• Caracas (Venezuela)

Eduardo Semtei

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La selección de Maduro como candidato

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Desde que Chávez, en las postrimerías de su existencia, señaló a Nicolás Maduro como su sucesor, no han dejado de registrarse innumerables teorías sobre las razones o las sinrazones por las cuales Maduro Moros había conquistado la voluntad y el corazón del moribundo presidente. Este columnista afirmó vehementemente que una de las hijas del finado sería la seleccionada y aún se especula si no será para el 2018 que tal vaticinio pueda concretarse. En todo caso, abundaremos en las hipótesis y dejaremos que el magno lector escoja una de ellas, algunas de ellas, todas ellas o ninguna de las mencionadas. Comencemos.

1) Maduro había viajado durante cinco largos años por todos los lugares de la tierra acompañando al presidente, y en tales travesías la compenetración entre ambos le permitía asegurar, se había convencido, de que Maduro seguiría indefectiblemente su política internacional y de alguna manera los asuntos internos. Cuentan quienes defienden esta tesis que la mano de Fidel Castro estuvo envuelta.

2) Los otros 2 contrincantes principales habían perdido con Henrique Capriles y por lo tanto eran unos derrotados natos. Simples monigotes. Si no habían podido desplazar a la oposición en el estado Miranda, mucho menos lo podrían hacer a escala nacional. Eran 2 bates quebrados. Uno gritón y el otro llorón. En 2008 Capriles obtuvo 583.000 votos y el gritón Diosdado, 506.000. Lo superó en 15%. En 2012 Capriles 583.000 nuevamente y el llorón Elías, 538.000. Ahora la ventaja se redujo a 8%. De cualquier manera ambos estaban escachapados. Los agarró la ley según la cual quien no puede lo menos no puede lo más.

3)  Mauro repetiría al carbón las mismas chácharas, mentiras, ofrecimientos y amenazas del finado. Veamos. Chávez, cinco motores de la revolución socialista. Maduro, cinco revoluciones dentro de la revolución. Chávez, tercer motor. Moral y luces. Educación con valores socialistas. Maduro, segunda revolución. La revolución del conocimiento. Chávez, cuarto motor. La nueva geometría del poder. El reordenamiento socialista de la geopolítica de la nación. Maduro, quinta R. Revolución del socialismo territorial. Chávez, quinto motor. Explosión del poder comunal. Democracia protagónica, revolucionaria y socialista. Maduro, cuarta R. La revolución política del Estado. Chávez, segundo motor. Reforma constitucional. Estado de Derecho socialista. Maduro, tercera R. Revolución de las misiones sociales. Chávez primer motor. Ley Habilitante. Vía directa al socialismo. Maduro, primera R. Revolución productiva. Corolario novelesco. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

3) El Eterno había evidenciado que la corrupción anegaba los patios de los cuarteles y arrastraba almas y conciencias. Había perdido totalmente el control de la Guardia Nacional. El Ejército sufría las tentaciones del niño pobre ante el juguete caro y en sus últimos pensamientos arrepintiose de las deformidades observadas en la casta militar desde que se oyó la voz de mando: ¡A discreción! en lo que se refería al manejo de los fondos públicos y al delicado y maltrecho asunto de la moral y la ética. Maduro era un civil y como presidente proveniente de ese sector le estaría señalando al mundo que los hombres de uniforme debían regresar a sus originarios cuarteles a cumplir fundamentalmente la misión que le asigna la Constitución. Nada de cabillas, cemento, Cadivi ni gasolina.

4) Chávez prefiguró que el PSUV en manos de Diosdado o de algún otro militar como candidato, digamos Arias Cárdenas, se dividiría inexorablemente dado que las prácticas de debate existentes hasta en la tolda roja rojita contradecían radicalmente el principio de subordinación, obediencia y disciplina propia de los verdioliva.

5) El mandatario se había convencido de que sus más cercanos seguidores, tal como le repetía, cantaleta pura, una y otra vez, el general Müller, no eran sino una parranda de culebras, alacranes y farsantes y que no podían hacerse del poder. Maduro fue instruido por el ausente, en forma secreta y bajo juramento sagrado, para liquidar políticamente y en un tiempo prudencial al grupo de la economía del desastre, Jorge Giordani, y al responsable de la ruina petrolera, Rafael Ramírez.

6) El Eterno agarró un dado. Seis números y seis nombres. Lo lanzó. Nicolás Maduro. Rafael Ramírez. Elías Jaua. Diosdado Cabello. María Gabriela Chávez. Arias Cárdenas. El dado en la tarde linda le regaló ese coroto. Salió el numerito de Maduro. Al final, en su cama clínica en Cuba, preso de su laberinto, todo le daba lo mismo. Con él se acababa la historia.

@eduardo_semtei