El gigantismo penitenciario
8 de mayo 2013 - 00:01
Es de presumir, entonces, que en dichos países deben existir cárceles masificadas, es decir, ocupadas por una inmensa población penal. Cifras actuales enseñan que en Estados Unidos de Norteamérica la población penal asciende aproximadamente a más de 2 millones de prisioneros, lo que representaría cerca de la cuarta parte, es decir, 25%, del total de los reclusos del mundo, en tanto que la población total de ese país alcanza sólo 5% de la población mundial.
Las cifras millonarias de los encarcelados en las prisiones de China y de Rusia y que representan en conjunto más de la mitad de la población mundialmente prisionera, aunadas a las indicadas para Estados Unidos, revelan la existencia en esos países de penales gigantescos, macrocárceles, muchas seguramente en condiciones masificadas de hacinamiento.
Y la ciencia y la conciencia penitenciarias enseñan que en los establecimientos penales de esta magnitud es muy difícil que pueda aplicarse y lograrse un exitoso tratamiento penitenciario. Lo dice desde siempre la sabia cartilla pedagógica, cuando exige un número limitado de alumnos en los grupos estudiantiles para la enseñanza de sus educadores.
De lo que se trata es que la cárcel se concibe como un centro de reeducación para adultos privados de su libertad. Ello es imposible lograrlo en condiciones de masificación abrumadora. Entonces, como lo enseñaba mi sabio maestro mexicano Alfonso Quirós Cuarón: “Prisión sin tratamiento es venganza”.

