• Caracas (Venezuela)

Elsa Cardozo

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Elsa Cardozo

Consalvi y la diplomacia

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“En Venezuela hemos tenido diplomáticos de Estado a pesar del Estado”. Esa sentencia, escrita por Simón Alberto Consalvi, resume su visión y sus méritos como diplomático. Su defensa de este oficio se manifestó a plenitud en el estudio, la escritura y la actitud vital.

En una hoja de vida de brillo especial lo encontramos como embajador de Venezuela en Yugoslavia y Washington, representante permanente de Venezuela ante las Naciones Unidas y dos veces canciller. En Europa del Este se inició en medio de la Guerra Fría, en el foro mundial en el tiempo de las negociaciones Norte-Sur, en el Ministerio de Relaciones Exteriores mientras el Grupo Contadora devolvía vitalidad a Latinoamérica y el Grupo de Río perfil propio a la agenda regional. En Estados Unidos fue embajador en los años de la caída del Muro de Berlín. De entonces es, entre otros escritos, 1989. Diario de Washington (1990); valgan estos fragmentos: “Abundan los pronósticos para la última década del siglo. No ha sido el fin de la historia, como dice Fukuyama, tal vez ha sido el fin de Armagedón … en los países de América Latina no se ve la luz en el túnel … Pienso en Venezuela … Pienso en Mariano Picón Salas, en su muerte repentina un primero de enero: Comprensión de Venezuela. Esta y no otra es la palabra clave”.

Allí encontramos al diplomático que cumple sus tareas a cabalidad, estudia, revisa archivos, observa atento y crítico el acontecer mundial y el de su país. Inconforme ante los lugares comunes y el juicio ligero, persiste en su búsqueda de mejores respuestas. En ese camino construyó un amplio registro escrito de sus funciones diplomáticas. La política internacional de Venezuela 1974-1979, Los Papeles del Canciller 1985-1988, Un momento histórico de América Latina y Una política exterior democrática en tiempos de crisis son textos en los que hoy seguimos encontrando pistas fundamentales para comprendernos como país. A ellos se añaden sus investigaciones como historiador de Venezuela y sus diplomáticos, el armamentismo nuclear y la economía política del petróleo, las relaciones con Estados Unidos y la integración Latinoamericana, para citar sólo grandes temas.

La delimitación de áreas marinas y submarinas en el Caribe, la cooperación latinoamericana ante la crisis centroamericana, las tensiones con Colombia por la delimitación en el Golfo de Venezuela y sus iniciativas para cimentar la diplomacia como oficio de Estado son quizá las más visibles y trascendentales muestras de su desempeño como ministro.

Al ponderar las condiciones de respetables diplomáticos venezolanos de los siglos XIX y XX, Consalvi identificaba en ellos las cualidades esenciales del oficio diplomático: estudio, conocimiento, trabajo, persistencia, sobriedad, disciplina, lealtad. Todas ellas las conjugó el hombre de cultura, el historiador, el periodista y ensayista de natural y cultivada predisposición a la diplomacia que fue Simón Alberto Consalvi.