela y en cuanto a las oportunidades que es necesario y posible cultivar para beneficio del país en su conjunto. En este proceso electoral se ha fortalecido visiblemente la organización política y la vinculación de la unidad democrática con las necesidades de la sociedad. Esto hay que reconocerlo y protegerlo.

Lo bueno es que el candidato de la unidad democrática y su equipo han logrado a punta de tenacidad resultados sorprendentes ante el grosero ventajismo del oficialismo. La argumentada y formal solicitud de una auditoría de los resultados y las manifestaciones pacíficas para apoyarla, antes que contravenir, confirman la vía institucional a través de la cual se ha robustecido la legitimidad de la unidad. Así se reafirma en el reiterado rechazo a la violencia y la exigencia de clarificación judicial de responsabilidades. Esto también debemos apreciarlo y resguardarlo.

En estos críticos días, creo que será indispensable y fructífero para todos recordar lo bueno que la unidad democrática ha cosechado hasta ahora, difundirlo y cuidarlo en cada lugar donde nos corresponda estar y actuar: con conciencia pluralista y con confianza en la organización política de la alianza democrática; atentos a su electoralmente legitimado liderazgo. Y nada de eso está reñido, felizmente, con la crítica leal.

En suma: son días de proteger lo bueno y seguir multiplicándolo, entre todos y para todos.