• Caracas (Venezuela)

Elías Castro

Al instante

En cadena de radio y TV. Pedir paz rodeado de fusiles

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El presidente Nicolás Maduro ha ordenado prácticas militares en el seno de las Fuerzas Armadas ante una presunta intervención. Afirma que Venezuela está estable, pero prepara las condiciones para una posible guerra

 

Después de una larga jornada de trabajo sólo apetece relajarse en la comodidad de tu habitación para ver televisión; sin embargo, rara vez sucede esto en Venezuela. Las cadenas nacionales de radio y televisión son tan constantes que cada medio de comunicación debería cobrar sus espacios de la parrilla de programación al que gobierna desde Miraflores por cada hora que ocupe.

Este fue el caso del pasado sábado 21 de mayo, cuando otra vez el presidente de la república, Nicolás Maduro se encadenó en radio y televisión. Su alocución, al igual que su “padre” Chávez, ya llevaba unas cuantas horas de desarrollo. Sin embargo, esto no representó problema para ubicar en tiempo y espacio el sentido del discurso. Tras horas de cháchara y cháchara, sólo los minutos finales son dedicados para el real motivo de la cadena, dar un mensaje.

El presidente estaba sentado, usaba una camisa beige con una franela color sangre debajo de ella. En la muñeca izquierda exhibía su humilde reloj, que habrá comprado lo más probable en bolívares o con los cupos Cadivi. ¡Los socialistas y sus cosas!

Asimismo, el primer mandatario estaba rodeado de varios efectivos militares y al fondo una camioneta verde de las FANB, indispensable para los eventos del presidente, que habla de paz rodeado de militares armados hasta los dientes.

Maduro insistía en que Venezuela era un país de paz, que estaba en armonía e integrado. Afirmaba que el país estaba estable y en batalla, y en él vivía un pueblo soñador y forjador de su propio futuro. ¿De qué futuro estará hablando?  En este sentido, también refirió que existía una democracia sólida y vigente con plenas libertades.

Sorpresivamente, el comandante en jefe de las FANB denunció una guerra convencional al reconocer que “la criminalidad en Venezuela pasó el límite”, y le solicitó al Comando Estratégico Operacional un plan para acabar con las bandas criminales y liberar al país de la violencia.

—País de paz. Patria de paz –expresó.

El presidente que quiere paz se contradecía al afirmar que estaban preparados como nunca ante una invasión o ante procesos internos de “desestabilización”.  Continuó la charla con una guerra inventada, que no han ganado hasta ahora para el pesar de todos los venezolanos.

También se le dio un pase a la gobernadora de Monagas, Yelitza Santaella, quien estaba en una planta de Pdvsa, y se mostraron parte de las Prácticas Ejercicios de Acción Integral Independencia II 2016, en la que militares y civiles realizan ejercicios que, sin duda alguna, nos protegerán ante una invasión extranjera. ¡Sí, Luis!

La transmisión terminó con Maduro, “presidente de paz”, rodeado de cientos de militares y milicianos con fusiles arriba, ratificando algo indefendible y evidente para la comunidad internacional, pero que él pareciera ignorar.

—¡Que nadie se meta con Venezuela! Somos un pueblo de paz, un pueblo de libertadores… Y seguiremos siéndolo, pueblo preparado para ganar la más grande guerra que pueda dar, la de la paz... ¡Que viva la paz!

Así concluyo Maduro, hablando de libertades cuando ha intentado cercenarlas por completo, hablando de paz cuando quiere guerra. Venezuela vive una democracia forajida, y su “presidente obrero” exige respeto mentándole la madre a los demás. ¡Ya está bueno!