• Caracas (Venezuela)

Eduardo Semtei

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Pláticas telepáticas con Ricardo Hausmann

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—Saludos, estimado profesor. He visto que ha estado sumamente ocupado promoviendo y financiando reuniones de economistas y políticos en varias ciudades del mundo. Que además tiene un grupo de trabajo a tiempo completo en Harvard elaborando un programa de gobierno para Venezuela, y que lo han presentado y lo han discutido en esas reuniones, que me lucen un poco excluyentes. En todo caso, una primera pregunta. Esas reuniones y el trabajo de este equipo no sale gratis, hay boletos en primera clase, viáticos, hoteles, comidas, alquileres etc. Y dudo que la Universidad de Harvard, donde usted es profesor, haya decidido ponerse a financiar programas de gobierno, salvo contratación, que no es el caso de Venezuela. Entonces ¿quién paga tales encuentros?

—Los pagan mis amigos.

—¿Tendrá algo que ver en ese asunto de amigos el señor Lorenzo Mendoza, quien suele conversar con usted, frecuentemente, sobre Venezuela y la elaboración de un  plan de ajustes bajo la batuta principalísima del Fondo Monetario Internacional? ¿Quizá el llamado Grupo Soros ha mostrado una extraña generosidad?

—Ese no es asunto suyo, Sr. Semtei, ni tiene que ver con mi amistad con la familia Mendoza ni mis relaciones con George Soros.

—¿Si Lorenzo Mendoza fuera presidente usted le aceptaría ser ministro de Finanzas  y Economía?

—Claro que sí.

—¿Ese plan de ajuste, profesor Hausmann, parece un déjà vu del mismito programa que usted ayudó a diseñar en los años 1987/1988, que por cierto generó una protesta generalizada conocida como el “Caracazo”?

—El Caracazo no fue una protesta contra nuestro paquete sino contra las políticas del gobierno anterior.

—O sea contra Jaime Lusinchi.

—Sí señor, eso mismo. Para su información las recetas económicas y los planes de ajuste son todos igualitos. Liberación de la tasa de cambio. Liberación de precios. Rebaja de aranceles. Liberación de tasas de interés. Aumento de los servicios públicos a precios internacionales.

—Me está usted diciendo que es subir todo menos los salarios.

—Exactamente.

—Pero Sr. Hausmann, dos preguntas obligatorias. ¿Por qué acudir únicamente al FMI para un préstamo que usted le comentó a Lorenzo Mendoza pudiera  alcanzar los 60.000 millones de dólares sabiendo que como país petrolero tenemos y podemos diversificar las fuentes  y por qué aplicar una terapia de shock tan criticada últimamente por economistas como Joseph Stiglitz y Paul Krugman, ambos premios Nobel?

—Bueno, en primer lugar tengo muy buenos amigos en el Fondo Monetario Internacional y así todo se facilita y en segundo lugar Stiglitz y Krugman son medio chavistas.

—¿Cómo seleccionó usted a sus invitados a Boston y a Bogotá?

—En primer lugar escogí a todos los que piensan como yo y en segundo lugar a algunos especialistas sectoriales que debemos ganarlos para la estrategia que yo diseñé.

—¿Y esos invitados que representan exactamente?

—Los de mi grupo son los precandidatos a formar el próximo gabinete económico si gana mi candidato las elecciones presidenciales o si queda presidente para un período de transición.

—¿Y su candidato es?

—Me reservo el nombre, pero usted, Sr. Semtei, puede deducir claramente de quién se trata.

—Estimado Hausmann, pero todos los de su grupo tienen muchos años viviendo fuera del país, alejados, sin conexión con la realidad venezolana. Eso es preocupante. Profesor usted ha trabajado en numerosos países haciendo planes económicos, planes de ajustes, es decir usted tiene gran experiencia, en tal sentido. ¿No le parece que un plan de ajustes de un país petrolero es bastante diferente de un país agrícola? ¿No le parece que hay que tomar en cuenta la gran diferencia entre unos y otros y que los planes de rescate, los planes de ajustes deberían ser por lo tanto igualmente muy dispares?

—No. No me parece para nada. Para la misma enfermedad, el mismo tratamiento, la misma medicina.

—¿No hay especificidades, particularidades?

—Para nada, yo he asesorado a 80 países y todos son igualitos.

—¿Los planes de ajuste en los que usted ha trabajado son públicos o privados?

—Siempre son privados. Se le entregan al candidato o presidente, si ellos deciden publicarlo es un asunto ajeno a la competencia de los asesores, en esos casos, a mi competencia.

—¿El Plan de Ajustes de Unasur para Venezuela fue público o privado?

—Fue privado, repito siempre son privados, especialmente donde interviene el FMI.

—Es decir, que usted nunca tuvo una copia en sus manos.

—Es cierto, nunca tuve copia, ni lo leí, ni tuve acceso al documento, ni a los economistas que lo elaboraron, ni a la comisión de Unasur que lo tramitó y mucho menos al gobierno de Maduro que lo recibió porque yo no hablo con chavistas.

—Y entonces, válgame Dios, ¿cómo pudo ser tan irresponsable de publicar un tweet diciendo: “Propuesta económica de Unasur no es viable ni creíble por ser insuficiente”, si usted acaba de decirme que nunca de los jamases leyó el fulano informe.

—No lo leí, pero lo intuyo, lo adivino, lo prefiguro.

—¿Una especie de adivinanza?

—No, una deducción racional, yo sé lo qué piensa Francisco Rodríguez.

—¿Usted está dispuesto a debatir su plan económico con Rodríguez?

—Para qué, si yo tengo la razón.

—¿Usted no cree que lo mejor sería que Samper publicara el plan de recomendaciones a fin que usted lo leyera y tuviera bases firmes y no adivinanzas para criticar?

—Claro que sí, que se publique.

—¿Y usted estaría dispuesto a publicar su plan para que se discuta?

—No se puede, no hay que darle armas al enemigo.

—¿Usted no cree que la MUD debería ser un escenario propicio para debatir las salidas económicas de Venezuela?

—No se puede poner la economía en manos de los políticos.

—¿Debatiría usted con  economistas que piensan distinto de usted directamente?

—Depende de dónde sea el debate y quiénes son los otros invitados, etc. No me voy a arriesgar a no llevar apoyo suficiente, barra como dicen ustedes los políticos.

—Otros economistas han hablado públicamente sobre ideas y propuestas para el país. Lo hacen abiertamente, ¿por qué sus reuniones y debates son secretos, nadie sabe qué discuten, dónde lo discuten, quiénes lo discuten?

—Porque no queremos que el nadie se entere.

—Nadie sabe a qué líder apoyan.

—Eso también es secreto, no queremos que el gobierno se entere.

—¿Qué recomienda hacer con la deuda venezolana titularizada, es decir, la  respaldada por bonos?

—Declarar un default, esa es la deuda de los chavistas.

—¿Y con la deuda china?

—Declararla ilegal, esa es una deuda entre dos gobiernos comunistas.

—Usted está más radical que Diosdado Cabello.

—Yo soy economista y sé la verdad.

—Pero negarse a pagar los bonos y las deudas comerciales podría ser peor, dar lugar a demandas, embargos, confiscaciones, cierre de créditos, un desastre.

—No importa porque la plata nos la prestará el Fondo Monetario.

—¿Pero entonces le quedaremos debiendo plata al Fondo Monetario, hasta el nombre?

—Te dije que son mis amigos y con ellos me entiendo.

—¿Por qué  razón todos los blogs y blogueros radicales lo apoyan tan entusiastamente?

—Porque yo digo la verdad y también soy radical.

—Dr. Hausmann, una última pregunta. ¿Por qué quiere regresar al gobierno?

—Para demostrar que soy un gran economista y que en el año 1989, cuando el Caracazo, fue un error del pueblo y no mío.

—Bueno, mi estimado profesor. Saludos y hasta la próxima.