• Caracas (Venezuela)

Eduardo Mayobre

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Eduardo Mayobre

Venezuela tenía razón

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Enrique Tejera París publicó recientemente el cuarto volumen de sus memorias, titulado Cuando Venezuela tenía razón. En contraste con los volúmenes anteriores se refiere solamente a un año: 1963. El primero, La formación de un caraqueño, abarca el período 1929-1945. El segundo, Dos golpes y una transición, recorre los acontecimientos y experiencias que van desde 1945 a 1958. El tercero, Gobierno en mano, se dedica a los años 1958-1963.

Llama la atención que en unas memorias se utilicen casi 400 páginas para narrar 365 días. Como sabemos que el doctor Tejera sigue trabajando en sus memorias, en caso de mantener el promedio alcanzado en el último volumen se necesitarían 50 libros más y 20.000 páginas para llegar a 2013. Tejera ha sido un protagonista durante ese medio siglo y a sus 95 años se mantiene activo, como lo demuestra la publicación del cuarto volumen de sus memorias.

Por ello, me sorprendió, cuando vi la portada del libro, que lo dedicara a un solo año de su gestión en los seis en que se desempeñó como Embajador de Venezuela ante los Estados y la Organización de Estados Americanos (OEA).

Pensé en primera instancia que el público tendría poco interés en los desvelos de un embajador durante 12 meses. Pero cuando leí el texto me di cuenta de que el enfoque no era exagerado, aun cuando no se refería a episodios tan dramáticos como la invasión de Bahía de Cochinos de 1961 (¿?), la crisis de los misiles de 1962 (¿?) o la invasión militar estadounidense a la República Dominicana de 1965. Más aún, he encontrado que las personas más inesperadas (amas de casa, estudiantes, oficinistas) se han interesado en él y me han recomendado el libro.

Ese interés no radica especialmente en que está muy bien escrito y es ameno. La clave se encuentra en que se refiere a los dilemas enfrentados por Venezuela, América Latina y el mundo a partir de entonces, los cuales se mantienen vigentes hasta hoy. Los dilemas entre democracia y dictadura, entre lucha armada y revolución institucional, entre soberanía y sumisión a los imperialismos son abordados a través de las experiencias de un diplomático de 1963. En eso radica el encanto del libro. En ilustrar con ejemplos concretos, sin chismes ni anécdotas innecesarias, lo que ha estado en juego entre nosotros durante el medio siglo que nos separa de los hechos narrados.

Un actor que es solo parcialmente protagonista (los embajadores son más bien testigos y mensajeros) logra darle vida no sólo a los acontecimientos de esa época sino a su significación tanto cuando sucedieron como en las décadas posteriores que nos ha tocado vivir.

Venezuela tenía razón pero ha dejado de tenerla es el mensaje implícito de este libro publicado en 2013 y redactado en los años inmediatamente anteriores. Lo que nos hace preguntarnos por qué se ha perdido el rumbo. Por qué desde una democracia vigorosa que constituía la vanguardia en la lucha por la justicia social y el avance económico hemos descendido a revoluciones de opereta, a dictaduras de mentirijillas, a inflaciones imposibles y a niveles de recesión económica que no se observaban en nuestro país desde el siglo XIX. Por no hablar del nivel cultural de nuestros gobernantes, inferior al del mito del José Antonio Páez que se desempeñaba como peón en los llanos de Apure.

Lo de Páez es mito porque llegó a ser peón huyendo de problemas personales. Provenía de una familia de comerciantes, que ahora se llamaría de clase media, tal como cuenta en sus memorias. Lo menciono porque otra de las virtudes de los libros de Tejera es que son pocos los venezolanos que han escrito memorias. Páez fue el pionero, con su autobiografía. Ellas le dan vida, por medio de las experiencias de sus protagonistas, a nuestra historia y la sacan de la versión apergaminada, fastidiosa y falsamente ejemplarizante de los libros de texto escolares que han tratado de implantar cada uno de los grupos gubernamentales que nos han dominado y que en cada caso han sido parte de nuestra educación. Tal como intenta serlo de nuevo el currículo bolivariano que actualmente aspira a imponer oficialmente el comando cívico-militar que nos gobierna.

Las memorias de Enrique Tejera París llenan en parte ese vacío. Existen otras que no han tenido suficiente difusión, como las de Gumersindo Torres. Esas experiencias vitales son las que nos dicen lo que ha sido y lo que es verdaderamente Venezuela. Un país que queremos pero no conocemos en sus dimensiones más profundas y auténticas. Cuando Venezuela tenía razón nos enseña cómo se ha tratado de construir una sociedad mejor. También nos señala como se ha perdido esa razón.