• Caracas (Venezuela)

Eduardo Mayobre

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Eduardo Mayobre

Kryptonita

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El pasado 7-O quedó claro quién es Superman: el líder invulnerable, que a pesar de estar gordo y enfermo puede derrotar a oponentes formidables capaces de recorrer todo el país, como el correcaminos. El comandante derrota y sume en la incertidumbre a quienes desafíen su superioridad hegemónica. En compensación, el 12 de octubre se definieron los candidatos a gobernadores que aspiran a servir de coro a sus hazañas. Lo que nos hace recordar la kryptonita.

Como recuerdan muchos, y ahora explicamos a quienes llegaron tarde, la kryptonita es el único material que puede despojar a Superman de su invulnerabilidad. Se trata de un metal radioactivo, generalmente verde, llegado de otro planeta, y se refiere a la debilidad oculta del héroe, porque en griego kryptos significa oculto o misterioso. Cuando se acerca a la kryptonita, Superman cae en un estado de debilidad y anomia. Es derrotable. Tal metal es equivalente a lo que en la verdadera mitología de la Grecia antigua se conoció como el Talón de Aquiles.

Pues bien, la mayoría de los candidatos a gobernadores que propone Superman son kryptonita, elegidos por él mismo por razones que no es posible entender, pero que en cada caso le hacen probable la derrota. Ya en casos como en los estados Lara, Monagas y Amazonas, la kryptonita ha descubierto sus poderes ocultos. En otros, tales efectos, que debilitan el superpoder del comandante, son plenamente visibles y no provienen, como en los citados, de la rebelión sino de la sumisión y la aquiescencia. Pensamos en Sucre, Anzoátegui y Bolívar. En Carabobo, Aragua y Falcón hasta los corifeos alertan al Superhombre: “¡Cuidado con la kryptonita!”. Porque la invulnerabilidad tiene sus límites.

La mayoría de los aspirantes a gobernadores, elegidos a dedo, vienen de otros planetas. Tienen poco contacto con quienes aspiran a representar y sus credenciales son sólo la sumisión a Superman. Gran parte de ellos provienen de la Fuerza Armada Nacional, acostumbrados a obedecer órdenes superiores, ajenos a las comunidades locales e impuestos por su cercanía al jefe nacional. Pero esto mismo significa que pueden develar las vulnerabilidades del líder. Su acatamiento acrítico de las órdenes del poder central y su alejamiento de los problemas locales los enajenan de la gente común. Y por ello mismo los convierten en kryptonita. En esa sustancia capaz de erosionar el poder omnímodo del líder y mostrar la debilidad que puede acompañarlo. Los comunistas se han dado cuenta de ello e intentan mantener la distancia, en particular en Bolívar, donde la kryptonita hace sus máximos estragos.

En Miranda, la melancólica candidatura de Elías Jaua no podrá competir con la fuerza del progreso de Henrique Capriles. En Aragua, un ministro de relaciones interiores fracasado será una ratificación de las debilidades del Gobierno. En Anzoátegui, el favorito del régimen es Aristóbulo Istúriz, a quien los lugareños no conocen. Y así, sucesivamente, en los otros estados.

La sabiduría convencional, de acuerdo con la cual quien gana en las elecciones presidenciales arrasa en las regionales, no se dará en nuestro caso. Porque la agresión flagrante contra las regiones y el poder local por el Gobierno central no va a permanecer impune. La única voluntad de Superman, por poderosa que sea, no alcanza a las comunidades de los venezolanos, menos aun a la de los más menesterosos.

Como decía una vieja propaganda de Maltín Polar: cada región tiene su nombre. Y cada una su propia identidad y sus necesidades. Como estas últimas cada vez son más descuidadas por el poder central, los ciudadanos buscarán alternativas. Y éstas las aporta la unidad democrática. Pues los votantes saben que mirar al cielo en espera de que venga el superhombre es inútil. Y que votar por alguien por la simple razón de que afirma que lo conoció desde que era cadete y lo trata de tú no ayudará a resolver problemas muy tangibles, como los cortes de luz, la falta de agua, el alza de los precios y la inseguridad.

El simple ejemplo de las carreteras, cuyo mantenimiento le arrebató el poder central a las gobernaciones y desde entonces están cada vez más deterioradas, muestra cómo el paternalismo de Superman resulta insuficiente para el manejo de los problemas cotidianos. Y enseña que es insensato elegir a correveidiles para gobernar en las regiones. El poder de abajo hacia arriba, con el cual se llenaban la boca los actuales gobernantes cuando estaban abajo, es necesario para lidiar con los problemas locales y es todo lo contrario del poder caído del cielo. Por ello, los representantes de Superman en las diversas tierras de esta patria serán su kryptonita.