• Caracas (Venezuela)

Eduardo Semtei

Al instante

La política práctica y la práctica de la política

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Jeff Simons es el gerente general de  uno de los departamentos de Geociencias más equipados del mundo. (En general la Geociencia comprende todas las disciplinas asociadas a la geografía del planeta tierra: Geología Estructural, Geología Regional, Geomorfología, Planificación del Territorio, Geofísica, Tectónica, Geoquímica, Mineralogía, Petrología, Paleoecología, Bioestadigrafía, etc. en fin, todo lo que huela a petróleo o a gas) Y allí Jeff Simons es un as. Un águila para detectar a kilómetros de profundidad en tierra o mar la existencia de petróleo. Tiene una envidiable cronología de aciertos.  Si fuera un pelotero estaría bateando sobre 650 puntos. Donde pone el ojo sale oro negro. Jeff trabaja en Exxon Mobil. Su sueldo sobrepasa con facilidad los 500.000 dólares al año. En bien pagado. Jeff tiene varios años viajando a Guyana. Es amiguísimo de importantes personajes guyaneses. Robert Persaud a la sazón ministro guyanés de Recursos Naturales es su pana burda. Hacen parrilla y juegan dominó. Jeff también conoce a Donald Ramotar, presidente de Guyana. Jeff medio habla español. Ambos andan paseando por las costas de la República Cooperativa de Guyana. Ellos no navegan en yates ni en peñeros. Tampoco les gusta el desempeño del catamarán. A Jeff y a Donald les encanta navegar en un barco bautizado como The Deep Water Champion Exploration Ship. Es un barco de trabajo pero con lujosos camarotes. Un barco con el ojo pelao. Tiene toda la tecnología del mundo para encontrar petróleo en plataformas submarinas.

Deep Water no falla y no falló en Guyana. Encontró un lago del preciado mineral. Y sigue explorando y sigue encontrando. Ya lo dijo el primer ministro de Guyana, David Granger, un ex militar formado por los ingleses. Para el gobierno venezolano Granger es un neoliberal salvaje, pitiyanqui,  provocador, derechista. Pero Granger es quien gobierna a Guyana desde hace solo algunos meses cuando derrotó a la corriente del anterior jerarca. El procubano, prochino y prosoviético Forbes Sampson Burnham, caro amigo de Fidel y de Raúl,  personalejo que jamás recibió ninguna crítica de Chávez ni de Maduro y a quien no se le molestó ni con el pétalo de una rosa a pesar que también andaba de farra con Jeff en el barquito Deep Water.  A la hora de dar concesiones los guyaneses se parecen todos. Les gusta Jeff. Les gusta Deep Water. Además el viejo líder guyanés procubano y antinorteamericano fue quien más firmó concesiones: con CGX Energy, una empresa canadiense de petróleo y gas que hasta ahora no ha encontrado petróleo pero anda cerca. Con Repsol, la empresa española que tiene uñas encajadas en varios de nuestros países sureños. Anadarko otra empresa yanqui sin mayores éxitos en su exploración y finalmente con Nabi Oil otra empresa del imperialismo norteamericano. Sólo Jeff ha logrado oler acertadamente los vapores del oro negro. Y esa teta petrolera que se le abre a Exxon-Mobil no la soltarán hasta que los pozos se queden secos como el desierto más agresivo. Ya lo han dicho en repetidas ocasiones. 

La exploración seguirá, luego la explotación, la refinación, el transporte y la venta.  Guyana para los guyaneses. No queremos ningún Buen Oficiante, si Venezuela quiere arreglar nuestra disputa territorial nos vemos en los tribunales internacionales de justicia para ventilar nuestro caso. Nada de buenos deseos ni de buenas personas ni de buenas ideas  ni de buenos consejos. Vámonos para los tribunales, repite amenazador David Granger. Parece estar diciendo “súbete al ring” a ver quién es el macho. Mientras tanto el filósofo Cabello y la ministra “Exteriora” a la par con nuestro presidente insisten en pedirle a la ONU el buen oficiante y a dibujar cartas geográficas y limítrofes que pronto deben ser corregidas por “errores de impresión”: Nuestros defensores hacen mutis con Forbes y su actitud sibilina y traidora, no se atreven a criticarlo siendo como fue ese fulano quien firmó las concesiones.  Nuestros defensores territoriales pelean con el palo y no con quién se lo dio al ciego. Condenan y amenazan a la Exxon-Mobil (aquí entra perfectamente el chiste según el cual un norteamericano que es engañado por su cónyuge hace cálculos financieros, un francés se busca una amante, un español se va a una barra y un comunista le entra a pedradas a la embajada estadounidense). Me pregunto y os pregunto a todos: ¿Cuál es la posibilidad de que un buen oficiante o un tribunal firmen una sentencia en la que a un país (Guyana) se le condene a devolver 74,21% de su territorio lo que significa  que prácticamente desaparezca como Nación? (159.542 kilómetros de reclamación de un territorio total de 214.970 kilómetros cuadrados)  y más o menos 38% de su población sea obligada a movilizarse como refugiados a lo que podríamos llamar el resto no-reclamado. (Son 283.000 personas de un total de 752.940) ¿Cuál es la posibilidad que el gobierno de Guyana acepte una sentencia que lo liquide como país y se entregue como un corderito para que lo degüellen?

Pensar que los guyaneses van a renunciar a su nacionalidad, a su historia, a su tradición, a su idioma, a su cultura, a su religión  para cedularse venezolanos es una peregrina y estúpida idea propia de ignaros como el tal Diputado Amoroso. Solo quedan dos caminos: Invadimos a Guayana y nos agarramos el territorio que es nuestro,  a lo mero macho, tipo  Jalisco  o negociamos sobre bases reales que nunca de los jamases podrá ser la desaparición de una Nación.  Es mejor un negocio bueno entre dos  que un negocio malo para uno solo.  En todo caso, dicen los abogados que, es mejor siempre un mal arreglo que un buen pleito. Como siempre lo hace este gobierno, pegando griticos de última hora o llorando como plañideras lo que no supieron defender como estadistas es un recurso pobre y triste como para ser usado de carnada electoral aparentando lo que no son, amagando que son  patriotas y defensores del territorio mientras los cubanos hacen y deshacen aquí, como lo hacían en Guyana por largo tiempo,  lo que le viene en gana.  Fidel les dijo “llegó el comandante y mando a parar” y se abrieron botellas y se sirvieron canapés para celebrar que Guyana era del Unasur, de Mercosur, de Petrocaribe, del Alba y finalmente del Celac.  No me defiendas compadre.

@eduardo_semtei