• Caracas (Venezuela)

Eduardo Semtei

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Eduardo Semtei

Diablos sueltos y lastimosos ball-pullers

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El Papa se las trae. Es humilde. Dicen que cuando fue electo acudió personalmente al hotel donde se hospedaba para recoger sus maletas. En sus primeras apariciones calzó siempre los mismos zapatos gastados. Ha abandonado ciertamente mucho del protocolo ampuloso del Vaticano.

Les propinó una buena zurra a los banqueros que siempre han merodeado en los alrededores del pontífice. En mis meditaciones intrascendentes e infecundas sobre el papel del Papa y la religión me he topado con el inventario de los pecados capitales y sus respectivos demonios/gerentes. (La palabra ball-puller es una traducción libre de la categoría filosófica “jalabolas” que se ha puesto de moda entre los psuvistas). Bueno, comencemos. La Lujuria. Su Dios es Rafael Asmodeo. Tiene tres cabezas. Pdvsa, ministro de Minas y presidente de Pdval. No por sufrir de inaguantables deseos carnales sino por gustarle en demasía otros. Diosdado Belcebú. Padre de la Gula. Príncipe de los demonios. Se presenta en distintas formas. Civil. Militar. Vulgar. Corrupto. Conspirador. Golpista. Saboteador. Abusadorcito. Es la encarnación del mal. Jorge Mammon. Príncipe de las votaciones y la Avaricia. Representa la riqueza súbita, desproporcionada y de etiología desconocida. A veces se presenta flaco y desgarbado como si sufriera de enfermedades vergonzosas.

Pero todo es una tramoya para pescar incautos. Elías Belfegor. Maestro de la Pereza y las relaciones internacionales fatuas. Suele quedarse dormido en las reuniones a las que asiste. Bota baba cuando duerme. No le gusta el trabajo. Su poder se acrecienta en el mes de abril de cada año. Izarra Amon. Sultán de la Ira. Se enfurece cada cierto tiempo en programas de televisión. Anda rabiando todo el día y maldiciendo a diestra y siniestra. Su color y olor son despreciables. Ernesto Leviatán. Tahúr de la Envidia. Les guarda rencor a sus hermanos. Todo lo que toca lo envenena. Marchita hojas y flores solo con su mirada. Las noticias que solía dar se convertían en maldiciones y en taras insufribles. Y el último. Maestro cósmico. Lucifer. Amo de la Soberbia. Se creyó el más. Que podía derrotar a la muerte y conversar directamente con el Dios del bien. Con el mismísimo creador. Se comparaba palmo a palmo. Al final quiso invocarlo para su provecho. El Señor no lo oyó. Esos son pues los pecados capitales y los demonios que los encabezan. Tienen un guarimba cuya Biblia se llama Socialismo del siglo XXI.

Finalizado este breve inventario arranco con otro. Con los merecedores del Oscar del Jalabolismo Inútil. Lo encabeza William alcalde Ojeda. Se colgó firmemente del pedazo de piel más arrugada del líder rojo con la esperanza de gobernar Petare. Los rojos rojitos de por esos lares lo desprecian más que olímpicamente. Está proscrito de esa zona. Va depauperándose en la rodada. Solo recibe los escupitajos de los jefes rojos cuyo sabor parece deleitarlo en demasía. El Potro le metió un par de patadas en aquel lugar donde finaliza la columna vertebral.

Ernesto ministrico Villegas. Se convirtió de la noche a la mañana en un tarrito de aquella pasta que si uno la pisa maldice. Pensó que estaría como ministro largo tiempo y lo mandaron largo a la porra. De sus allegados y súbditos en el ministerio no quedó pero ni sombra. Todos fueron echados como leprosos. Se consuela tristemente diciendo que su sacrificio por la patria lo lleva a aceptar cualquier posición donde lo coloque el pueblo, sabiendo como sabe que no fue el pueblo quien lo botó sino el señor Maduro. Ricardo garganta profunda Sánchez. Tuvo la vana ilusión de ser candidato en Baruta. En el Hatillo. En algún lado. Su obsecuencia penosa con Belcebú fue remunerada con una bofetada. Se conforma con su apartamento en El Rosal y su Fortunner 2012. Hombre fallido de moral podrida. Ejemplo para el desprecio y la inmoralidad. Y por último, no el menor, Giancarlo voltereta di Martino. Se quedó con la peluca puesta. Nadie lo sacó a bailar. Pérez Pirela se burló en su cara. Ni siquiera lo invitó al homenaje que le hizo la rosca roja rojita del Zulia. Eso sí, le mandó a decir con el emisario de la muerte que ni se le ocurriese acercarse al comando de campaña. Sorpresas te da la vida. Así que no griten que es “pior”.