• Caracas (Venezuela)

Eduardo Mayobre

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Cumaná 500 años

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Hoy, 27 de noviembre de 2015, se celebran los 500 años del primer asentamiento de europeos en tierra firme del continente americano. Se estima que tal día, hace ya medio milenio, fue cuando desembarcaron en la boca del río Cumaná (hoy Manzanares) un grupo de misioneros franciscanos y dominicos con el objeto de fundar un convento y una escuela para difundir entre los aborígenes la fe católica. Los franciscanos se quedaron en el lugar y los dominicos buscaron unas tierras, más hacia el oeste, que llamaron Santa Fe.

La labor evangelizadora, que el cronista de Cumaná, Ramón Badaracco, ha caracterizado como “la empresa más gloriosa llevada a cabo por España en el continente americano”, fue inicialmente frustrada por la intervención de mercaderes y esclavistas, quienes provocaron la insurrección de los aborígenes. Por ello, la ciudad fue fundada varias veces. La última, por Diego Fernández de Zerpa, en 1569, quien le dio su nombre definitivo y murió el año siguiente en combate con los lugareños. En 1591 se le otorgó un escudo de armas, coronado por la patrona santa Inés.

En 1800 el sabio alemán Alexander von Humboldt le escribió una carta a su ilustre hermano Wilhelm en la que dice: “Quizás no existe país alguno en todo el universo donde pueda vivirse de una manera más agradable y tranquila que en las colonias españolas que desde hace quince meses recorro. El clima es muy salubre (…) la naturaleza es rica, variada más allá de lo que es posible decir. Los habitantes son apacibles, buenos, comunicativos”.

Después de la gesta de la independencia, a la cual la ciudad aportó nada menos que el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, y del terrible terremoto de 1853, el presbítero J. A. Ramos Martínez, historiador y tío del poeta José Antonio Ramos Sucre escribió en 1895: “Ante el estado de abatimiento de la antigua capital de la Nueva Andalucía (Cumaná), deben sus hijos discurrir sobre los medios de lograr que ella prospere”. El año siguiente nació en la ciudad el gran poeta Andrés Eloy Blanco, orgullo de ella y de toda Venezuela.

En 1929, otro terremoto azotó la ciudad. Ese mismo año tuvo lugar la invasión del Falke, barco que venía desde Danzing, Polonia, con el objetivo de derrocar la dictadura de general Juan Vicente Gómez. Poco después del desembarco murieron, en extremos opuestos del puente sobre el río Manzanares, el jefe de la insurrección, general Román Delgado Chalbaud, y el presidente del estado Sucre, general Emilio Fernández. Por ello en el libro recién publicado Imágenes de Cumaná el aparte dedicado a estos temas se titula “1929: Cumaná tembló y se sublevó”.

El libro, editado por Ediciones Ekaré y patrocinado por la Fundación Polar, recoge las características de Cumaná actual e histórica en texto, gráficas, mapas y fotografías. Me correspondió escribir el texto, pero se trata de un trabajo en equipo en el cual las ilustraciones originales de Amelie Areco y el diseño magistral de Ana Palmero consiguen que texto e imagen se hilvanen creando un contrapunto que invita a emprender un recorrido por la ciudad y a celebrarla. Es un libro para niños, jóvenes y adultos con un formato sencillo de fácil manipulación. Forma parte de una colección de la cual ya se han publicado Imágenes de Santiago de León de Caracas e Imágenes de Barquisimeto, escritos por Inés Quintero. Este año, cuando Cumaná cumple 500, se ha dedicado a “la ciudad marinera y mariscala”, como la llamó su poeta Andrés Eloy Blanco. 

Es de esperar que en un futuro no muy lejano algún sabio alemán del calibre de Humboldt pueda escribir a su hermano “quizás no exista país alguno en todo el universo donde pueda vivirse de una manera más agradable y tranquila”.