• Caracas (Venezuela)

Eduardo Mayobre

Al instante

Eduardo Mayobre

El precio de la gasolina

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Pensaba en escribir un artículo sobre la gasolina y al abrir la computadora encontré que en noviembre de 2013 ya había escrito sobre el tema. En ese entonces el presidente Nicolás Maduro había afirmado que era necesario aumentar su precio y yo comentaba que, como estábamos todos de acuerdo en la urgencia de tal medida, esta  podía ser la base para el inicio de un diálogo, indispensable para superar los conflictos políticos que vivía el país.

Ha pasado más de un año y el precio de la gasolina permanece congelado. En su alocución al país del pasado 21 de enero, Maduro llamó a un debate nacional sobre el tema. No dijo cómo ni cuándo se llevaría a cabo. Pero evitó con ello adoptar una decisión. Mucho antes el fallecido presidente Hugo Chávez había declarado que dado el precio vil al que se vendía el combustible era mejor regalarlo, pero no hizo nada al respecto.

Cuando la tasa de cambio oficial del bolívar fuerte estaba a 4,30 por dólar comentaba con mis amigos extranjeros que en Venezuela se podía hacer un viaje de 450 kilómetros gastando menos de un dólar en gasolina (suelo hacerlo). Para entonces  el precio internacional de la gasolina oscilaba alrededor de un dólar por litro.

Debido a la inflación y las devaluaciones, el congelamiento del precio de la gasolina significa que ahora ese viaje puede hacerse al precio del dólar oficial a 68 centavos de dólar; al precio del desaparecido Sicad I, a 34 centavos de dólar; al precio del también desaparecido Sicad II, a aproximadamente 7 centavos de dólar, y al precio del mercado paralelo, a 2,5 centavos de dólar. Lo que significa que el precio de la gasolina en el mercado nacional es muchas veces menor al del mercado internacional. Con el agravante de que como no se está produciendo suficiente gasolina para abastecer al mercado doméstico se importa parte de ella para venderla a una ínfima parte de su costo.

En tales circunstancias, no es sorprendente que haya una exportación de gasolina para venderla a precios multiplicados en mercados extranjeros y que quienes tienen conexiones suficientes para hacerlo se enriquezcan en forma desmedida.

Dado todo lo anterior, el aumento del precio de gasolina no es un tema de debate sino una necesidad impostergable que el temor político y la falta de liderazgo del gobierno postergan ante su evidente debilidad. El hecho de que el precio de la gasolina se mantenga congelado mientras la inflación supera 60% ha llevado al absurdo de que un litro de gasolina sea más de 40 veces más barato que un litro de refresco.

Tal situación era medianamente soportable mientras el precio de exportación del petróleo superaba los 100 dólares por barril. La ganancia permitía todo tipo de subsidios. Pero ahora que los precios del petróleo han caído a la mitad no se pueden mantener tales lujos. La pena que se debe pagar es la imposibilidad de importar lo que no se produce en el país y en consecuencia la limitación de la oferta de algunos bienes esenciales.

Ante la escasez el gobierno está paralizado. Actúa solo con medios policiales. Pero  no se atreve a tomar medidas económicas porque teme las repercusiones políticas que ellas puedan entrañar. Y así se queda en la inacción. En las cadenas televisas intrascendentes que postergan la toma de decisiones. El gobierno se encuentra atrapado en su propia ineficiencia.

Para contrarrestarla apela a la amenaza. Cierra establecimientos, apresa ciudadanos. Pero no es capaz de tomar decisiones tan simples como aumentar el precio de la gasolina. Porque tiene temor de sí mismo. Sabe que cercano a su colapso cualquier decisión importante puede consumar su derrumbe. Por ello ha caído en la evasión de sus responsabilidades.