• Caracas (Venezuela)

Eduardo Semtei

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Eduardo Semtei

Una Asamblea Nacional para la reinstitucionalización

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Es sumamente importante decirles al país y a los observadores internacionales cuál es el propósito que anima nuestro esfuerzo para alcanzar una calificada mayoría de 2/3 de la nueva Asamblea Nacional y, en todo caso, dentro de un  escenario muy pesimista, tener mayoría simple.

Su base es la fidelidad al más alto concepto de democracia. A su estado puro. La democracia es sobre todo la existencia de distintos poderes públicos. Autónomos. Independientes. Profesionales. El poder único deforma. El sistema de pesos y contrapesos es fundamental para el funcionamiento institucional. Tan preciado beneficio lo perdimos. El Poder Ejecutivo en Venezuela lo es todo. Nuestro sistema electoral anda empantanado. Cambia circuitos. Modifica bases poblacionales. Crea centenares de nuevas mesas en lugares presumiblemente chavistas como las nuevas concentraciones de la Gran Misión Vivienda. Financia descaradamente los procesos electorales del PSUV y permite que Diosdado Cabello despotrique de la oposición diciendo que para ir a primarias dentro de la MUD hay que ser millonario pues los candidatos deben pagar el costo de la factura de alquiler de máquinas mientras que oculta miserablemente el hecho que los candidatos rojos-rojitos no pagan nada pues “otros pagan por ellos”. ¡Pobre presupuesto nacional! No hacen elecciones sindicales y perturban vergonzosamente las elecciones de colegios profesionales y autoridades universitarias.

El sistema judicial anda ahogado en una pastosa y trashumante arena movediza purulenta, las sentencias de los tribunales no pueden ser más venales. Más vendidas. Más comprometidas. Y los jueces. ¡Ay señor! Salen del dedo mágico de Maduro o de alguno de sus compinches. Para muestra basta un botón. Los recientemente nombrados miembros del Tribunal Supremo de Justicia.

La Contraloría es cuando menos un pelotón de fusilamiento. La última víctima es César Pérez Vivas. Aunque los escándalos financieros de corrupción y narcotráfico inundan las páginas de los principales diarios del mundo, tales y bien fundamentadas denuncias y bataholas son invisibles para jueces y fiscales venezolanos.

La maltrecha Defensoría del Pueblo no pasa de ser una corneta ambulante del sonido del gobierno. El pequeño Hércules de Anzoátegui dispara contra la oposición, contra Felipe González. Es un “tiroloco” contra todo lo que huela a oposición, en el país o en cualquier lugar del planeta.

La Fiscalía. Dios. La Fiscalía. Es un rosario interminable de atropellos.

El Banco Central se convirtió en un lar de alcahuetes y traficantes de números y datos.

El INE es simplemente un circo de payasos escupiendo falsos números.

De lo que se trata entonces es de reinstitucionalizar el Estado. Regresar a la división de poderes. A la independencia de los poderes públicos. Al sistema de controles bidireccionales y multidireccionales. Eso es lo primero. No se trata jamás de tener una Asamblea para disparar contra Maduro y agitar las aguas del enfrentamiento y la crispación. No se trata de acicatear la polarización.

Tampoco creo que el asunto de rescatar la democracia pueda ser confundida con la persecución, la venganza y la prostitución de la ley. Andar pensando en revocatorios antes de enderezar el Estado me parece un error catastrófico, pues no solo es difícil ganar una elección referendaria contra Maduro, Diosdado y su gente, sino que perderíamos un tiempo riquísimo y prometedor que podríamos destinar al rescate del equilibrio, de la paz, del control. Si queremos una Asamblea distinta y democrática es obligatorio que se dedique a su función, es decir a hacer leyes. Legislar. Debatir. Controlar. Fiscalizar. De eso se trata.

En tal sentido, sugiero algunas leyes que pueden formar nuestra propuesta legislativa. Decirle a la gente, al votante, al elector, al venezolano, qué vamos a hacer al ganar la Asamblea. Cuál es nuestra agenda. Todos sabemos que el contubernio Poder Ejecutivo-Poder Judicial se ha cuidado celosamente de aprobar las distintas leyes que favorecen al chavismo con el “remoquete” de orgánicas, previendo desde hace larga data su segura derrota parlamentaria. Ellos no admiten la posibilidad de una victoria de 2/3 de la oposición. Han querido evitar que una mayoría simple enderece el saco de entuertos que han aprobado, fundamentalmente por vía de poderes especiales o leyes habilitantes  a lo largo de 15 años.

Debemos considerar que hay una remota pero cierta posibilidad de que no podamos alcanzar la mayoría calificada en las venideras elecciones, pero si bien no podríamos en tal caso modificar las leyes orgánicas, sí podemos de alguna manera facilitar la reinstitucionalización nacional con una simple mayoría. Aquí les presento un inventario sencillo de lo que  espero sea parte de nuestra propuesta de gobierno legislativo.

  1. Ley de reordenamiento del endeudamiento externo de la república y de Pdvsa. Saber qué debemos, a quién le debemos, las condiciones de la deuda, formas de pago, garantías, cuánto debemos.
  2. Ley de reordenamiento del sistema de preferencias petroleras. Cuentas por cobrar y compromisos con otros países. Conocer de la rochela existente con nuestro petróleo. Cuánto hemos regalado. Quién paga y quién no paga.  Qué compromisos hemos firmado. Por cuánto tiempo. Con cuáles países.
  3. Ley de regularización del sistema de control de la gestión de los ministros. Presentación y análisis de las memorias anuales. Proyectos en ejecución. Contratistas beneficiados. Inversiones. Obras paralizadas.
  4. Ley de amnistía a los presos políticos. Simple: libertad para los presos de conciencia.
  5. Ley de regularización de la información financiera y estadística del Banco Central y del Instituto Nacional de Estadística. La inflación. La escasez. La población. El oro.
  6. Ley regulatoria de las relaciones entre la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional y de la Contraloría General de la República. Cuáles investigaciones hay en curso. Qué hay de las denuncias internacionales. 
  7. Ley regulatoria de las relaciones entre la Comisión de Política Interior de la Asamblea Nacional y el Ministerio Público y la Defensoría de Pueblo.  Datos sobre procedimientos. Juicios abiertos. Contratación de fiscales. Contratación de defensores.
  8. Ley de unificación y financiación de las policías, bomberos, educadores, médicos y otros funcionarios públicos. 
  9. Ley de modificación del estatuto de las nuevas universidades y su conversión en universidades autónomas. Énfasis en las organizaciones estudiantiles.
  10. Ley de reordenamiento del sistema nacional de empresas públicas. Las nacionalizadas. Las expropiadas. Las compradas. Cuál es su estatus. Sus estados financieros. Inventario de las mismas.
  11. Ley de regularización de las empresas públicas provenientes de expropiaciones y adquisiciones voluntarias y forzosas. Su funcionamiento. Las principales: agricultura, acero, cemento, vidrio, transporte.
  12. Ley de regularización del ejercicio de la medicina, la odontología y otras profesiones dentro del territorio nacional en el marco de la cooperación internacional.
  13. Ley sobre los sistemas de concurso, ingreso, jubilación y ascenso del sistema judicial y diplomático.
  14. Modernización de las leyes de control de precios y otros mecanismos de supervisión de la actividad comercial e industrial.
  15. Ley de regularización del sistema de medios públicos y comunitarios y formas de asignación de frecuencias de radio y televisión.
  16. Ley de regularización del funcionamiento de los diarios y revistas nacionales. Publicidad oficial y papel.
  17. Ley de regularización del sistema de escoltas de funcionarios públicos.
  18. Ley de transparencia y conocimiento de los juicios internacionales iniciados por la República y aquellos en nuestra contra. Quiénes son los abogados. Montos envueltos. Tribunales, casos y países.
  19. Ley de consultas populares no vinculantes. Abrir nuevos cauces a la consulta popular sin que necesariamente se convierta en referéndum.

Una agenda de esta naturaleza nos ocuparía un buen tiempo y colocaría el debate en el punto donde debe estar. Crear, no destruir. Promover, no perseguir. Mejorar, no polarizar. Controlar, no obstaculizar. Nos conviene un sistema de equilibrio. El chavismo existe. Tienen una base que bordea 25%. Desconocerlos es un error que se puede pagar muy caro. La guerra y la confrontación civil siempre tienen un precio en dinero y en vidas. La paz no tiene precio.