• Caracas (Venezuela)

Eduardo Vásquez

Al instante

Depredadores del pensamiento

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“¡Oh memoria, enemiga de mi descanso!”

Don Quijote.

Pensar es un tormento, las querellas filosóficas ocupan la mente,  no se dejan dominar. Una y otra vez hemos vuelto a pensar en las interpretaciones de Hegel hecha por el profesor Ludovico Silva, sobre  todo porque un profesor ha tomado como fundamento de su interpretación la de Ludovico Silva.

En su filosofía, Hegel le dio una importancia fundamental a la negación que conserva, la Aufhebung. Ese tipo de negación la aplica sobre todo, y tal vez únicamente, a la historia producto de la actividad de los hombres. En los escritos que le dedica a Sócrates, Hegel lo concibe como actividad negativa.

Sócrates aporta a la filosofía griega la subjetividad. Con él surge la reflexión moral. Sócrates no acepta lo dado, lo existente, como algo que vale incondicionalmente. Reflexiona sobre ello, piensa que debe cumplir o no lo que ordena la eticidad existente. Tenemos, pues, una realidad escindida. Por un lado, el mundo con sus leyes y normas. La subjetividad crítica es negativa, pero lo es porque quiere aportar algo a las normas y leyes existentes. Ella por su parte no puede aportar esas normas y leyes. De allí que su crítica es una que niega pero conserva. El resultado será una nueva realidad en la que están unidas lo que Hegel llama la eticidad y la moralidad. Es así como funciona en la historia la negación que conserva.

La Aufhebung es un concepto fundamental en la historia concebida por Hegel. Como ya hemos dicho Hegel incorporó la historia a su filosofía. En la Fenomenología se encuentran numerosos ejemplos de esa negación que conserva. Una de la más clara se encuentra en la página 216 (F.C.E.). Allí Hegel describe la actitud de un individuo (singular) que rechaza (o niega) la comunidad con otros. Lo llama una abstracción. Y lo son tanto la singularidad fuera de la comunidad como la comunidad sin la singularidad. Pero al comenzar a actuar el individuo niega la posición que asumía. Es una segunda negación y ella lo integra a la comunidad, en la que se encuentra su verdadera esencia. La primera esencia ya no lo es y la segunda es la de su verdadero ser.

Si vemos bien hay tres negaciones. La primera, la que separa al singular de la comunidad, la segunda, la que ejerce el individuo contra sí mismo, esto es, al trabajar tiene necesidad del trabajo de los otros; la tercera, es la que integra al individuo a la comunidad. Esta última es la negación de la negación, nunca se destruye totalmente lo negado. Se conserva lo que tiene de valioso en ella.

En Hegel, esa síntesis es posible porque tanto lo que niega como lo negado son de la misma naturaleza, son materializaciones del pensamiento. Es una relación que ocurre entre lo singular y lo universal (la comunidad).

Marx escribe acerca de ello como “el misterio especulativo de lo lógico, como la relación racional, como el silogismo de razón. Extremos reales no pueden ser mediados entre sí porque, precisamente, son extremos reales. Nada tienen de común entre sí, no se reclaman ni se complementan. El uno no tiene en su propio seno el anhelo, las necesidades y la anticipación del otro” (Crítica del derecho del Estado hegeliano, Pág. 130. UCV, 1980, traducción de Eduardo Vásquez).

Para los que no conocen lo que actúa en las sucesivas negaciones (la conciencia y la realidad de ella objetivada –esto es, lo singular y lo universal)– es difícil entender el lenguaje de Hegel. Así, leemos lo que dice Hegel: “Por cuanto que el individuo es, como conciencia, la unidad de sí mismo y de su contrario, este ir al fondo sigue siendo para él, su fin y su realización, lo mismo que la contradicción entre lo que para él era la esencia y lo que es la esencia en sí; el individualismo experimenta el doble sentido que lleva implícito lo que obra, a saber, el haber tomado su vida; tomaba la vida pero asía más bien con ello la muerte” (Fenomenología, Pág. 217 F.C.E.).

Aclaremos que ir al fundamento (zu Grunde gehen) tiene un doble sentido. Significa perecer, pero también ir hacia lo que sostiene al individuo. Lo que perece y va a su fundamento es el individuo aislado, separado de la comunidad. No perece el individuo, como lo interpreta J. Hypolitte, sino la abstracción que él hacía al creer que su vida era vivir aislado (una abstracción). Su acción era una para afirmar ese asilamiento, pero en vez de afirmarlo lo que hace es matarlo al hacerlo transitar a la comunidad.

Vayamos ahora a una obra reciente la del profesor José Rafael Herrera. Ya nos hemos referido a esa pobre y lamentable obra, pero dicho profesor en vez de ser criticado es ascendido. El libro fue publicado por EBUC en 2010, cuando el coordinador editorial era el profesor Omar Astorga ¿Lo sometió a una junta evaluadora o es él el único responsable de la publicación? Ambos ya habían actuado juntos como miembros de un jurado del cual yo formaba parte. El candidato que ellos apoyaban perdió el concurso por su incapacidad. Pero con apoyo del decano de la Facultad de Derecho anularon el resultado. Es bien sabido que los resultados de los concursos son inapelables, pero en nuestro país no sólo el gobierno trabaja para anular las instituciones. Tiene aliados dentro de ellas que actúan contra la imparcialidad y la legalidad.

Sigamos.

Ni Ludovico Silva ni José Rafael herrera leyeron obras de Hegel. Y no sólo no conocen a Hegel, sino tampoco lo que escribió Marx sobre Hegel, sobre todo, sobre la Fenomenología. Marx desarrolla extensamente su interpretación a su Crítica de la dialéctica y la filosofía hegelianas en general, publicada en la Sagrada familia (Grijalbo, México 1959). Leamos lo que dice Marx: “Un papel peculiar desempeña, por tanto, la superación (Aufhebung), en la que entrelazan la negación y la conservación, la afirmación”.                                  

Así, por ejemplo, tenemos que en la Filosofía del derecho de Hegel el derecho privado superado equivale a la moral, la moral superada equivale a la familia, la familia superada equivale a la sociedad civil, la sociedad civil superada equivale a la historia universal. En la realidad siguen en pie el derecho privado, la moral, la familia, la sociedad civil, el Estado, solo que convertidos en momentos, en existencias y modalidades del hombre, que no valen aisladamente que se disuelven (auflösen) y engendran mutuamente, en momentos del movimiento (Pag. 62).

El movimiento consiste en ponerse (sich zu setzen) oponerse, sich selbst engegenzu setzen y componerse sich mit sich selbst einssusetzen, formularse como tesis, antítesis y síntesis, o bien, en afirmarse en negarse y en negar su negación. Es en esto que consiste el movimiento de la razón (Escritos de juventud, Karl Max. Traducción de Francisco Rubio UCV, Caracas, 1965).

Oigamos ahora al profesor José Rafael Herrera: “Tesis, antítesis y síntesis”. No es verdad que la dialéctica en Hegel opere según la fórmula tesis, antítesis y síntesis o que –ni mucho menos- semejante formulación de la dialéctica sea una ley de neto corte hegeliano denominado por Hegel como ley de la negación de la negación. Según esta visión mecanicista y manualesca que Silva hace bien en refutar… Y más adelante Herrera cita a su maestro espiritual. “Una determinada forma histórica se presentaría como tesis, susceptible de ser negada por una antítesis, negación que a su vez produciría una negación de la tesis sino en su superación o Aufhebung. Frente a esa Logomaquia cabe preguntarnos si estamos o no hablando de Lógico”. (Tres fundamentaciones…, Pág. 125).

El ejemplo que da Silva de su manera de concebir la lógica: “Si niego la proposición no llueve tan sólo obtendré la proposición llueve nada tiene de síntesis ni se superación de la fórmula primitiva”. El profesor Silva no discute un ejemplo tomado de alguna de las obras de Hegel, sino que toma uno de su propia cosecha. Hegel, y el profesor Silva debía saberlo, criticó el “sano entendimiento humano el que se rige por la lógica formal, también lo llamó entendimiento abstracto”. Durante los 25 años que J. R. Herrera enseñó Hegel no leyó la Fenomenología. Su argumento es el de autoridad: lo es el profesor Silva. Curiosamente acude y crítica Hegel pero no duda ni crítica a sus maestros de vida. ¿Será esta también la interpretación del profesor G. Pagallo, de quien fue alumno predilecto el profesor Herrera y quien lo hizo conocer a los filósofos italianos. Todos saben que el profesor Herrera andaba con un ejemplo de la filosofía del derecho traducida al italiano bajo el brazo, como si su axila pudiera absorber el contenido de ese libro.

Marx, gran admirador de Hegel, no dejó de utilizar la Aufhebung. En efecto, en El capital, cuando analiza y expone el desarrollo de las herramientas de producción, desde los gremios de la Edad Media hasta la gran industria, es una continua Aufhebung. Esto ya lo expusimos en un trabajo nuestro titulado Desarrollo de las facultades humanas. Cuando Marx se refiere en El capital a la expropiación de los expropiadores utiliza los conceptos de negación y negación de la negación. Los capitalistas niegan el modo de producción y las relaciones de producción. Así lo escribe Marx: “El sistema de apropiación capitalista que brota del régimen capitalista de producción y, por tanto, la propiedad privada capitalista, es la primera negación de la propiedad privada individual, basada en el propio trabajo. Pero la producción capitalista engendra, con la fuerza inexorable de un proceso natural su propia negación (la traducción del FCE dice primero). Es la negación de la negación. Esta no restaura la propiedad privada ya destruida, sino una propiedad individual que recoge los progresos de la era capitalista: una propiedad individual basada en la cooperación y en la posesión colectiva de la tierra y de los medios producidos por el propio trabajador. (El capital, Tomo I, Pág. 649. FCE). Ese texto de Marx está lleno de conceptos hegelianos. Utiliza para la expropiación de los capitalistas por los trabajadores la negación de la negación. En Hegel es utilizado para explicar el movimiento de la historia. Contener dentro de sí misma la propia negación es también de Hegel. Una cultura engendra dentro de sí misma su propia negación. Esta se mueve a sí misma. “A” contiene dentro de sí misma su negación como vemos, Marx no consideró a la filosofía de Hegel, sobre todo a la Aufhebung como una logomaquia. La filosofía de Hegel no es mi mecanicista ni manualesca.

Como ya dijimos, el profesor Herrera ni sus padres espirituales y de vida, jamás leyeron a Marx y a Hegel, la cual nos lleva a una hermosa conclusión: se puede ser catedrático y especialista en Hegel y Marx sin haberlos leído. Pero hay otro más terrible: el régimen actual venezolano se jacta de ser marxista, pero en su negación de esta no aplican la Aufhebung, esto es, la conservación de los progresos de dicha sociedad capitalista, sino la negación que nada conserva, que destruye todo. Siguen al pensamiento del profesor Silva y no el de Marx.

Los médicos tienen un juramento que los compromete para desempeñar bien sus funciones. Los filósofos no tienen nada semejante. Pero el ejercicio  de su profesión los compromete a un combate contra los falsos filósofos, contra los que difunden ideas falsas. La salud mental es tan importante como la del cuerpo. Y ello explica por qué escribimos ese artículo.