• Caracas (Venezuela)

Eduardo Riveros

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Eduardo Riveros

Venezuela: esposa maltratada

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Leidimar González de Petare espera todas las noches muy arreglada a su esposo, quien se desaparece desde el día viernes a mediodía para llegar en estado de ebriedad la noche del domingo.

Yacson Salazar, su esposo, la besa, y ella,  a pesar de la borrachera de su amado, lo admira por su verbo, lo que incluso le ha valido el apodo de “Sócrates del 23 de Enero”; sin embargo, ese discurso parece más bien de los sofistas, por su estructura vacía de contenido y con un argumento confuso para quienes lo escuchan, quienes se fijan más por sus formas y gestualidad que por lo que dice este simpático gestor de pasajes de un popular terminal de buses de la ciudad.

La dama caraqueña está cansada del constante estado etílico de su hombre, y la incapacidad de cumplir sus promesas, pero más cansada está por los insultos que ella recibe a diario, los que van desde el psicológico hasta golpizas físicas, en especial en esos días cuando Yacson llega abrumado producto de su despilfarro de dinero en juegos de azar, o cuando llega ofuscado porque no tiene dinero para regalar a sus tres novias que tiene regadas por toda la gran Caracas, quienes cada día lo ven con desconfianza, porque reciben cada vez menos recursos monetarios de Yacson, así que clandestina, silenciosa y sigilosamente ya buscan otros hombres para que les puedan mantener el estilo de vida que su macho alfa les está negando, sin saber ellas que no es tanto por el egoísmo de su galán, sino que en realidad se le están acabando los “reales” heredados producto de la venta de su casa familiar, hogar paterno de quienes esperanzados querían dejar un bien a su hijo para formar una familia.

Yubiribitzaida Pérez, su amiga, está preocupada por Leidimar, y la insta a que deje su marido, pero la sufrida mujer dice que no lo quiere cambiar, porque es un hombre bueno, y que en realidad Yacson está sufriendo por mala fortuna económica, ya que los vendedores que expenden los diversos juegos de azar le han montado una brujería colectiva para que el pobre hombre gaste y gaste, a lo que suma la competencia feroz de carros piratas que pasan por fuera del terminal que son culpables de la abrupta baja de pasajeros de los buses que viajan hacia occidente y oriente, que con pasajes más baratos y con la promesa de que los piratas de las carreteras no se meterán con ellos, están desplazando a los tradicionales buses (invirtieron en seguridad e inundaron el mercado, lo que les permitió a los piratas bajar sus costos y pasajes).

Presintiendo que su amiga le interrumpiría, Leidimar se pone más locuaz y dice que sabe que Yacson tiene más mujeres, pero que en el fondo le gusta porque demuestra a todos que es un gran hombre, cuyo carisma y simpatía es reconocido por otras damas de Caracas, y que si bien perdió recursos económicos que pudieron elevar la calidad de vida de su hogar y el buen pasar para sus hijos (Yorman, Yon, Taison, Albimar y Mariger), prefiere mantener su concubinato porque prefiere eso, a que llegue un sifrino aprovechador que la haga perder su dignidad, le hable con palabras complicadas, y que incluso sepa hasta otros idiomas, como el inglés, lo que permitiría entender y dejarse llevar de forma más fácil por la cultura norteamericana, tal como lo dice todos los días su programa preferido de  televisión, a pesar de que Yacson tiene muñequitos Looney Tunes por todo el rancho, es fanático de marcas de zapatos e indumentaria estadounidense y “limpia narices” que compra motivado por infocomerciales del país del norte…

Leidimar es una mujer maltratada, que a pesar de los malos ratos que le hace pasar Yacson en el fondo lo justifica, siendo vanos los esfuerzos de Yubiribitzaida de hacerle entender la realidad, de que está ante un caso de violencia intrafamiliar, caso que bien se puede extrapolar al país, donde a pesar de reconocer la fuga de 25.000 millones de dólares, aún no se encuentran culpables, donde a pesar de tener un discurso antiimperialista, se hace un llamado a defender a funcionarios gubernamentales que tienen dólares en Estados Unidos, donde a pesar de un discurso apelando al humanismo y hombre nuevo en el país se alcanza récord de delincuencia… al igual que esta mujer maltratada muchos hacen la defensa apelando a una conspiración, esta vez  internacional, tal como los vendedores de juegos de azar conspiraban contratando brujos contra el pobre Yacson, o los piratas con bajos precios, garantizando seguridad a los turistas.

Lo cierto es que los típicos cuadros de dependencia psicológica que existen entre agresor y agredida (agresión que puede ser tanto físico como de orden psicológico), que impide que las mujeres maltratadas denuncien a sus maridos, muchas veces tienen como final que la mujer se da cuenta y como el término de una película ve la luz, se saca ese miedo, esa dependencia psicológica, dejando al marido en algunos casos y otras, más atrevidas, denunciando el maltrato ante los tribunales de justicia… ¿Podría pasar eso en la Venezuela de 2015?... ¿Será que las “mujeres maltratadas” ahora sí se darán cuenta de que existe delincuencia y que el asesinato de miles de ciudadanos al año no es “normal” en una sociedad civilizada?... ¿Será que abrirán los ojos para ver cómo aumenta el lazo de intercambio cultural, turístico, académico y comercial entre los países socios del Alba y Estados Unidos?... ¿Despertará la Venezuela maltratada?

 

@eduardoriverosq